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Blasco critica la etiqueta “jubilado” y cuestiona el uso político de las pensiones y la falta de conciencia crítica social en mayores.
Hay una campaña publicitaria de Sanitas que me parece muy acertada, quizá porque concuerda plenamente con lo que yo pienso hace años de la discriminación oficial por edad de las personas en esta sociedad que, como en otras cosas, no hemos elegido. En ese anuncio de la citada compañía privada (palabra y concepto malditos en esta sociedad progre con aspiraciones totalitarias), muy apreciada por sus pacientes y con buenos resultados hace décadas, en ese anuncio de Sanitas aparece una mujer joven defendiendo ante un funcionario público a las personas de más de 70, que no tenemos la opción de renovar nuestro carné de identidad ad infinito. Reclamando para ellos dignidad y años de vida plena. Magnífico, muy valiente, lo aplaudo.
A eso yo añado la denominación que figura en el apartado de la condición profesional del anciano; “Jubilado” reza en los documentos oficiales a partir del DNI con los 9999 de los viejos, como si no tuviéramos los méritos conseguidos durante años de estudios y trabajo de cada uno. Jubilado, claro, apunta el funcionario de turno cuando alza la mirada a nuestras canas o mira la fecha de nacimiento. Como si no fuéramos electricista, funcionario público, abogada, doctor en Derecho, General del ejército, ama de casa, profesor, etc. Condición que se fija en el adeene del ciudadano. Un médico siempre será médico, lo mismo que un sacerdote o un historiador.
A los ojos del gobierno y del propio estado esa denominación de jubilado es una muestra de ninguneo y cosificación denigrante. Solo servimos para votar al partido de turno o de sus socios de gobierno a cambio de la pensión que, obscenamente se ve incrementada todos los años con unos euros que no compensan el coste de la vida.
Pero teniendo en cuenta el nivel de una buena parte de los jubilados y la adscripción al socialismo a piñón fijo caiga quien caiga y haga lo que haga, y teniendo en cuenta la inspiración del millar de asesores del presidente, esos pocos euros darán su resultado en las urnas como dos y dos son cuatro. A esos jubilados pensionistas mimados con 10 ó 20 euros en cada campaña electoral, a costa del expolio fiscal de los trabajadores en activo a los que el fisco les extrae el 50% del fruto de su trabajo cada año, parece ser que no les importa que les denominen jubilados sin más, sino que tampoco les importa que sus hijos y nietos estén en el paro, en fijos discontinuos o en cualquiera de las situaciones que el ministerio de Yolanda Díaz ha inventado para embarullar el concepto y la situación de desempleo.
Esos jubilados votantes a ojos cerrados no analizan que los pocos euros, en muchos casos insuficientes, en otros innecesarios, dependiendo de la pensión de cada cual, no compensan la subida de los precios de la alimentación, la energía, los seguros y los gastos comunes de una familia o de una persona. Esa información también se la proporcionan los asesores áulicos al presidente, que los viejos solo ven los números de la nómina a fin de mes; en función de eso y de que son socialistas, de izquierdas o derechas de toda la vida por tradición, le votarán en las próximas.
Da vergüenza pensar que haya gente en nuestro país que vote con el bolsillo, con el bolsillo mísero de los 20 euros electorales. Da vergüenza ver en los medios de propaganda oficiales y privados los anuncios de publicidad institucional promocionando la contribución fiscal extractiva, obligatoria bajo penas millonarias, abusiva a todas luces, empobrecedora de las clases sociales bajo el lema infantiloide “no es magia, son tus impuestos”. Da vergüenza que nos digan con spots que valen millones, que nuestro dinero, literalmente extraído de nuestras cuentas corriente sin defensa alguna, destinadas en principio a satisfacer nuestras necesidades inmediatas y nuestros deseos de ocio y expansión (viajes y vacaciones, por ejemplo) nuestro dinero, ganado con trabajo y esfuerzo durante años, sirva “para hacer carreteras, ferrocarriles, colegios y hospitales”.
Si los jubilados analizáramos todo eso, y donde va a parar nuestro dinero y el de nuestros hijos y nietos, nos informáramos de la actualidad, no solo por telepedro y sus muchos canales pagados también con nuestro dinero, no nos someteríamos en la urnas a la tiranía de los servicios públicos, cada vez más decadentes y abandonados intencionadamente por el poder. Si nos preocupáramos de enterarnos de que nuestro dinero va a cuentas opacas, propiedades inmobiliarias aquí y en el extranjero, a negocios inconfesables en paraísos fiscales del Caribe y Suiza, a material bélico de Marruecos, a oneges para el empoderamiento de la mujer de Mauritania y otras causas peregrinas, millonarias con nuestro dinero…, por no hablar de las orgías con señoritas de compañía, viajes de lujo y sustancias estupefacientes de nuestros políticos, en el poder actual o pasado…
Si pusiéramos atención a lo que ocurre a nuestro alrededor y en nuestras vidas sometidas a listas de espera sanitarias de meses y años, a la incertidumbre de los transportes públicos cada vez más peligrosos, a los apagones, a los encierros ilegales, a las vacunas obligatorias, a la masificación en ambulatorios y hospitales, a la expulsión de nuestros profesionales sanitarios al extranjero, a la manipulación ideológica en las aulas y en los medios de comunicación, a las cifras reales del paro y de la pobreza, infantil y adulta, a la invasión migratoria no deseada, a la inseguridad criminal derivada.
Si las personas mayores tomáramos conciencia del caos y la decadencia de nuestro país, no nos considerarían ni nos consideraríamos a nosotros mismos jubilados sin más, sino personas mayores con experiencia y criterio, dentro del mundo real.
















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El gobierno del Partido Popular, bajo la presidencia de Mariano Rajoy aprobó revalorizaciones de las pensiones del 0’25% durante varios años entre 2013 y 2018.
Esta revalorización se tradujo en escasos céntimos de subida al mes, lo cual supuso una gran pérdida de poder adquisitivo para los jubilados.
¿Lo recuerda Sra.Pilar?
¿O solo quiere hablar de su libro?
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), congeló las pensiones contributivas para el año 2011, medida anunciada en mayo de 2010 como parte de un plan de ajuste económico.
Igualmente, redujo el sueldo de los funcionarios en un 5% y lo mantuvo congelado hasta el final de su mandato.
Y yo quiero vender libros.
Te recuerdo que la inflación era negativa algunos años y otros casi ni se novia, prefiero que no me suban la pensión y que los precios estén controlados, no como ahora que es imposible ir a comprar.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), congeló las pensiones contributivas para el año 2011, medida anunciada en mayo de 2010 como parte de un plan de ajuste económico.
Igualmente, redujo el sueldo de los funcionarios en un 5% y lo mantuvo congelado hasta el final de su mandato.
Y yo no quiero vender libros.
Yo no quiero vender libros, pero el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), congeló las pensiones contributivas para el año 2011, medida anunciada en mayo de 2010 como parte de un plan de ajuste económico.
Igualmente, redujo el sueldo de los funcionarios en un 5% y lo mantuvo congelado hasta el final de su mandato.
El presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) congeló las pensiones contributivas para el año 2011, medida anunciada en mayo de 2010 como parte de un plan de ajuste económico.
Igualmente, redujo el sueldo de los funcionarios en un 5% y lo mantuvo congelado hasta el final de su mandato.
Y no, yo no quiero vender libros.
Como ves aquí no se censura a nadie. Aunque no se puede ser más tendencioso y sectario
Mientes como un bellaco. O, mejor dicho, mientes como el bellaco que eres.
Mientes. Y lo sabes…
¡Ja, ja, ja, ja, ja…!
Cuéntaselo a otro que no os conozca.
Cuéntaselo a otro que no os conozca.
¡Ja, ja, ja, ja, ja…!
Tenéis los santos cojones de decir que no censuráis en este libelo fascista y de llamarme sectario a mí.
Si no dierais asco, me daríais pena.
Prevalece lo primero, claro.
Como se nota que la autora es Licenciada (o Licencidada como reza en la introducción a este artículo) en Literatura Española, en un único párrafo, el penúltimo concretamente, ha logrado meter el argumentario entero de VOX y aún le ha sobrado la primera línea.
Es extraño. Lo que parecía una defensa del jubilado al final termina en un ataque: al parecer los jubilados son un colectivo mimado y egoísta, solo preocupado por su pensión (que supone un «expolio» a la población activa), y para colmo son socialistas.
Respeto a lo que se dice de la censura, no creo que la haya, pero a veces ocurre que no dejan pasar mensajes, intuyo que porque no los ven.
Coincido plenamente. Lo que me encanta de esta Autora es la facilidad con que va de un tema a otro sin conexión ninguna, mezclándolo todo (verdades, medias verdades, mentiras y, directamente, bulos) para no llegar a ninguna conclusión, simplemente dejándolo en el aire dos mensajes, sea cual sea la temática de su articulo de opinión: «cualquier tiempo pasado fue mejor» y «el sanchismo nos lleva irremediablemente al apocalipsis».