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El asesino actuó guiado por datos aportados por el novio de la víctima; la sentencia describe frialdad extrema, brutalidad y un ataque sin sentido.
El crimen de los Villar Fernández en Chiloeches: el novio de la hija tenía una orden de alejamiento
La Audiencia Provincial de Guadalajara condena al principal acusado por asesinar a un matrimonio y a su hija mientras dormían en su vivienda. El superviviente recibirá 400.000 euros de indemnización.
La sentencia por el triple crimen de Chiloeches, uno de los sucesos más estremecedores ocurridos en la provincia de Guadalajara en los últimos años, ya es firme en primera instancia. La Audiencia Provincial ha condenado al autor material de los asesinatos a prisión permanente revisable y 46 años adicionales de cárcel, además de imponerle el pago de 563.000 euros en indemnizaciones. Un fallo contundente que intenta dar respuesta judicial a un crimen que conmocionó a toda la comarca por su brutalidad, frialdad y absoluta falta de sentido.
Tres asesinatos cometidos mientras las víctimas dormían
Los hechos se remontan a abril de 2024, cuando un matrimonio y su hija de 21 años fueron asesinados en su propia vivienda en una urbanización de Chiloeches. Las víctimas dormían cuando el agresor irrumpió en la casa armado con un cuchillo y descargó contra ellas una violencia extrema. La única persona de la familia que logró sobrevivir fue el hijo del matrimonio, que consiguió huir al descubrir lo que estaba ocurriendo dentro de la vivienda.
La sentencia, dictada tras el juicio celebrado con jurado popular en noviembre de 2025, considera probado que el acusado actuó con alevosía y una brutalidad extrema, asestando numerosas puñaladas a las víctimas mientras se encontraban indefensas.
Especialmente grave resulta el asesinato de la joven de 21 años, considerado hiperagravado según el artículo 140.2 del Código Penal, circunstancia que justifica la imposición de la prisión permanente revisable.
La magistrada que firma el fallo es tajante al describir los hechos y la conducta del condenado. En la resolución judicial se subraya: “La clara frialdad con que acontecen los hechos, la sinrazón de su comisión, la extrema brutalidad y crueldad atendiendo al número de puñaladas que dio a las víctimas.”
El tribunal considera que el acusado no ha mostrado verdadero arrepentimiento, señalando que el perdón pedido a los familiares de las víctimas no puede mitigar la gravedad del crimen. Según la sentencia, el condenado permaneció impasible durante el proceso sin mostrar auténtico pesar por lo ocurrido.
Prisión permanente revisable y décadas de cárcel
El fallo impone al acusado 40 años de prisión por los tres asesinatos, a los que se suma la prisión permanente revisable por el asesinato agravado de la joven.
A estas penas se añaden otras condenas por los delitos cometidos tras los asesinatos: 4 años, 7 meses y 15 días de prisión por robo con intimidación y violencia en casa habitada y con uso de armas… 2 años de cárcel por daños mediante incendio, después de que el autor provocara fuego en la vivienda para intentar ocultar el crimen.
Además, el tribunal establece que, al concurrir la prisión permanente revisable con otras penas superiores a 25 años, no podrá acceder al tercer grado hasta haber cumplido al menos 22 años de prisión, ni podrá solicitar la suspensión del resto de la condena hasta cumplir un mínimo de 30 años en prisión.
La sentencia también fija la responsabilidad civil derivada del crimen. El principal acusado deberá pagar 400.000 euros al hijo superviviente de la familia, distribuidos en: 150.000 euros por cada uno de sus padres, 100.000 euros por el asesinato de su hermana.
A ello se suman 163.000 euros que deberá abonar a la compañía aseguradora que tuvo que hacerse cargo de los daños ocasionados por el incendio provocado en la vivienda tras los asesinatos. En total, la indemnización asciende a 563.000 euros.
Otros dos condenados por el robo
El crimen no fue ejecutado en solitario. En los hechos participaron también otros dos jóvenes que han sido condenados por su implicación en el robo planificado.
Uno de ellos, D.M.A., ha sido condenado a 2 años, 1 mes y 16 días de prisión como cómplice. El tribunal considera probado que acompañó al autor material en coche hasta la urbanización donde se encontraba la vivienda y permaneció esperando mientras se ejecutaba el robo previsto.
Por su parte, C.B.M., novio de la joven asesinada, ha sido condenado a 4 años, 3 meses y un día de prisión como cooperador necesario. El jurado determinó que facilitó información clave sobre la vivienda familiar, incluyendo su ubicación exacta y otros datos relevantes que permitieron planificar el asalto.
El triple asesinato provocó una profunda conmoción en Guadalajara y en toda la comarca del Corredor del Henares. La brutalidad de los hechos, una familia asesinada mientras dormía en su propia casa, dejó una huella difícil de borrar en la memoria colectiva.
La sentencia todavía puede ser recurrida ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, aunque el fallo ya establece con claridad la responsabilidad penal del principal acusado y de sus colaboradores.
La justicia ha hablado. Pero el vacío que deja un crimen así, cometido con una violencia tan absurda como devastadora, es imposible de reparar con años de prisión ni con cifras económicas. Porque detrás de cada párrafo judicial hay tres vidas segadas y una familia destrozada para siempre.



















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