- La ausencia de Peñalver multiplicó los empates y el voto de calidad de Piquet, mientras el PP apuntaba reiteradamente hacia Rodríguez Palacios.
Una semana después, el Pleno ordinario celebrado el pasado martes 15 de septiembre deja una imagen política bastante más nítida que la que ofrecían sus muchas horas de debate. La ausencia del concejal de Vox Antonio Peñalver dejó al Gobierno de PP y Vox con 13 concejales frente a los 13 que sumaban PSOE y Más Madrid y convirtió el voto de calidad de la alcaldesa, Judith Piquet, en protagonista de buena parte de las votaciones.
Fue un pleno de cuentas municipales, escuelas infantiles, Los Cerros, incendios, Ceuta y servicios públicos. Pero, por debajo de esos debates, discurrió otro. Desde las filas del PP se sucedieron durante la sesión referencias directas a Javier Rodríguez Palacios, a su omnipresencia en los debates y, especialmente, a la situación interna que atraviesa el PSOE de Alcalá.
El portavoz socialista intervino una y otra vez en asuntos que, por sus competencias, podían haber defendido otros concejales de su grupo. Y el PP encontró ahí un flanco político que Gustavo Severien, Judith Piquet, Lola López y Vicente Pérez fueron explotando a lo largo de la mañana.
Las cuentas salen adelante por el voto de calidad de Piquet
El asunto de mayor importancia administrativa fue la aprobación de la Cuenta General del Ayuntamiento correspondiente a 2025. El Gobierno municipal defendió unas cuentas con 330,98 millones de euros ejecutados y puso sobre la mesa la reducción de la deuda municipal, el incremento de las inversiones y un remanente de tesorería de 48,9 millones.
La oposición leyó las mismas cifras desde el otro lado. PSOE y Más Madrid centraron sus críticas precisamente en ese elevado remanente, que interpretaron como dinero disponible que no se había traducido en actuaciones durante el ejercicio.
El debate permitió al portavoz del PP y concejal de Hacienda, Gustavo Severien, desgranar el destino previsto para buena parte de esos fondos: alrededor de 16 millones vinculados a diferentes obligaciones y gastos, 12 millones destinados a inversiones financieramente sostenibles y otros 15 millones para reducir deuda municipal.
Pero el choque económico no tardó en convertirse también en político. Rodríguez Palacios había intervenido previamente sobre la Fundación Astier y Severien aprovechó para reprocharle que mezclara asuntos y para recordarle algunas decisiones de su etapa al frente del Ayuntamiento. Era apenas el comienzo de una constante que se repetiría durante el pleno: cada vez que el portavoz socialista aparecía en un debate, desde el PP surgía alguna referencia a su pasado como alcalde, a su actual posición dentro del PSOE o al funcionamiento interno de su grupo.
A la hora de votar, las cuentas reflejaron la peculiar aritmética de aquella mañana. Los 13 votos de PP y Vox quedaron enfrentados a los 13 de PSOE y Más Madrid. Repetida la votación y persistiendo el empate, la Cuenta General terminó aprobándose gracias al voto de calidad de Piquet. La ausencia de Peñalver había borrado durante unas horas la mayoría absoluta de 14 concejales que sostiene habitualmente al Gobierno municipal. Y el 13-13 se convirtió casi en la banda sonora del pleno. Un soniquete que parecía el salón de un bingo.
Un pleno decidido una y otra vez por 13 a 13
Volvió a ocurrir con una de las cuestiones que más público había llevado al salón de plenos: la moción conjunta de PSOE y Más Madrid sobre las trabajadoras de las escuelas infantiles municipales.
La propuesta reclamaba actuaciones relacionadas con sus condiciones laborales y la gestión del servicio. El Gobierno defendió que los procedimientos de contratación estaban sujetos a la legislación y a los recursos presentados dentro de las licitaciones y rechazó las acusaciones de mala gestión.
Fue precisamente durante este debate cuando la concejala de Educación, Lola López, dejó otra de las frases políticas de la mañana. Tras repasar las actuaciones realizadas por el Ayuntamiento, reprochó a la oposición no haberse enterado porque, según afirmó, estaban «de vacaciones, de ferias, a la gresca con sus compañeros o aplaudiendo las mentiras del señor Sánchez».
La referencia a la «gresca con sus compañeros» difícilmente podía pasar inadvertida en un PSOE alcalaíno que ha atravesado durante los últimos meses una profunda crisis interna.
La propia alcaldesa también entró directamente al choque con Rodríguez Palacios durante este bloque del pleno. Y la tensión continuó después, cuando el portavoz socialista reprochó a Piquet un comentario realizado mientras las representantes de las escuelas infantiles abandonaban el salón. Rodríguez Palacios pidió a la alcaldesa que se disculpara por lo que consideró comentarios «despectivos» hacia quienes habían acudido a defender sus condiciones laborales.
La moción acabó igualmente en empate. PSOE y Más Madrid sumaron 13 votos a favor; PP y Vox, 13 en contra. Segunda votación, idéntico resultado y voto de calidad de la alcaldesa para rechazarla.
Los Cerros protagonizaron otros dos debates. Más Madrid propuso crear un programa regulado de aprovechamiento vecinal de leña en el monte público como herramienta complementaria para retirar biomasa y prevenir incendios. El debate terminó cruzándose con una enmienda de Vox y volvió a estar condicionado por el empate entre los dos bloques.
Más tarde llegó la moción socialista sobre prevención de incendios forestales. Y ahí Vicente Pérez encontró otra ocasión para dirigir el foco hacia la bancada socialista y, concretamente, hacia la relación entre Rodríguez Palacios y Enrique Nogués.
El concejal de Medio Ambiente comenzó recordando que era nuevamente Rodríguez Palacios quien defendía una cuestión relacionada con su área. «Hoy se está ganando usted la dieta», ironizó Pérez antes de entrar en materia. Pero inmediatamente introdujo a Nogués en la discusión: sostuvo que los socialistas podían no recordar una moción anterior porque «ustedes no hacen partícipe precisamente al señor Nogués en sus reuniones de grupo».
Y todavía insistió más: «Si hubieran contado con el señor Nogués, señor Rodríguez, se habrían acordado de aquella enmienda a la totalidad que ustedes apoyaron».
No era una referencia inocua en el contexto político socialista. Nogués ha protagonizado uno de los episodios centrales de la crisis interna del PSOE complutense y las alusiones a su relación con Rodríguez Palacios llevaban el debate de la prevención de incendios bastante más allá de Los Cerros.
La moción socialista fue finalmente rechazada. Otra vez 13 votos de PSOE y Más Madrid frente a 13 de PP y Vox; otra segunda votación con el mismo resultado y otro voto de calidad de Piquet.
Rodríguez Palacios, de portavoz a «hombre orquesta»
Pero el ataque más explícito llegó en uno de los debates más alejados de la política estrictamente municipal: Ceuta. Rodríguez Palacios defendió la posición socialista frente a la moción presentada por el PP y cuestionó algunos de sus planteamientos. Gustavo Severien recogió el guante y dejó a un lado cualquier sutileza.
El portavoz popular calificó a Rodríguez Palacios de «hombre orquesta» por intervenir en tantos asuntos durante la sesión: «Como hoy es el hombre orquesta, que habla en todas las cuestiones, no se ha molestado en presentar dos enmiendas a dos textos distintos. Ha presentado la misma enmienda a los dos textos».
Y siguió: «Como lo tiene que hacer todo en este pleno, sobran todos los concejales». El golpe tenía una lectura evidente más allá de Ceuta. El PP estaba poniendo en cuestión no solo las posiciones del portavoz socialista, sino también el reparto de papeles dentro de un Grupo Municipal en el que Rodríguez Palacios asumió durante aquel pleno intervenciones correspondientes a materias muy diferentes.
Severien reservó para el final la referencia más directa a la situación política del exalcalde. Tras reprocharle su posición respecto al Gobierno de Pedro Sánchez, aludió a su reciente designación como candidato socialista a la Alcaldía y afirmó que «le acaban de nombrar digitalmente candidato a la alcaldía», añadiendo con ironía que determinada actuación suya en el Congreso «le ha sido útil».
La expresión «nombrado digitalmente» resumía la carga política del ataque. Rodríguez Palacios vuelve a ser candidato después de una crisis que terminó con su dimisión como secretario general del PSOE de Alcalá, la constitución de una gestora y una posterior designación como cabeza de cartel sin celebración de primarias.
Y todavía quedaría Vicente Pérez para regresar sobre la misma herida durante el debate de incendios. El concejal popular volvió a presentar a Rodríguez Palacios como quien acaparaba la palabra en detrimento de Nogués y llegó a ironizar sobre el portavoz socialista como un hombre del Renacimiento «porque sabe de todo», reprochándole que «no deja hablar una vez más al señor Nogués».
La propia Judith Piquet se sumó al ajuste dialéctico casi al final del pleno, durante el debate sobre la declaración de la Semana Cervantina como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Rodríguez Palacios había reivindicado su intervención ante el Gobierno de España para facilitar el reconocimiento y la alcaldesa recogió precisamente ese protagonismo para devolvérselo convertido en reproche: «Yo estaba, porque yo hice, porque a mí me han llamado, porque yo, yo, yo, yo. Y así le va en su partido. Con el yo, yo, yo. Así le va en su partido. ¿Ve cómo no le funciona?». Piquet todavía remató acusándole de acudir al pleno con un «tonito de condescendiente» y añadió: «Como en mi partido no me quieren, a ver si me quiere alguien». Era probablemente la alusión más directa de toda la sesión a la crisis interna socialista y llegaba, además, prácticamente en la recta final del pleno.
No fue, por tanto, una salida aislada de un concejal ni una frase perdida después de varias horas de pleno. Severien, Piquet, Lola López y Vicente Pérez fueron dejando durante la sesión referencias a Rodríguez Palacios, al reparto de funciones de su grupo y a las divisiones socialistas. Todo ello ocurrió mientras el pleno seguía su curso formal, aprobando o rechazando propuestas con una aritmética extraordinariamente ajustada por la ausencia de un concejal del Gobierno.
Una semana después, aquel 13-13 sigue siendo la fotografía institucional más llamativa del pleno del 15 de septiembre. Permitió comprobar qué sucede cuando PP y Vox pierden circunstancialmente uno de sus 14 votos y obliga a la alcaldesa a recurrir al voto de calidad para deshacer los empates.
Pero políticamente quedó otra fotografía.Mientras PSOE y Más Madrid trataban de poner contra las cuerdas al Gobierno con las cuentas, las escuelas infantiles, Los Cerros o los servicios municipales, el PP decidió mirar repetidamente hacia el mismo escaño. Y cada vez que Javier Rodríguez Palacios tomaba la palabra, sus adversarios encontraban una ocasión para recordarle que la batalla política que tiene abierta no está únicamente al otro lado del salón de plenos.


















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