Rifirrafe político tras la inauguración del curso universitario en Alcalá

La solemne inauguración del curso académico en la Universidad de Alcalá se celebró con la pompa prevista, aunque no faltaron los sobresaltos: fuera, la protesta autorizada de sindicatos y profesorado; y después, ya con el acto cerrado, el rifirrafe político. El PP cargó contra Más Madrid por ausentarse y contra el PSOE por “colar” a una edil. Los socialistas replicaron que fue la Universidad quien los invitó y que la decisión de designar a su representante es solo suya.

Foto remitida por el PP
  • Los populares reprocharon a la portavoz de Más Madrid su ausencia del paraninfo, acusándola de preferir la pancarta a la representación institucional.
  • Fotos remitidas por el Partido Popular

La jornada de apertura del curso académico en la Universidad de Alcalá transcurrió con la solemnidad habitual: discursos académicos, presencia institucional y la protesta legítima de sindicatos y profesorado en defensa de la universidad pública, un clásico ya de cada septiembre. Nada que reprochar ahí. Pero, una vez cerrado el acto y despejada la plaza, llegó la segunda parte: el PP local decidió abrir fuego con una nota de prensa que mezclaba reproches a Más Madrid y dardos al PSOE, con ese tono de indignación solemne que tanto gusta en los comunicados oficiales.

El resultado: un rifirrafe que poco tiene que ver con las aulas o con el conocimiento, y mucho con el combate político a cuenta de quién se sienta en qué silla y quién se queda fuera en la foto.


El PP dispara contra pancartas y ausencias

La nota popular, firmada por la portavoz adjunta del Gobierno municipal, Orlena de Miguel, arranca señalando a la portavoz de Más Madrid: «Cobra un sueldo público para representar a los vecinos de Alcalá, no para hacer de pancartera y agitprop radical mientras abandona sus obligaciones institucionales», denunció Orlena de Miguel.

Según el PP, la concejal de Más Madrid se ausentó del acto institucional para sumarse a la protesta a las puertas del rectorado, y eso es, a su juicio, incompatible con sus funciones: «Ni ella ni ningún edil de su grupo ocuparon el asiento reservado. Si renuncia a ejercer como concejal electa, lo coherente es que renuncie también a su sueldo de portavoz».

Y no se quedaron ahí. El comunicado popular aprovechó para apuntar contra el PSOE, acusando a los socialistas de dejar sin representación institucional a su grupo y de “colar” a la edil Blanca Ibarra en el acto contra todo protocolo. La frase exacta fue esta: «No sabemos qué cosas tan importantes tenían que hacer Javier Rodríguez Palacios y María Aranguren para no acudir al acto, pero no se puede tolerar que mientras se restringe el acceso institucional a otros grupos, se hagan excepciones a medida del PSOE».

El PP anuncia incluso que elevará una reclamación formal a la Universidad para que se aclare esta cuestión de protocolo: un gesto que, visto desde fuera, parece más propio de un litigio notarial que de la política municipal.


El PSOE replica con ironía y dardos

El Grupo Municipal Socialista contestó casi de inmediato con un comunicado donde lo primero que se aclara es lo siguiente: «Conviene aclarar lo obvio: el PSOE fue invitado al acto por parte de la Universidad y, como grupo municipal, decidimos libremente qué concejal o concejala asistía en representación del grupo socialista. Esa decisión es nuestra y solo nuestra, y el PP no tiene ni voz ni voto en ello».

Y no se quedaron ahí. Añadieron además: «La Universidad invita al grupo municipal socialista que acude al acto; y el PP de Judith Piquet, alcaldesa imputada de Alcalá de Henares, quiere vetar a concejales del PSOE».

Para los socialistas, el PP sobreactúa con acusaciones “sin fundamento” y hasta “rabietas impropias de una fuerza política seria”. Según su versión, lo que realmente dolió a los populares no fue la ausencia de unos u otros, sino el recibimiento poco amable que tuvo Ayuso en forma de pitos y pancartas: «Muchísimas personas se manifestaban en Alcalá contra las políticas de Ayuso y en defensa de la universidad pública. Esa es la verdadera foto que les duele: la indigestión de los pitos, la democracia y el derecho de manifestación».

Concluyen, de paso, que el PP intenta tapar los problemas judiciales de su alcaldesa con “maniobras de humo”: «El PP cada día está más alejado de la ciudadanía. Su política de confrontación y su lenguaje ultra ya no conectan con los vecinos y vecinas de nuestra ciudad, y eso les pasa factura».

El rifirrafe deja, pues, dos relatos opuestos: el PP, en modo notario de ausencias y cazador de pancartas, denunciando dejación institucional; y el PSOE, en clave de réplica irónica, acusando a los populares de nervios y humo. Mientras tanto, la Universidad cumplió con su cometido: abrir el curso con solemnidad. Y la protesta, legítima y autorizada, defendió lo suyo. El resto fue, simplemente, política complutense en estado puro: capaz de convertir hasta el reparto de asientos en un campo de batalla.

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