La revolución de los claveles en la memoria de un exiliado | Por Luis Suárez Machota

En aquella primavera del 74, a las orillas y meandros del Rin, la mañana de un 25 de abril los noticiarios nos sorprendieron con las imágenes de la calles de Lisboa con las masas de portugueses rodeando y abrazando a los soldados con fusiles en cuya punta tenían un clavel rojo. Era la revolución de los claveles.

  • Remitida por Luis Suárez Machota, abogado
Luis Suárez Machota.

Malena y yo estábamos en Estrasburgo. Nos habíamos trasladado desde París en tren. Malena residía en el Hotel Paris, ubicado en el centro histórico.Yo en la residencia universitaria Robertsau. Estuvimos un mes estudiando derecho comparado, es decir, el estudio de como se regulaban en los distintos sistemas jurídicos del mundo( latino, germano, comman law Anglosajón, socialista, musulmán, las instituciones del derecho: la familia, la propiedad, la herencia, etc).

En la facultad internacional de derecho comparado, una invención de una señora mayor catalana, exiliada, republicana,… estábamos becados, aunque nos costaba una pasta que ahorrábamos con nuestros trabajos en París de femme de menage y magacinier respectivamente.  Éstabamos estudiantes italianos, alemanes, canadienses, libaneses, rumanos,griegos, …una amalgama curiosa.

Conocíamos el funcionamiento de la Facultad Internacional porque Malena estuvo un verano en Trieste ( Italia) estudiando derecho comparado del trabajo…en nuestras años de exiliados en París utilizamos los cursos de un mes de la facultad para «conocer mundo» a un coste al alcance de unos exiliados precarios, ya que nos becaban buena parte de la residencia y de la matrícula.

El año siguiente estuvimos por este sistema en verano en Facultad de derecho de Pescara (Italia), fue cuando a la vuelta a París hicimos un recorrido por el norte de Italia con una pareja de griegos, ella abogada y el ingeniero, en un Fiat de matrícula griega… El norte de Italia vivía entonces un clamor antifranquista por condena a muerte consejo de guerra de Salvador Puig Antig.

En aquella primavera del 74, a las orillas y meandros del Rin, la mañana de un 25 de abril los noticiarios nos sorprendieron con las imágenes de la calles de Lisboa con las masas de portugueses rodeando y abrazando a los soldados con fusiles en cuya punta tenían un clavel rojo. Era la revolución de los claveles. Sorprendente. El ejército portugués, sus capitanes, habían descabalgado a la dictadura fascista portuguesa del doctor Caetano. Dictadura eterna, más larga que la franquista.

En París, los inmigrantes españoles y portugueses compartíamos un estatus social similar: con oficios de concierges, femmes de menage, macons…y algunos estudiantes en busca de aires metropolitanos e internacionales , de la libertad inexistente en sus países ibéricos, que compartían atraso económico y dictaduras, represión, presos políticos, rancio catolicismo, conservadurismo de costumbres…París todavía conservaba Aires de mayo del 68…

La revolución de los capitanes del 25 de abril, redobló las ilusiones del fin del franquismo. El régimen estaba más solo internacionalmente. Los lisboetas asaltaron la sede de la PIDE, la policía política portuguesa, a tiros contra los que disparaban contra los manifestantes en las calles. Fue un aliento para los antifranquistas, acabaría así la dictadura franquista? Evidentemente, no. El régimen encarceló en 1974 a los militares de la UMD, y siguió encarcelando y fusilando hasta su final, mientras el dictador se desangraba en el hospital de la Paz…

El 25 de abril, una fecha de esperanza y alegría. !Viva el recuerdo de la Revolución de los claveles!

 

 

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