Una sonrisa para Jimena III: el día en que Alcalá volvió a demostrar que la solidaridad también llena teatros

El Teatro Auditorio Paco de Lucía volvió a llenarse de solidaridad, humor y emoción con la tercera edición de “Una sonrisa para Jimena”, la gala benéfica impulsada por la peña Los Vikingos y el actor alcalaíno Carlos Librado “Nene”. Cerca de 600 personas participaron en una noche donde las carcajadas convivieron con los momentos más tiernos y donde la lluvia, colándose incluso por alguna gotera del recinto, no consiguió aguar una cita ya imprescindible en Alcalá.

  • La gala solidaria recaudó más de 6.300 euros para Jimena, ASME Salud Mental y el colegio público Pablo Neruda.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Hay eventos que nacen como una iniciativa solidaria y terminan convirtiéndose, casi sin darse cuenta, en una pequeña tradición emocional de ciudad. La tercera edición de Una sonrisa para Jimena ya juega en esa liga. Lo que comenzó hace tres años como una gala benéfica impulsada por la peña Los Vikingos y por el actor alcalaíno Carlos Librado “Nene” se ha consolidado como una de esas citas capaces de reunir a cientos de personas alrededor de algo mucho más poderoso que un espectáculo: la necesidad colectiva de ayudar. Y Alcalá respondió con el aforo casi completo.

El Teatro Auditorio Paco de Lucía presentó una imagen prácticamente llena. Familias enteras, peñistas, vecinos, amigos, curiosos, seguidores de los cómicos y muchas personas que probablemente acudían por primera vez terminaron compartiendo algo parecido a una gran terapia colectiva entre carcajadas y emoción.

La velada comenzó con la actuación de la cantante Erika Lois, que amenizó la entrada del público mientras los asistentes ocupaban sus asientos, creando desde el primer momento un ambiente cercano y especial.

Porque la gala tuvo humor. Mucho humor. Pero también tuvo ternura, lágrimas contenidas y momentos que tocaron algo muy profundo entre los asistentes. Todo ello con una banda sonora de fondo inesperada: la lluvia.

Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con las intervenciones de las asociaciones beneficiarias, que compartieron con el público mensajes de concienciación, inclusión y esperanza. Tanto Vive con Jimena como ASME y el CEIP Pablo Neruda pusieron voz a proyectos que trabajan cada día por mejorar la calidad de vida de niños, niñas y personas con diversidad funcional, recordando la importancia de construir una sociedad más accesible, empática e inclusiva.

La tarde venía pasada por agua y, antes incluso del inicio del espectáculo, la organización vigilaba discretamente las famosas goteras del Paco de Lucía. “Ya tenemos preparados los cubos”, bromeaban entre bastidores mientras el público seguía entrando al auditorio. La frase provocaba risas, aunque escondía una imagen muy gráfica: un grupo de voluntarios pendientes hasta del último detalle para que nada arruinara una noche especial. Ni siquiera la meteorología.

Minutos antes de comenzar, Borja Mellado, uno de los grandes motores de esta aventura solidaria, atendía a ALCALÁ HOY acelerado, feliz y todavía con mil asuntos pendientes entre manos. “Abrimos puertas hace un momento y esto ya está casi lleno”, explicaba mientras observaba el movimiento constante en los accesos. “Tenemos asegurados más de 5.500 euros y seguramente llegaremos a los 6.000”. Finalmente fueron 6.320 euros.

Y no hablaba solo de entradas. También del mercadillo solidario instalado en la zona de backstage y de las distintas colaboraciones que fueron sumando aportaciones a lo largo de la tarde. Borja hablaba orgulloso de “la familia” que se había creado alrededor de Jimena. Y tenía motivos. Porque detrás de la gala hay decenas de personas trabajando durante semanas de forma completamente altruista: peñistas, voluntarios, empresas colaboradoras, asociaciones y artistas que ponen su tiempo y su esfuerzo para que la recaudación llegue íntegra a las causas beneficiarias. “Ni un euro se destina a sufragar costes”, se insistió varias veces durante la gala.


Jimena, el corazón de la noche

Pero el verdadero centro emocional de todo aquello seguía siendo Jimena.
La pequeña alcalaína, diagnosticada con síndrome de Angelman, volvió a convertirse en el gran símbolo luminoso de la noche. Su presencia sobrevoló el auditorio entero incluso cuando no estaba físicamente sobre el escenario. Porque todo giraba alrededor de ella. De su sonrisa. De sus avances. De esa energía contagiosa que, según quienes la conocen, transforma cualquier espacio donde aparece.

Su madre, María, volvió a protagonizar uno de los momentos más emotivos de la velada.
Con la serenidad de quien lleva años convirtiendo la lucha diaria en algo parecido a una rutina inevitable, agradeció el apoyo recibido y recordó la importancia que tienen estas iniciativas para financiar terapias y mejorar la calidad de vida de Jimena. “Gracias a todo esto, Jimena está como está y seguiremos avanzando”, resumió emocionada.

Y probablemente esa frase bastó para explicar el sentido completo de la gala. Porque detrás de las risas había algo mucho más serio: la necesidad de sostener económicamente tratamientos, apoyos y recursos que muchas familias afrontan prácticamente solas.

Este año, además, la solidaridad quiso extenderse también a otras entidades sociales. Parte de la recaudación se destinó a ASME Salud Mental y al colegio público Pablo Neruda, generando uno de los discursos más interesantes de la noche sobre inclusión, salud mental y diversidad.

Representantes de ASME reivindicaron el cambio de mirada social hacia los problemas de salud mental y recordaron cómo la asociación lleva más de tres décadas trabajando en Alcalá. También desde el colegio Pablo Neruda se reivindicó la importancia de construir espacios educativos verdaderamente inclusivos.  No fueron discursos largos ni solemnes. Y quizá por eso funcionaron. Porque nadie había ido allí a escuchar lecciones morales. Habían ido a compartir humanidad. Y eso ocurrió constantemente.


Nene, Alcalá y el humor como refugio

Si Jimena era el corazón de la gala, Carlos Librado “Nene” fue probablemente su gran conductor emocional.  El actor alcalaíno apareció cómodo, cercano y profundamente implicado en cada momento del evento. Antes del inicio hablaba con naturalidad de la felicidad que le producía ver crecer la gala año tras año.

“Lo importante hoy es Jimena”, repetía varias veces incluso cuando se le preguntaba por su excelente momento profesional. Y eso que atraviesa una etapa especialmente dulce. La serie Barrio Esperanza está funcionando con fuerza en Televisión Española y el propio actor reconocía estar sorprendido por la acogida del público. Además, adelantó que en apenas unos días comenzaría en Galicia el rodaje de la segunda parte de Operación Camarón.

Pero aquella noche la televisión, el cine y los focos parecían quedar en segundo plano.
Nene jugaba en casa y se notaba. El público le recibió como a uno de los suyos. Y él respondió mezclando cercanía, humor y emoción con esa naturalidad tan difícil de fingir.
También dejó caer que ya trabaja en una nueva edición de Alcalá me mata, el espectáculo satírico local que se ha convertido en otro fenómeno cultural alcalaíno. Aunque reconocía, entre bromas, que todavía espera confirmación definitiva para las fechas y el teatro. Muy Alcalá todo.

A partir de ahí, la gala fue encadenando actuaciones de humor con ritmos muy distintos. Sergio Moya abrió fuego con un repertorio de chistes malos deliberadamente malos, jugando constantemente con la incomodidad del público y riéndose incluso de sus propios silencios.

Sara Drama convirtió el choque generacional entre nacidos en los noventa y jóvenes del “cero tres”. Edu Manzanera mezcló humor familiar, matrimonio y vida cotidiana mientras Paco Páez, Charly Under y Almu Roger fueron dejando momentos muy reconocibles para el público alcalaíno. Hubo referencias constantes a la ciudad. A la crisis del agua. A Torrejón. A los bares de Alcalá. A las peñas.  A las fiestas. Incluso a las goteras. La sorpresa inesperada la protagonizó Vicente del Bosque, exseleccionador que quiso sumarse a la causa donando una camiseta y una bufanda firmadas por él que servirá para seguir recaudando fondos para Holanda, otra asociación de Alcalá de Henares.

Porque una de las claves del éxito de la gala fue precisamente esa sensación de cercanía permanente. No parecía un espectáculo importado. Parecía algo profundamente local. Hecho desde Alcalá y para Alcalá. Y eso el público lo percibe inmediatamente.


Mucho más que una gala solidaria

El tramo final de la noche terminó pareciendo casi una celebración colectiva.
Los organizadores subieron al escenario. Los cómicos recibieron una larguísima ovación. Se agradeció el apoyo institucional, el respaldo de pequeñas empresas locales y el trabajo invisible de decenas de personas que llevan semanas preparando el evento.
Y ahí apareció otra de las imágenes más bonitas de la noche: la sensación de equipo.
No había estrellas intentando sobresalir sobre el resto. Había una especie de orgullo colectivo por haber conseguido sacar adelante algo importante.

Borja Mellado, visiblemente emocionado, resumió perfectamente el espíritu del evento cuando recordó que la gala se sostiene gracias a gente corriente que dedica tiempo, dinero y esfuerzo a ayudar a los demás. “Empresas pequeñitas que ponen su trabajo y su dinero para que esto salga adelante”, decía desde el escenario.

Probablemente ahí estaba una de las claves de todo. Porque Una sonrisa para Jimena funciona precisamente porque no parece diseñada desde el marketing emocional ni desde el postureo solidario. Tiene imperfecciones, improvisaciones, bromas internas, nervios, y hasta cubos preparados por si llueve dentro del teatro.
Y precisamente por eso resulta auténtica.

Al finalizar la gala, el público abandonaba lentamente el Paco de Lucía todavía comentando chistes, actuaciones y momentos emotivos. Muchos se detenían a hacerse fotos. Otros saludaban a los organizadores. Algunos seguían comprando en el mercadillo solidario. Y entre toda esa mezcla de risas, aplausos y cansancio feliz quedaba flotando una sensación muy clara: Alcalá había vuelto a responder.

En tiempos donde casi todo parece medirse en polémicas, trincheras y ruido constante, resulta reconfortante comprobar que todavía existen iniciativas capaces de reunir a centenares de personas simplemente para ayudar. Con humor. Con emoción. Y con el corazón bastante más lleno que cuando entraron al teatro.

Comentar

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.