El decreto ómnibus o cómo las siglas PP han pasado a significar “pura pantomima” | Por Blanca Ibarra

"Como la mayoría ya sabréis, hace unas semanas Feijóo salía ante los medios rasgándose las vestiduras a decir que votaría NO al decreto ómnibus del Gobierno porque en él había varias cuestiones absolutamente inasumibles para el Partido Popular. La cosa mejoraba hace unos días cuando, tras el acuerdo del Gobierno con Junts, los votos populares se convertían en irrelevantes en el Congreso de los Diputados. En ese momento y ante la mirada incrédula de medio país, Feijóo anunciaba que ahora habían decidido votar a favor del decreto ómnibus".

Fotomontaje de Pedro Enrique Andarelli
  • Blanca Ibarra es  concejala socialista en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

Llevo varios días pensando en cómo definir la última “jugada” del Partido Popular y sus decisiones en torno al decreto ómnibus, pero la realidad supera cualquier metáfora irónica que se me pueda ocurrir. Como la mayoría ya sabréis, hace unas semanas Feijóo salía ante los medios rasgándose las vestiduras a decir que votaría NO al decreto ómnibus del Gobierno porque en él había varias cuestiones absolutamente inasumibles para el Partido Popular. Y en concreto, ponía dos ejemplos que copaban su discurso: un supuesto “regalo” al PNV de un palacete en París y la extensión de la protección a las personas vulnerables a los que sin despeinarse el líder popular llamaba despectivamente “inquiokupas”.

Su decisión en ese momento ponía en riesgo a millones de personas en este país, ya que dicho decreto incluía entre otras medidas, la revalorización de las pensiones y del Ingreso Mínimo Vital, las ayudas para el transporte o las ayudas a los afectados por la DANA. En los días sucesivos al voto negativo, la propia Isabel Díaz Ayuso intentaba justificar ese voto con las siguientes declaraciones: “Que quede claro que este problema sobrevenido viene sobre todo por defender, pagarle el palacete al PNV, de ahí nos encontramos con esta situación”.

Curiosas declaraciones, ya que a la presidenta madrileña se le olvidó en ese momento repasar los libros de historia, y recordar que el acuerdo de devolución del “palacete” al PNV (su legítimo dueño por cierto, ya que fue adquirido en 1937 por dicho partido como sede en el exilio) fue acordado por los gobiernos de Aznar y de Rajoy hace ya bastantes años, y que en ese entonces nada de esto les parecía mal. Entre otras cosas porque fueron los nazis los que expulsaron de manera forzosa al PNV de su sede en París y se la entregaron al régimen franquista. Cuando el Partido Popular gobernaba este país y se consideraba un partido de Estado, no hubo voz discordante alguna entre sus filas a este respecto, algo impensable si lo comparamos con su posicionamiento actual.

Así que, aunque parezca y sea una absoluta locura, el Partido Popular decidía utilizar como excusa para votar no al decreto una decisión que ellos mismos habían impulsado años atrás. Todo muy coherente, ¿verdad?

Pues si esto ya sería más que suficiente para que los populares hiciesen una reflexión profunda de hacia dónde están yendo, la cosa mejoraba hace unos días cuando, tras el acuerdo del Gobierno con Junts, los votos populares se convertían en irrelevantes en el Congreso de los Diputados. En ese momento y ante la mirada incrédula de medio país, Feijóo anunciaba que ahora habían decidido votar a favor del decreto ómnibus.

Sí, ese mismo decreto al que se oponían días antes, con palacete incluido, con protección a los vulnerables incluído por supuesto, ahora ya no les parecía tan mal. Sus teóricos “argumentos” ahora habían desaparecido como por arte de magia. Y decidían hacerlo cuando su voto ya no vale para nada, cuando el impacto de su decisión se diluye en la irrelevancia más absoluta. Cuando, una vez más, es el gobierno de Pedro Sánchez el que, a pesar de la compleja aritmética parlamentaria, conseguía salvar este país y dar un respiro a millones de personas a los que el Partido Popular había puesto al borde del abismo.

Y llegados a este punto alguno se preguntará ¿por qué este cambio de postura en escasos días? Pues porque, simplemente, les da igual. No les importa la coherencia, ni la responsabilidad, ni el impacto de sus decisiones en la vida de millones de españoles. Lo que les importa es el postureo político, el teatrillo constante, la función de marionetas sin guion claro. Han jugado con el bienestar de la gente como si fuesen simples fichas en su tablero de poder.

Patético, casi cómico si no fuese por la gravedad de sentirse impune para jugar con el bienestar de millones.

Y mientras tanto, el Gobierno y Pedro Sánchez, con todas sus complejidades, son los que siguen sacando adelante el país. No se trata de fanatismo ni de idealización, sino de hechos concretos frente a la pantomima vacía. El Partido Popular ha demostrado una vez más que no tiene rumbo, ni plan de país, ni vergüenza.

Así que atentos a sus pantallas, porque la próxima función del PP estará seguro al caer. Y visto lo visto, promete ser otro acto de este teatro absurdo que ya ni ellos mismos parecen entender.

 

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1 Comentario

  1. Sin embargo, lo vuestro, gobernar a golpe de decreto ley, sin debate, sin presentación de enmiendas, en una palabra, sin discusión parlamentaria, es el summum de la democracia y por eso estáis los trepas del partido ahí, como la voz de su amo.

    El chiste se cuenta solo; la pena es que no es un chiste, es la realidad de un partido obediente. Y no se que es peor, si lo haceis por sumisión o porque os lo creeis; lo de esperar la recompensa ya sería de traca…

  2. Le aseguro que no soy votante fijo de alguno de estos dos partidos, pero encuentro severas inexactitudes en su artículo:

    – “Ahora voto no, ahora voto sí al MISMO decreto.”
    Obviamente NO HA SIDO EL MISMO decreto, aunque en ambos se incluyera el palacete. Uno era un “ómnibus” y el segundo un “microbús”, como se han dado en nombrar.

    Quizá Feijoo (sin tilde) haya tragado lo del palacete (y algo más, no he revisado ambos textos) para no dilatar más la cosa mientras los pensionistas, los usuarios del transporte y demás personas esperaban la solución de esto.
    Creo que quien ha jugado con los pensionistas ha sido quien ha tenido la osadía de presentar el “ómnibus” comprometiendo tanto su aprobación al contener gran cantidad de artículos “en lote” sabiendo que muchos podrían no ser aceptados de haberse presentado por separado y, por tanto, tampoco en lote, como ha sucedido en la primera votación.

    Pienso que cada punto se tenía que haber presentado independientemente si, en realidad, se quería conocer la voluntad del Congreso. O haberse negociado la composición de los lotes.

    Comparto las acusaciones de trilero que se le han hecho al Sr. Sánchez por usar este “trágala” que, por fortuna, ha tenido que modificar, si bien manteniendo el “formato lote” uniendo así la revalorización de las pensiones, las ayudas al transporte, etc. con no sé qué otros puntos seguramente “peligrosos para la aprobación conjunta”.

    Una cosa es bajar al súper a comprar pan, leche y huevos y otra es que sólo te los vendan en un “lote” con chorizo, morcilla, atún, cerveza, coñac y azúcar.

    – “El decreto no se trocea, el decreto sí se trocea” ¿qué opina de esto?

    – En cuanto a los “inquiokupas” que usted llama (solamente) “vulnerables”, puedo admitir que sean vulnerables y que el Estado deba protegerlos, pero no el dueño de un piso. Son “vulnerables” en propiedad ajena. Conozco propietarios que no alquilan por temor a esto.

    En un artículo, en este mismo medio, del Sr. López Legarda encontré una buena exposición acerca de los componentes del “ómnibus”

    En él se dice que son más de cien artículos. Entresaco un párrafo:

    “El Gobierno se presentó ante la Cámara Baja con un texto casi inabarcable, de más de cien artículos, en el que se incluían cosas como la subida de las pensiones, las subvenciones al transporte público, las ayudas a los damnificados por las inundaciones de Valencia y el volcán de La Palma, la prórroga de las ayudas a las familias vulnerables, las entregas a cuenta a las Comunidades Autónomas, las deducciones fiscales a los vehículos eléctricos y, oh casualidad, la devolución al PNV de un edificio histórico en París, hoy sede del Instituto Cervantes, que en su día les fue incautado a los nacionalistas vascos por la Gestapo, con la colaboración de la dictadura franquista.“

    Pueden leerlo completo aquí:
    https://www.alcalahoy.es/2025/01/24/perdidos-en-el-relato-por-santiago-lopez-legarda/

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