LA FAMILIA | Por Pilar Blasco

No sabemos si nuestro presidente del gobierno expresa en la intimidad toda la ternura y bondad requerida hacia los suyos; se supone que sí a juzgar por sus efectos en sus gobernados, la sociedad española, los ciudadanos. Pues para defender a su familia de la fachosfera ultraderechista de jueces, fiscales, periodistas del fango y adversarios políticos y personales, es capaz de volver del revés España sin permiso de los españoles y caiga quien caiga

  • Pilar Blasco es  licenciada en Lengua española y ha colaborado en publicaciones locales en temas de actualidad política y cultural.

Resulta por lo menos contradictorio que los predicadores del divorcio expres, el aborto, los de la discriminadora injusta ideología de género de la que deriva el enfrentamiento hombres-mujeres mediante criminalización del sexo masculino por ley, la promoción de la homosexualidad en medios de información, educación y entretenimiento,  las esterilizantes leyes trans de la mutilación, hormonación y otras técnicas de conversión sexual a menores, del cambio de sexo por autopercepción y registro civil, etc, etc…, resulten, esos mismos promotores y legisladores, tan amantes y defensores de la familia tradicional. Momento de reflexión.

El secreto de esa aparente paradoja es que la familia a defender es la propia, la de ellos. Que Por otra parte suele ser del modelo tradicional, padre y madre, marido y mujer, hermanos, sobrinos, etc., de la misma sangre, más los allegados políticos que se convierten en cosanguíneos a través de los descendientes y con los que se cultivan lazos de cariño comparables. Cervantes tiene una de las novelas ejemplares con ese nombre, y hay mucha verdad en que la genética compartida tiene su poder de atracción y despierta sentimientos naturales de amor y respeto hacia los nuestros. Incluso aunque las relaciones no sean todo lo deseable entre sus miembros, hay un fondo de unión y lealtad, tan inexplicable por lógica y razón como verdadero por naturaleza.

Así tenemos ejemplos entre nuestros políticos gobernantes de amor incondicional a sus familiares a los que defienden con uñas y dientes, en tribunales, en prensa, por tierra mar y aire. El ejemplo número Uno es el de nuestro presidente de Gobierno, responsable, en compañía de otros,  de aquellas políticas antifamiliares, que es capaz de sacrifica el país y sus leyes para librar a su esposa y a su hermano del banquillo; ambos en parecidas circunstancias de imputación e investigación por presuntos delitos en varios conceptos. No casa la frialdad que demuestra en circunstancias trágicas el presidente y su gobierno, la falta de “empatía” con víctimas de catástrofes, por las que no despliega con la celeridad debida los urgentes primeros ni segundos auxilios, calculando los beneficios electorales que le reportará la demora. No casa con la energía que despliega cuando los afectados por su propia conducta, no por catástrofes, son los suyos, su familia, la de toda la vida.

Empatía, término muy popular en los últimos años, junto con otros del neolenguaje, significa ponerse anímica y mentalmente en el lugar del otro -como si eso fuera posible-  y como consecuencia compadecerse o alegrarse con él. Compasión significa compartir los sentimientos con el prójimo, piedad, caridad, clemencia, altruismo, generosidad… hay abundantes términos en nuestra lengua milenaria que expresan sentimientos de amor a nuestros semejantes y de ayuda y consuelo en su dolor. No hacía falta inventar la empatía. Pero parece que con el tecnicismo despojamos los sentimientos de sentimientos (paradoja) y de pasión visceral humana.  Y por supuesto eludimos cualquier connotación con la religiosidad cristiana que tan abundantes los posee.

En la familia se dan de forma natural todos esos sentimientos tácitamente. Quiero decir que, al menos en nuestra cultura y costumbres, hasta hace pocos años se daban por descontado y sabido el amor incondicional entre los miembros de la familia. Así era antes de que Hollywood nos inculcara el “os quiero” a cualquier hora y situación. Bien está y los psicólogos y demás consejeros anímicos recomiendan expresar nuestros sentimientos con palabras para reforzarlos y tal. Dejémoslo así. Pues bien, no sabemos si nuestro presidente del gobierno expresa en la intimidad toda la ternura y bondad requerida hacia los suyos; se supone que sí a juzgar por sus efectos en sus gobernados, la sociedad española, los ciudadanos. Pues para defender a su familia de la fachosfera ultraderechista de jueces, fiscales, periodistas del fango y adversarios políticos y personales, es capaz de volver del revés España sin permiso de los españoles y caiga quien caiga. Semejante demostración de amor no está al alcance de cualquiera. Pero Sánchez es poderoso, el sistema político español le permite no solo llegar al poder sin haber sido elegido sino ejercerlo omnímodamente y sin cortapisas. Cómo es posible que una democracia evolucione a tiranía sin que se rompan los resortes que en su día la establecieron, no lo sabemos del todo. Hay que preguntárselo a los que desde hace casi medio siglo, han ejercido el poder y manejado los mandos de la nave constitucional. Pero así estamos, con un gobierno colonialista de casi todo y rabiando contra lo poco que le queda por dominar.

Nuestro país está al albur de los tejemanejes de Begoña y los chanchullos laborales de David, esposa y hermano respectivamente de Pedro. Toda la maquinaria legal, mediática y social ejercida sin límites para que estos dos familiares del presidente salgan de rositas de los juzgados es poca. Errejones, Rubiales, Trump, Miley, Abascal… y sobre todo y por encima, Ayuso. Esa familia, la de la presidenta de Madrid, no merece la empatía ni la compasión ni la piedad. Un novio que no lo era, el padre difunto, el hermano, ella misma. Digan lo que digan los jueces y la ley, son insultados incluso en el Hemiciclo de las Cortes por el mismo presidente del gobierno. Eso no lo habíamos visto ni oído. Dicen que la inquina viene porque la Comunidad de Madrid se le resiste al PSOE desde hace décadas y eso es un reto para Sánchez, que quiere romper moldes y pasar a la historia. Puede ser. Yo creo que es la soberbia y prepotencia las que mandan en el acoso y derribo a Isabel Ayuso y a todo lo que la rodea. Cuando tiene al país bajo su bota autárquica y bajo la impunidad de los suyos -su partido de los eres, los separatistas, los golpistas- le queda el bastión de Madrid. Demasiado para el amado líder, para el nunber one, el perfecto guapérrimo donde los haya, el todopoderoso Pedro de la Moncloa.

El amor familiar se ejerce por extensión y por interés a la familia socialista. Faltaría más. El delito en común une mucho. Crea lazos indestructibles. No importan los puñales por la espalda, se olvidan las purgas, las traiciones y demás crímenes políticos que se saben y los que se sospechan. A la hora de cerrar filas, la familia es la familia. La de toda la vida.

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1 Comentario

  1. No tiene vergüenza Pilar Blasco. Eso que escribe de principio a fin es bazofia. Defiende a las familias dependiendo de quien se trate. Carta blanca para la familia Ayusera y la familia Sánchez a hundirla. Su objetividad brilla por su ausencia. Usted sí es colaboradora útil de la derechona rancia para volver del revés a España. Sigo leyendo sus delirios para ver como evoluciona su demencia fascista y está claro que su crueldad no tiene cura.

  2. Cuida tu lenguaje, Carola. Aquí no hay nada personal. Tú animosidad y expresiones no favorecen tú discurso. Todo lo que escribo está investigado y documentado por profesionales. de la información. Y está en los tribunales. Es lo que hay

  3. Pilar nos regala su cuento negro sobre Sánchez, sobre el Presidente Sánchez. Todo es ¿nefasto? No, Pilar relata frases llenas de ansia para desprestigiar, llena el folio delirios rebozados en basura, la izquierda es el mal, es Satanás en persona
    Es cierto que tendrá admiradores, ignorantes,pero admiradores, son los que quieren hacer grande la nación. Pilar, acumula tanto odio que no la puedo imaginar escribiendo con honestidad.

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