El Empecinado vuelve a Alcalá, homenaje en el aniversario de la Batalla del Zulema

Con corona de laurel, bandera y lectura coral, el Círculo Hispanista Complutense recordó este 22 de mayo la figura de Juan Martín Díez, El Empecinado, en el mismo lugar por donde entró victorioso tras liberar Alcalá del dominio francés. Un acto cargado de memoria, historia y reivindicación patrimonial.

Fotos remitidas por el Círculo Hispanista
  • El Círculo Hispanista Complutense rindió homenaje a El Empecinado en el aniversario de la Batalla del Zulema, símbolo de la liberación de Alcalá en 1813.

Un busto, una corona de laurel, una bandera con la cruz de Borgoña y un grupo de ciudadanos comprometidos con la historia. Con estos elementos, el Círculo Hispanista Complutense rindió un sentido homenaje a Juan Martín Díez, El Empecinado, coincidiendo con el aniversario de su gesta más célebre en la ciudad: la Batalla del Puente del Zulema, ocurrida tal día como hoy, el 22 de mayo de 1813.

El acto tuvo lugar al pie del monumento que perpetúa su memoria, en la plazoleta que lleva su nombre, y consistió en una lectura coral de una semblanza del personaje, compartida entre los asistentes, junto a la colocación de una bandera española y una corona de laurel sobre el pedestal del busto. Un gesto sobrio, pero lleno de significado. La presidenta del Círculo agradeció la presencia de los asistentes y recordó que aquel día de hace más de dos siglos, Alcalá fue liberada por un hombre que, aunque nacido en Castrillo de Duero (Valladolid), entró por la actual calle del Empecinado como un libertador, y desde entonces su memoria forma parte del alma complutense.


Un patriota sin diplomacias

La figura de Juan Martín Díez sigue despertando respeto y fascinación. Fue un hombre difícil de encasillar: monárquico primero, liberal después, amado por el pueblo, temido por sus enemigos y traicionado por la corona. Militar autodidacta, dirigió uno de los grupos de guerrilleros más eficaces contra las tropas napoleónicas, al punto que los franceses no cesaron en su empeño por capturarlo, sin éxito durante años.

El 10 de abril de 1813 tomó Alcalá de Henares y permaneció en ella hasta que una fuerza superior francesa lo obligó a replegarse. Mientras tanto, las tropas napoleónicas saquearon la ciudad. Pero Juan Martín volvió a la carga y, el 22 de mayo de ese mismo año, derrotó a los franceses en la batalla del Puente del Zulema, una acción que, más allá de su carácter militar (con pocas bajas), tuvo un impacto moral y simbólico incalculable.

Como subrayó la presidenta del Círculo, Pilar Blasco, “fue nuestro pequeño Dos de Mayo complutense”, citando las palabras del periodista alcalaíno Pedro Hinojos, quien describió aquel día como “el 2 de mayo de Alcalá, pero en 22”.

No fue una guerra de grandes uniformes ni de gestas oficiales. Fue una guerra de hombres como El Empecinado, que no sabían de diplomacias ni dobleces. Su trágico final, capturado con engaños, paseado como una fiera y finalmente ejecutado con saña en 1825, no borró su legado, que hoy sigue vivo en cada piedra de esta ciudad.


Una memoria esculpida a contracorriente

La historia del monumento al Empecinado es casi tan agitada como la del propio guerrillero. Tras dos intentos fallidos de levantarle un monumento en la entonces Plaza Mayor (hoy Plaza de Cervantes) entre 1835 y 1861, fue finalmente en 1879, bajo la alcaldía del historiador Esteban Azaña, cuando se inauguró el actual monumento en la plazoleta del Empecinado, al final de la calle por la que Juan Martín entró victorioso en 1813. Fue el 9 de octubre de 1879, el mismo día que se inauguró la estatua de Cervantes en la plaza homónima.

El primer busto, obra de Francisco de Asís Graciani Pastor, era de hierro fundido y representaba al guerrillero con grandes hombreras. Pero pronto fue rechazado por su aspecto “afrancesado”, según señaló el propio alcalde. Además, el material no resistió bien el paso del tiempo. Solo dos años después fue sustituido por el busto actual, una sobria escultura en bronce de Carlo Nicoli, que sigue presidiendo la columna de orden toscano.

El busto original pasó más de un siglo olvidado en los almacenes municipales hasta que, ya restaurado, fue instalado en la sala de la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento. La columna no fue reemplazada, pero sí se le añadieron dos sables cruzados orlados por una corona de laurel, reforzando así su carácter simbólico.

En 2002, el monumento fue restaurado de nuevo: se recuperó la verja perimetral y se añadió una placa conmemorativa de bronce que reproduce (aunque con algún fallo sintáctico) el texto original:

LA CIUDAD DE ALCALA DE HENARES
A JUAN MARTIN “EL EMPECINADO”
BATALLA DEL PUENTE DEL ZULEMA
22 – V – 1813
ERIGIDO EL 9-10-1879
RESTAURADA EN EL 2002


El recuerdo que resiste

No acaban ahí los homenajes complutenses al héroe. En el Salón Noble del Ayuntamiento, seis medallones flanquean la sala, dedicados a figuras ilustres vinculadas a Alcalá: Miguel de Cervantes, el Cardenal Cisneros, Pedro Gumiel, Antonio de Nebrija, Antonio Solís… y Juan Martín El Empecinado.

Desde el Círculo Hispanista Complutense se hizo un llamamiento a las autoridades municipales para mejorar el entorno del monumento, dignificar su mantenimiento y realzar su visibilidad. Porque no se trata solo de conservar una estatua, sino de proteger la memoria de uno de los grandes héroes de la ciudad.

El acto terminó con un brindis sencillo entre los asistentes, gesto que fue también reivindicación. En tiempos donde la historia se olvida con facilidad, recordar a El Empecinado es un ejercicio de justicia, orgullo y resistencia.

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