Rocío Monasterio arranca la campaña toreando junto a Morante de la Puebla

En su primer vídeo promocional, Monasterio sujeta el capote junto al torero Morante de la Puebla y dan varios pases. De lejos, el líder de Vox, Santiago Abascal, observa la hazaña, mientras se fuma un puro y comparte risas después junto a la cadidata de Vox.

  • ‘Toreando por Madrid’. Con este lema, la candidata de Vox a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, inició la campaña electoral, en defensa de los toros.

Sin arrugarse. Sin temblar. Mirando de frente al toro. Siguiendo de forma puntillosa las instrucciones del maestro. Morante de la Puebla, de un extremo, y la candidata de Vox, Rocío Monasterio, por el otro, sujetan el capote y dan pase tras pase. Con la mirada fija, atenta y hasta tensa de Santiago Abascal, que, como si fuera un subalterno, sigue la faena desde la barrera. Eso sí, puro en mano.

Así arranca la campaña Vox con su primer vídeo promocional, que finaliza con su lema de campaña: «Vota seguro».

El vínculo entre Morante y Vox no es nuevo. El maestro ya tuvo una intensa participación en la campaña de las andaluzas acompañando a Santiago Abascal.

No parece la primera vez que Monasterio tomaba «la alternativa» taurina. «¡Qué va, al contrario, hubo que frenarla», apuntan desde Vox los que han estado en la cocina de este vídeo.

La idea de grabar este vídeo fue del propio Morante, que también fue el «autor intelectual» de aquel otro en el que Abascal cabalgaba junto a unos galgos. El líder de Vox tuvo alguna duda, pero Monasterio no, que decidió lanzarse a la arena sin temor alguno.

Defensa del mundo ganadero

Recuerdan desde Vox que Morante es todo un personaje, un hombre brillante, a veces, hasta desconcertante con la manera de interpretar las situaciones, pero siempre con ideas que sirven, que les ayudan y que encauzan a un sector importante, que es el ganadero, el andaluz que trabaja en el campo.

Como explican desde esta formación, no solo se trataba de hacer algo impactante, que lo pilotora «un tipo brillante» como es el maestro, sino también hacer una defensa del mundo taurino y de todo el mundo ganadero que lo rodea «y que tanto ha sufrido las inclemencias de la crisis generada por el coronavirus».

Abascal siguió toda la «faena», pero evitó tomar el capote. «Ni junto a Morante». Prefirió el segundo plano. Monasterio es la candidata, es su primera espada. «Era como Dominguín y Ava Gardner toreando juntos», apuntaban desde el entorno del torero.

Recuerdan desde Vox, como ejemplo de la cercanía de Morante con Abascal, que el día de las elecciones andaluzas, el torero llamó al líder político. Y le dijo, si no le importaba acompañarle, que le quería presentar a un amigo que no se podía levantar pero que le hacía mucha ilusión conocerle. Abascal le acompañó y entraron en un parque gigantesco. Era el cementerio de Sevilla. Y le llevó ante la tumba de Joselito El Gallo, torero gitano de gran renombre, que falleció por cogida de toro en Talavera de la Reina en 1920.

Ese domingo por la noche, cuando ya se conocieron los resultados en Andalucía, Morante telefoneó a Abascal y le contó que, en una ocasión, llevaba una mala racha de corridas, y se fue a visitar a El Gallo. «Esa tarde cortó dos orejas y un rabo».