EL DESIERTO COMPLUTENSE | Por Francisco Muñoz

El profesor Francisco Muñoz Romero analiza en esta tribuna el impacto que tiene la debilidad del ecosistema informativo local sobre la participación democrática en Alcalá de Henares. A partir de los datos del Sondeo de ALCALÁ HOY, el autor sostiene que la escasa información de proximidad contribuye a explicar tanto la abstención como un voto desvinculado de la realidad municipal, un fenómeno que define como el "desierto complutense".

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  • Una reflexión sobre cómo la falta de información local condiciona la participación democrática y el conocimiento ciudadano de la política municipal.

 

 Francisco Muñoz Romero es Profesor de Comunicación Institucional e Imagen Pública del Departamento de Teorías y Análisis de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid

 

38.000 alcalaínos/as no saben lo que votan y 46.700 no encuentran motivos para votar. Si después de leer esto, hay quien se indigna y deja de leer, está en su derecho, por supuesto, pero entonces no llegará al momento en el que se contextualiza y deconstruye esta afirmación para volverla del revés y darle el sentido que debe tener. Es evidente que todos los vecinos y vecinas que participan en unas elecciones cogen una papeleta (la que quieren y por las razones que quieran), la meten en un sobre y la depositan en una urna. Y este gesto, derecho fundamental y base de la democracia, se repite tres veces: en las elecciones generales, en las elecciones autonómicas y en las elecciones generales. Por qué se coge una papeleta y no otra, es el Santo Grial de la sociología, de la psicología social y de la comunicación política. Y como en los rótulos de las respetables casas de comidas, así viene siendo “Desde 1940”, fecha del inicio del primer estudio científico y sistemático del comportamiento electoral.

Lo que pasa es que esta búsqueda del tesoro tiene sus prioridades y en el caso que nos ocupa, las elecciones generales concentran toda la atención, todos los recursos y todas las expectativas.


Las municipales, las grandes olvidadas

Las elecciones municipales se consideran “elecciones de segundo orden”. De hecho, en esta categoría tienen el dudoso honor de compartir espacio con la Europeas y ninguna otra más. Y esto se debe a que se da por bueno que son elecciones en las “hay menos en juego” y “no son tan importantes”. Así parece estar en la cabeza de la gente y así se confirma en los recursos que se dedican a tratar de dominar sus claves. ¿El dato?: el número de tesis doctorales e investigaciones publicadas en revistas de alto impacto sobre elecciones municipales en los últimos 10 años está entre 40 y 50. En el mismo periodo de tiempo, el número de investigaciones sobre el comportamiento electoral nacional, está por encima de 700. Nada que añadir.

Algo parecido decíamos hace poco en la revisión publicada en Alcalá Hoy sobre el voto joven en Alcalá en las elecciones municipales. El estudio nos indicaba que, efectivamente, son percibidas como de menor interés y, al mismo, tiempo (o por eso mismo) tienen una menor visibilidad mediática. El hecho es que se asume que la elección de alcalde y concejales es menos importante que otro tipo de elecciones y eso influye directamente en la participación. Por eso la concurrencia en las municipales de Alcalá de Henares históricamente siempre ha sido menor (hasta con14 puntos de diferencia) que en las elecciones generales.

¿Por que pasa esto? Si los vecinos y vecinas conocieran las palancas de bienestar y calidad de vida que se pueden activar desde los Ayuntamientos, ¿seguirían siendo consideradas elecciones de segundo orden? Si hubiera un sistema de información institucional eficiente y un ecosistema de medios de comunicación que trasladara al conjunto de vecinos y vecinas la información relevante de lo que pasa en su ciudad, ¿dejarían de ser percibidas como menos importantes? Si se enriqueciera la información y el conocimiento de la ciudad y de las decisiones que se toman con un sistema público/privado de información institucional de calidad y un catalogo de medios que recogiera el pulso completo de la ciudad, ¿no se crearía un mayor potencial de participación social y electoral?


El desierto informativo de Alcalá

Pues parece que si: los medios locales juegan su papel en la participación electoral. En sentido positivo y en sentido negativo. Aunque no tenemos datos de España, una de las investigaciones más citadas en este campo se ha llevado en Canadá y tomando como muestra nada más y nada menos que 233 municipios, que son unos cuantos, y encontró que la salud de los periódicos locales está positivamente asociada con la participación en elecciones municipales. Los municipios con ecosistemas periodísticos más fuertes presentan niveles superiores de movilización electoral. También queda dicho.

Alcalá de Henares es, en este sentido, un “desierto informativo”, que así bautizó la investigadora norteamericana Penélope Abernathy a este fenómeno de ausencia de medios y contenidos locales. Nuestro sistema de medios es un buen ejemplo del proceso progresivo de desertificación de la esfera informativa municipal. Aunque haya un medio de referencia como es Alcalá Hoy, con casi un 20% de penetración, su alcance y cobertura, junto con el que ocupa el segundo lugar, no es suficiente. Sobre todo porque lo que viene por detrás de estas dos cabeceras, es una serie de cuatro o cinco micro-medios cuyos datos de cobertura están entre el 1,4% y el 10%, lo que acredita la debilidad, la dispersión y la falta de un escenario maduro de medios en nuestra ciudad. No es extraño entonces que casi un 46% de los alcalaínos no se informe regularmente de lo que pasa en su ciudad. Y esto, a la hora de decidir el voto local, tiene el peso que tiene.


Cuando las redes sustituyen al periodismo

El problema se hace mayor cuando consideramos este hecho desde otra perspectiva complementaria: en municipios sin medios locales fuertes, profesionales e independientes, la información suele ser monopolizada por la comunicación institucional de los ayuntamientos y por las redes sociales, y ninguna de estas alternativas opera precisamente en la linea de fortalecer la cantidad, la calidad y la pluralidad de la información local.

Esta es otra de las características de la situación: en comunicación no existe el espacio vacío, así que la retirada/ausencia de medios de comunicación locales está siendo reemplazada por el uso y consumo de las redes sociales.  Con lo que sabemos de la estructura de propiedad de las redes y de sus algoritmos, ¿realmente pueden las redes sociales reemplazar las funciones informativas que en democracia se atribuyen a los medios locales?  Está claro que no. De hecho, ya se empieza a observar en algunas investigaciones parciales que las zonas con menor presencia de periodismo local independiente, presentan una mayor circulación de desinformación y bulos no sólo durante durante los periodos electorales. Con las redes sociales nunca hay garantía de verificación de los contenidos, no se cubren de forma global la gestión municipal (son contenidos generados por personas individuales y/o grupos de interés específicos), no hay voluntad de seguimiento o fiscalización del poder local (solo aplauso y abucheo) y desde luego no contextualiza ni enriquece los debates sobre el fondo de las políticas públicas.

Por su parte, las políticas de comunicación institucionales (ayuntamientos) tienden en la mayoría de municipios de la Comunidad de Madrid (estudios llevados a cabo entre 2024 y 2026) a la persuasión de naturaleza política con equipos semi amateurs en muchos casos en los que el nombramiento y designación como personal de confianza suele ser la forma de acceso a función de comunicación. Si a ello sumamos la falta de formación de los equipos políticos y la ausencia de una verdadera “cultura de la comunicación”, tampoco extraña que los gabinetes de comunicación operen con recursos básicos, escasez de medios y limitados por el “sándwich” que forman las directrices técnicas y las prioridades políticas.


El factor local también decide el voto

Pues igual que haya 46.700 alcalaínos que deciden no votar en las elecciones municipales tiene algo que ver con todo esto. Quizás en un contexto diferente con un ecosistema informativo local maduro, con medios con cobertura y alcance suficiente y unas políticas informativas públicas, podría haber más vecinos y vecinas que se sientan concernidos por lo que pasa en su ciudad y pueda motivar el paso de la abstención al voto, cualquiera que sea el sentido de éste. Lo mismo pasa con los 38.000 alcalaínos que sí votan en las municipales aunque reconocen que no siguen la actualidad de la ciudad.

Es posible que su sentido de voto venga determinado por anclaje partidista, por ideología, por influencia familiar o social, por el boca-oreja o por lo que sea, todas son razones perfectamente válidas y democráticas. Pero lo que es seguro en esta ecuación es que hay una variable que se queda fuera: el factor local. Y eso tiene su importancia porque la información sobre las decisiones políticas que nos afectan como vecinos retroalimentan y pueden modificar, por ejemplo, el partidismo, o el boca a oreja o la influencia familiar o los grupos primarios de referencia.

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