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San Isidro se celebra por todo lo alto en Alcalá con procesión ampliada, rosquillas, azulejos, gigantes, música y mucho sabor popular.
- Crónica gráfica y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
La alcaldesa Judith Piquet no solo estuvo allí repartiendo rosquillas con entusiasmo, sino que además se animó a portar al mismísimo San Isidro en un tramo del recorrido. No estuvo sola: la flanqueaban sus tenientes de alcaldesa, Isabel Ruiz y Gustavo Severién, así como el concejal presidente del Distrito I, Vicente Pérez. Junto a ellos, sumaron manos al reparto rosquillero los concejales socialistas María Aranguren y Nicolás Rodríguez, porque si hay algo que une, es la masa… de las rosquillas, claro.
¡Y con novedad! Este año, la procesión amplió su recorrido y llegó hasta la calle Caballería Española. Que San Isidro se dio su buen paseo, sí, pero también lo hicieron vecinos y autoridades con una sonrisa, algún abanico y muchas ganas de compartir.
Como no podía ser de otra manera en Alcalá, hubo representación de nuestra historia andante: cuatro de los gigantes de la comparsa local se dejaron ver por la fiesta, junto a los pequeñantes, versión reducida pero igual de simpática de sus hermanos mayores. Casi se diría que fue una procesión a distintas escalas.
La música no faltó: acompañando la marcha, los sones de la Agrupación Musical del Cristo de la Columna, y en la explanada, dulzainas y tambores de la Casa de Soria, que pusieron la banda sonora tradicional a una mañana luminosa y con mucho alma.
¿Chulapos y chulapas? Pocos… pero corsarios, ¡los que quieras!
Es cierto que esto no es la pradera de San Isidro y los trajes de chulapo no abundaban, pero entre la devoción, el folklore y la rosquilla, también se dejaron ver algunos valientes disfrazados de corsarios, que le dieron un punto Johnny Depp a la jornada. ¡Así somos!
Un finde completo, de los de enmarcar.
Desde el jueves, con merienda y baile en el Centro de Mayores Cervantes, hasta el domingo, las actividades no pararon: visitas guiadas, talleres infantiles, juegos sin enchufe (sí, existen), yoga, actuaciones del Centro Castellano Leonés y Castilla-La Mancha, el Grupo Quintería y Sonia Andrade, y por supuesto, baile y más baile con las academias Creand¡OH!, Belén Rodríguez y Pepe Vento
Y como manda la tradición (y el buen hacer), la merienda popular del domingo por la tarde fue gratuita y generosa, como debe ser.
San Isidro, un año más, nos recordó que la tradición no es cosa de museo, sino de calle. De calle viva, de gente, de cultura de barrio… y de rosquillas, muchas rosquillas.
























