Relevé y Olé, la escuela de baile y danza española de Rosario Rodríguez abre sus puertas en la calle Nueva

ALCALÁ HOY asiste a una de sus clases donde nos atiende Rosario Rodríguez, directora de la escuela y bailarina profesional, que con solo 3 años se enamoró del baile y desde entonces no ha dejado de soñar con los pies. El local donde se imparten las clases está dotado con todas las medidas de seguridad higiénico sanitarias y una decoración agradable que invita a quedarse y marcarnos un zapateado.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  • El lunes 5 de octubre tenía lugar la apertura de la escuela de baile Relevé y Olé en la calle Nueva nº 3 en pleno casco histórico.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY

Relevé y Olé es un paso de baile y es la la base y el cimiento de las bailarinas y bailarines de baile clásico. Las disciplinas que impartirá Rosario son clásico, flamenco y danza española también denominada danza estilizada, un clásico incorporando las castañuelas o palillos, y así fusionando el clásico español con el ritmo flamenco y con la percusión de las castañuelas que son un instrumento necesario,  algo que a Rosario Rodríguez le apasiona. En su amplio curriculum de especialidades también domina bailes regionales como por ejemplo las jotas, escuela bolera, sevillanas y perfeccionamiento de las mismas.

El local donde se imparten las clases está dotado de todas las medidas de seguridad higiénico sanitarias y una decoración agradable que invita a quedarse y marcarnos un zapateado. El covid no permite por ahora ampliar mas disciplinas pero en un futuro si quiere contar con mas profesionales del amplio mundo de la danza.

Rosario nos hace una semblanza de su vida académica y profesional,  «me inicié con danza  clásica en Alcalá de Henares con Arcadio Carbonell,  que contaba con la cátedra del Real Conservatorio de Danza Española en Madrid en la plaza de Ópera, y el único conservatorio en aquellos tiempos dónde me examinaba».

«El clásico me gustaba pero también la danza española con la que me sentía muy identificada. Con 3 años ya daba clases con Arcadio que las impartía en el colegio escolapias. Yo me quedaba embelesada viendo las clases entre cristales y finalmente mi madre me inscribió. Después continué en la escuela de Sonsoles y mas tarde, siendo aún una niña,  di el salto a la escuela de Marta de la Vega en la calle Cartagena de Madrid, y con doce años ya era usuaria de la estación de autobuses La Continental, entonces en la calle Libreros,  para continuar con mis estudios todas las tardes y examinarme de 3º de danza», nos relata con añoranza Rosario.

«Más tarde,  mi compañera y amiga Cristina Chicharro me recomendó  dar el paso al centro de danza Karent Taft,  que es el mas antiguo de España , con un horario intensivo desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde diariamente.  Era como el entrenamiento de un deportista de élite, y es que esta carrera tiene una duración de 5 años,  dos por curso, por lo que realmente era de 10 años. Conseguí mi título,  que en esa época no estaba regulado,  y te daban una papeleta como que habías superado el 5º curso, y luego se justificaba con las clases dadas en centros públicos o si demostrabas que habías tenido contratos o nóminas profesionales y haber vivido de la danza. Con todo eso demostrado te convalidaban para poder impartir docencia y coreografía algo que yo afortunadamente tenía. Con el tiempo,  con la LOGSE se regularon y salieron los grados elementales, profesionales y superiores de Artes Escénicas, Música y Danza».

Y es que aunque ya había finalizado su carrera Rosario tenía que seguir recibiendo clases de clásico español y flamenco diariamente en academias privadas lo que significaba un desembolso económico continuo, «es una carrera cara porque no se disponía de becas ni formación pública, que yo califico como amor al arte total,  y trabajaba para poder costearme los estudios,  aunque he tenido la suerte de que a partir de ahí entré en compañías donde he aprendido mucho», nos relata Rosario. «Mi primera compañía, a los 19 años, fue  la de Rafael Aguilar ya fallecido, que ha creado escuela, y descubrí la escenografía, algo que me gustó mucho porque no era bailar por bailar sino transmitir».

Rosario se define como mas bailarina que bailaora y sus artistas favoritos son Joaquín Cortés, Sara Baras y Eva Yerbabuena entre otros.

De gira por todo el mundo con los grandes de la danza española

Rosario Rodríguez perteneció al Nuevo Ballet Español con músicos en directo «un privilegio total haciendo muchas giras por Europa principalmente en Italia y Francia». Luego dio el salto a la compañía de Joaquín Cortés en la que permaneció dos años, «con él aprendí como moverme en un escenario de grandes dimensiones con el espectáculo Pasión Gitana». Joaquín ha sido un referente innovador que trasladó el flamenco a todos los públicos, fusionando la moda con vestuario de Armani y la música en directo con mas instrumentos como el violín,  entre sus músicos contaba con el gran Ara Malikian.  «Con él he viajado por todo el mundo, Nueva York, Japón, México, Londres… Con Rafael Amargo coincidí en la compañía de Rafael Aguilar y fuimos compañeros. Después recalé en en la compañía de Antonio Canales con el espectáculo «Torero»,  que para mi fue la obra maestra de Canales,  casi dos años de gira pasando una larga temporada en Hong Kong.

 

Rosario también ha participado en muchos programas de televisión haciendo openings y acompañamiento coreográfico a los cantantes de todo tipo de estilos, zarzuelas, tablaos como el Corral de la Pacheca, salas de fiestas como Florida Park, en Barcelona con el espectáculo de José Luis Moreno, Costa Cruceros, Joy Eslava y Berlín Cabaret. También ha participado en una película, spots publicitarios y fue la protagonista del videoclip de Café Quijano «Loco de amor».

En el  año 2007, Rosario empezó con la docencia porque necesitaba estabilidad personal y no estar siempre haciendo las maletas y el nacimiento de su hijo hizo que parase un poco el ritmo que llevaba.  Dos años después de su nacimiento,  Pilar Barbancho le ofreció una sustitución en su escuela de baile,  para poco después empezar Relevé y Olé, esta aventura empresarial en la calle Nueva nº3 con una ilusión renovada y muchas ideas que seguro serán muy innovadoras.

Rosario echa en falta que «en una ciudad como Alcalá de Henares no exista ningún conservatorio de danza y artes escénicas público o escuela oficial de danza para que, por lo menos,  los futuros pequeños artistas no tengan que desplazarse a Madrid y poder examinarse aquí».

«En estos tiempos tan complicados,  una manera de ejercitarnos física y psíquicamente puede ser muy recomendable el baile para grandes y pequeños y además las mamás y papás pueden practicar la danza con sus hijos y así poder realizar esta actividad juntos».

Para Rosario Rodríguez la danza no tiene edad y se puede disfrutar aprendiendo, para ella el baile es magia,  «porque la danza es el lenguaje oculto del alma». Mucha suerte Rosario y largo amor al arte.

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