Nuevo incendio en la nave de reciclaje del Grupo Layna en el Polígono Azque: el humo vuelve a sobrevolar Alcalá

Un nuevo incendio en la planta de reciclaje del Grupo Layna, en el Polígono Azque, volvió a generar este lunes una enorme columna de humo visible desde toda Alcalá de Henares, reavivando la preocupación ciudadana por la reiteración de estos episodios. El fuego, sin heridos, movilizó a doce dotaciones de bomberos y reabre el debate sobre la seguridad en instalaciones de residuos situadas junto a zonas urbanas.

Foto posteada por el ayuntamiento
  • El fuego, originado en residuos al aire libre, reabre el debate sobre seguridad industrial tras varios incendios previos en las instalaciones del Grupo Layna.

El humo negro volvió a dibujar este lunes una imagen inquietante sobre el cielo de Alcalá de Henares. No era la primera vez. Y, a tenor de lo ocurrido en los últimos años, tampoco parece un episodio aislado.

Un aparatoso incendio se declaró este lunes, poco después del mediodía, en las instalaciones del Grupo Layna, empresa dedicada a la gestión de residuos y reciclaje de cartón y papel, ubicada en la calle Perú, número 4, en el Polígono Industrial Azque. El fuego, originado en material acumulado en el exterior de la nave, generó una densa columna de humo visible desde numerosos puntos de la ciudad e incluso desde municipios cercanos del Corredor del Henares.

Según informó el 112 de la Comunidad de Madrid, el aviso se recibió en torno a las 12:00 horas. En cuestión de minutos, hasta doce dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid se desplegaron en la zona, donde han trabajado durante toda la tarde en las labores de extinción y, posteriormente, en el refresco del perímetro para evitar rebrotes.

El incendio afectó principalmente a montones de cartón y papel prensado almacenados al aire libre, un material altamente inflamable que, en este tipo de instalaciones, puede favorecer una rápida propagación de las llamas.


Un incendio visible en toda la ciudad

La magnitud del fuego no tardó en hacerse evidente. La columna de humo, densa y de un negro intenso, se elevó varios metros sobre el polígono, generando alarma entre la población. Desde barrios como el Ensanche, Espartales o incluso el centro histórico, numerosos vecinos observaron cómo el humo se expandía sobre el cielo complutense.

Las redes sociales se llenaron en cuestión de minutos de vídeos e imágenes que mostraban la evolución del incendio. En paralelo, un fuerte olor a quemado se dejó notar en distintas zonas del norte de la ciudad, lo que incrementó la inquietud entre la ciudadanía.

El SUMMA 112 fue activado de manera preventiva, aunque, afortunadamente, no se registraron heridos ni intoxicados, ni entre los trabajadores de la empresa ni en las inmediaciones. El Ayuntamiento de Alcalá de Henares lanzó un aviso a través de sus canales oficiales solicitando “máxima precaución” y recomendando seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.

A lo largo de la tarde, los bomberos lograron reducir considerablemente la intensidad del fuego, centrando sus esfuerzos en evitar que las llamas alcanzaran el interior de la nave principal o se propagaran a otras instalaciones colindantes.


Un historial que vuelve a encender las alarmas

Lo ocurrido este lunes no puede entenderse sin mirar atrás. Las instalaciones del Grupo Layna en el Polígono Azque acumulan un historial de incendios que, lejos de disiparse con el tiempo, parece repetirse con inquietante regularidad.

En julio de 2016, un incendio de gran magnitud obligó a movilizar cerca de veinte dotaciones de bomberos e incluso a instalar un hospital de campaña del SUMMA. Aquel episodio, aunque sin víctimas, dejó una huella importante en la memoria colectiva de la ciudad.

Tres años después, en septiembre de 2019, otro fuego arrasó más de 1.000 metros cuadrados de material almacenado al aire libre, afectando también a empresas colindantes. En junio de 2021, un nuevo incendio volvió a poner en jaque a los servicios de emergencia, con trece dotaciones trabajando en su extinción.

El último antecedente cercano se produjo en agosto de 2025, con un episodio muy similar al actual: fuego en residuos acumulados en el exterior y una gran columna de humo visible desde distintos puntos de Alcalá.

En la mayoría de estos casos, los expertos han coincidido en señalar un patrón común: la acumulación de materiales altamente combustibles, papel, cartón, plásticos o residuos orgánicos,  en espacios abiertos, sin las condiciones óptimas de almacenamiento, facilita tanto la ignición como la rápida propagación del fuego.


Seguridad industrial y preocupación vecinal

La reiteración de estos incidentes ha alimentado desde hace años la preocupación de vecinos y de distintos grupos políticos municipales, que han reclamado mayores controles, inspecciones más estrictas y protocolos de seguridad reforzados en este tipo de instalaciones.

El Polígono Industrial Azque, uno de los principales enclaves logísticos y productivos de Alcalá de Henares, convive además con áreas residenciales relativamente próximas. Esa cercanía hace que cualquier incidente de estas características tenga un impacto directo en la percepción de seguridad de la ciudadanía.

Aunque en el episodio de este lunes no se han producido daños personales, el riesgo potencial vuelve a situarse sobre la mesa. Las autoridades municipales han insistido en que no existe peligro para la población más allá de las recomendaciones habituales —evitar la zona y cerrar ventanas si se percibe olor a humo—, pero el debate de fondo permanece.

A última hora de la tarde, los trabajos de los bomberos continuaban centrados en el control total del perímetro y en la prevención de posibles reactivaciones. Por el momento, se desconoce el origen exacto del incendio, que podría estar relacionado con fenómenos como la autocombustión, una chispa accidental u otros factores aún por determinar.

El balance de daños materiales tampoco ha sido cuantificado, aunque todo apunta a que será significativo debido a la cantidad de material afectado.

Mientras tanto, la ciudad vuelve a mirar al cielo con una sensación conocida: la de un problema que no termina de resolverse. Porque más allá de la espectacularidad del humo o de la eficacia, incuestionable,  de los servicios de emergencia, lo que queda en el aire es una pregunta incómoda: cuántas veces más tendrá que arder para que deje de ser noticia.

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