MIEDO SUBJETIVO | Por Pilar Blasco

Pilar Blasco, profesora de Literatura Española, reflexiona en esta tribuna sobre el concepto de «miedo subjetivo» y la percepción de inseguridad, tomando como punto de partida la situación de Ceuta. Con su habitual tono crítico y sin demasiados paños calientes, la autora cuestiona el lenguaje utilizado desde el poder político y sostiene que detrás de determinadas expresiones destinadas a tranquilizar a la población existen, a su juicio, problemas y temores muy reales.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atiende a los medios en la Delegación del Gobierno en Ceuta, este martes. Marcos Moreno - (Europa Press)
  • La autora cuestiona el concepto de «inseguridad subjetiva» y arremete contra quienes, a su juicio, minimizan los temores ciudadanos en Ceuta.

Entre los palabros y expresiones  de neolengua inventada (“menuda inventada”) para despistar al personal inadvertido de que le están cambiando la vida por la puerta de atrás, estas ultimas semanas de Ceuta -todo es Ceuta últimamente y va para largo- el ministro de Interior Marlasca, ha editado en los medios el sintagma miedo subjetivo o sensación de inseguridad subjetiva. O algo así, da lo mismo, los creyentes lo van a asumir y a los no creyentes se nos va a helar la sangre una vez más.

Esa redundancia,  ese epíteto o como se llame en retórica calificar a algo con una cualidad intrínseca está en el argumentario para ignorantes, incultos, iletrados, que es lo que el PSOE de Sánchez cultiva y alimenta en sus devotos, ni más  ni menos (Informe Pisa). Claro que el miedo es personal, íntimo e intransferible, por supuesto que las sensaciones son de cada uno, como todo lo que atañe y experimenta en su cuerpo y en su mente el ser humano. Habrá quién lo dude, como los inducidos por Marlasca, habrá quién piense que son ensoñaciones de fachas, xenófobos y racistas, como dicen en las tertulias y noticiarios de telepedro. Sin que las circunstancias y los hechos objetivos tengan nada que ver en ese miedo insuperable.

Parece ser que una vez que uno entra en el círculo de la indiferencia, la antipatía y el desprecio por el oponente ideológico, por todo el que no piense actúe como el poder omnímodo al que ellos pertenecen, esa espiral deviene en crueldad criminal, toda vez que no se ejerce la piedad ni la compasión ni por supuesto la caridad hacia el prójimo. No digamos la justicia al que la merece. Así Marlasca califica de inseguridad subjetiva al temor a salir a la calle invadida por miles de gentes extrañas imposibles de asimilar por muchas razones; de delincuentes que roban, apuñalan, violan, okupan, se cuelan por el tejado a las terrazas de las viviendas, entran en los dormitorios de la gente, defecan y orinan en medio de las calles… traen enfermedades contagiosas erradicadas en España hace décadas, etc. Y que no tienen intención de irse ni el gobierno de España de echarlos ni el de Marruecos de recogerlos.

Esa indiferencia y crueldad se ejerce desde despachos de 300 m con moqueta, desde áticos y chalets de lujo pagados con el erario público español, desde los beneficios   y prebendas al calor del poder.  Desde las mansiones de Argel y Marrakesh obtenidas por interés y  amistad con gerifaltes marroquíes. Desde explotaciones agrícolas y demás negocios asentados en Marruecos al calor de la mano de obra esclava y los precios barato barato. Desde las oenegés beneficiarias del tráfico de gentes por los mares y fronteras. Desde los partidos políticos que se dedican a descalificar e insultar a los que sienten miedo e inseguridad y de paso a los españoles que se ponen en la piel de los ceutíes (eso es la empatía) y salimos a manifestarnos a las calles y a los estadios y concentraciones, sin poder hacer otra cosa.

Creen todos esos subalternos del poder que sostienen a Sánchez, por chantaje, por interés o porque no tienen donde caerse muertos, que no les llegará a ellos el miedo subjetivo de Marlasca. Cuando España y Europa esté tomada por el invasor, sus gerifaltes tendrán sus refugios en paraísos fiscales y tropicales (ya los tienen) a donde esconderse y disfrutar de lo robado. Porque a ellos no les importa el país, el estado ni la nación, han venido a otra cosa. A los lacayos sin oficio ni beneficio al amparo del poder, los dejarán tirados y huirán como ratas millonarias al exilio dorado que se han preparado con nuestro dinero. Entonces,  experimentarán el miedo subjetivo de Marlasca  para siempre.


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2 Comentarios

  1. Sentimientos compartidos. ¿Hasta donde? Que miedo y no tiene pinta de que se pueda arreglar. Que triste España, no se merece gente tan mala gobernando. Nos estan llevando y empujando al precipicio. Ya no hay marcha atrás, todo lo bueno y positivo desaparece cada dia que pase, esto no puede durar. Se necesita un cambio profundo.

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