NO, LA CARA OCULTA DE LA LUNA NO ESTÁ A OSCURAS | Por Manuel Peinado

En esta tribuna de opinión, el profesor emérito de la UAH, Manuel Peinado Lorca, desmonta uno de los mitos más extendidos sobre nuestro satélite: la supuesta oscuridad perpetua de la cara oculta de la Luna. A propósito de la misión Artemis II, el autor propone un viaje divulgativo —del trompo infantil a la mecánica celeste— para explicar por qué siempre vemos la misma cara lunar, con claridad y cercanía al lector actual de hoy.

Foto aportada por el autor
  • Peinado explica con claridad la sincronía lunar y el origen geológico de sus dos caras, desmontando mitos y acercando la ciencia al lector

 

  • Por Prof. Dr. Manuel Peinado Lorca. Profesor Emérito de la Universidad de Alcalá, Director del Real Jardín Botánico
    Alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003)

Mientras escribo este artículo en la  este Viernes Santo, la nave Artemis II se prepara para abandonar la órbita terrestre y emprender su giro, también orbital, alrededor de la Luna. Una vez que tome la órbita lunar y haga su previsto movimiento alrededor de nuestro satélite, será la primera vez que unos seres humanos observen entera la llamada “cara oculta de la Luna”.

¿Por qué desde la Tierra vemos siempre la misma faz de la Luna? Respuesta: por el “doble movimiento sincronizado” que ejecuta la Luna alrededor de la Tierra al tiempo que rota alrededor de sí misma. Para tratar de explicarlo, haré un viaje a mi infancia.

Cuando de niños “bailábamos” el trompo por las calles de Granada aún sin asfaltar, si lo hacíamos con la suficiente habilidad (lo que no se lograba siempre) el trompo ejecutaba un doble giro. Por un lado, giraba en un movimiento de rotación alrededor de su propio eje. Por otro lado, iba trasladándose hasta realizar uno o más giros completos alrededor del lanzador.

Por tanto, si el trompo hubiera tenido ojos, habría visto sucesivamente el frente, los costados y la espalda del lanzador, mientras que este lo perdería de vista salvo que, como solíamos hacer, nos giráramos alrededor de nuestro propio eje. Sustituyamos ahora el trompo por la Luna y al lanzador por la Tierra y, después de exponer las respectivas velocidades de desplazamiento, podremos entender la sincronía y la asincronía de los tres movimientos implicados: dos de la Luna (rotación sobre sí misma y traslación alrededor de la Tierra) y uno de rotación de la Tierra sobre sí misma). No, no se me olvida que la Tierra gira también alrededor del Sol en un movimiento de traslación que dura algo más de 365 días, pero este viaje no influye en absoluto en lo que ahora nos ocupa: la cara oculta de la Luna.

Aunque la Tierra realiza su movimiento de traslación alrededor del Sol a una velocidad escalofriante (107 000 km/h), rota sobre sí misma a una velocidad más de sesenta veces inferior (1 700 km/h), lo que hace que cualquier punto de la superficie terrestre haga un giro completo cada 24 horas. El movimiento de la Tierra es independiente de los movimientos de la Luna, es decir, unos y otros son asincrónicos. Para comprobarlo, mire la imagen superior izquierda de este video que presenta en tiempo real los movimientos de la Luna a lo largo de 2023.

En cambio, ambos movimientos lunares son sincrónicos, porque su velocidad de traslación es la misma que la de rotación: la Luna da una vuelta completa alrededor de su eje en aproximadamente 27,32 días (mes sidéreo), el mismo tiempo que emplea en completar una órbita de traslación alrededor de la Tierra. Gracias a esa sincronización vemos siempre la misma cara de la Luna y, de paso, le dimos la oportunidad a Pink Floyd para crear uno de sus mejores discos, The dark side of the Moon. Por si con el ejemplo del trompo no he explicado bien los movimientos relativos de la Tierra y su satélite, vean este vídeo tan breve como didáctico.

El próximo mes de octubre se cumplirán 67 años desde que la sonda espacial soviética Luna 3 envió a la Tierra las primeras imágenes de la cara oculta. Cuando llegaron aquellas imágenes en blanco y negro, los astrónomos descubrieron que en ese lado inexplorado había valles, montañas y cráteres, pero ninguno de los muchos mares inertes característicos de la cara lunar visible.

Actualmente la Luna, ya completamente fría, no está fundida bajo superficie, pero cuando comenzó a formarse y sufría el impacto de grandes meteoritos, debajo de su corteza yacía un océano de magma hipercalentado a presión comparable al que existe en el manto terrestre y que aflora en superficie por las placas tectónicas y con la erupción de los volcanes.

Los impactos de los meteoritos sobre la antigua Luna todavía recalentada liberaron grandes mantos de lava basáltica que formaron los característicos mares lunares de la cara visible. Los meteoritos también golpearon la cara oculta, pero como la corteza era allí demasiado gruesa, resistió los impactos sin que brotaran grandes coladas de basalto magmático; por eso, esa cara lunar está repleta de valles, cráteres y montañas, pero casi falta de mares.

Para otro día dejo en el aire la respuesta a otra pregunta: ¿por qué los cráteres lunares son tan redondos?

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1 Comentario

  1. ¿Por qué los tripulantes de la Artemis II serán los primeros humanos que observen completamente la cara oculta de la Luna?
    ¿No lo hicieron ya los astronautas del Apolo 11, y los de misiones posteriores, que también orbitaron el satélite de la Tierra?

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