Ana María Ortiz, sastre de Camarma y en Mediaset, fabricó día y noche miles de mascarillas

"Al principio me fundí todo el tejido de bebé que había en el taller, porque al ser la tela más finita era la más segura para que no penetrara el virus y evitar contagios, hicimos pruebas con botes de spray. También le pedí gomas al jefe de personal de Mediaset y tengo suficiente para seguir haciendo más", nos explica Ana Maria.

  • Ana contactó también con el Ayuntamiento de Alcalá de Henares para ofrecerse a hacer batas para los sanitarios, pero «me dijeron que la oferta ya estaba cerrada».
Fotos remitidas por Athenea Composturas

«La excelencia y perfección en nuestros acabados y la pasión por responder a los retos de cada día asumiendo nuevas responsabilidades», son algunas señas de identidad del negocio de Ana María Ortiz y lo han demostrado.

Hemos tenido que convencerla para hacer pública una historia que merece la pena contar, aunque Ana no quería darle publicidad y prefiere seguir ayudando desde el anonimato hasta que termine lo antes posible esta pandemia del coronavirus.

La sastre que trabaja en Mediaset, actualmente con Emma García en el programa de ‘Viva la Vida’ (Telecinco), tiene un taller textil en Camarma de Esteruelas, Athenea Composturas, donde ella, su marido, su hija e incluso su gestora, han trabajado altruistamente para ayudar a los demás fabricando hasta más de 2.000 mascarillas en diez días que se han distribuido por el Corredor del Henares, Madrid y Guadalajara, sobre todo en residencias de mayores.

Athenea Composturas es una empresa textil dedicada a los arreglos y composturas de señora, caballero y niño en tiendas independientes incluso de alta costura y grandes cadenas, pero en cuanto Ana supo la necesidad que había de material sanitario, cambió su trabajo habitual y diseñó el patrón para hacer muestras de mascarillas con la tela que en ese momento tenía en el taller, tanto de 100% algodón como de mezclas.

Ana mandó mensajes a todos sus contactos para distribuir esas muestras a quienes las necesitara y comprobaran si podían ser eficaces. «Entonces no sabiamos lo que ha dicho la OMS después, pero en las residencias nos dicen que si les sirven pues se pueden lavar, planchar y reutilizar».

A uno de los primeros sitios a los que llamó fue a su hospital de referencia, el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, pero les dijeron que las descartaban al no ser las homologadas. Llamó al Hospital de Guadalajara y allí le donaron los empapadores para hacerlas. «Porque al principio la idea fue reciclar todo lo que hubiera en estos centros sanitarios y residencias (batas, sábanas, sacos o fundas de ropa) que sirviese para fabricar los equipos de protección que necesita el personal».

Y con estos materiales donados, lo que tenía en su taller más la ayuda de su marido, su hija y su gestora que acudió a echarles una mano, Ana comenzó a coser mascarillas ‘día y noche’. «Al principio me fundí todo el tejido de bebé que había en el taller, porque al ser la tela más finita era la más segura para que no penetrara el virus y evitar contagios, hicimos pruebas con botes de spray. También le pedí gomas al jefe de personal de Mediaset y tengo suficiente para seguir haciendo más».

La recepción de esos materiales y la distribución de mascarillas ha sido posible gracias a los servicios de mensajería, Protección Civil y Policía Local, e incluso a «mi marido que tiene un taller en Alcalá y las llevó también a varios talleres de la zona».

Además, Ana llamó a la Comunidad de Madrid para ofrecerles mascarillas para las residencias de mayores, que las han distribuido por diversas residencias del Corredor del Henares. A Ana también le solicitaron mascarillas en Azuqueca de Henares y Alovera e incluso de una residencia de Madrid cercana al colegio Mater, ya que la madre de un alumno al que previamente había confeccionado un disfraz infantil se puso en contacto con ella para explicarle la necesidad que había en ese centro geriátrico.

Y en estos últimos días ha estado trabajando en la fabricación de mascarillas con una tela más gruesa de bordado que el lunes una amiga se encargará de llevarlas a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para que comprueben su eficacia para proteger a estos pacientes de riesgo.

Todo ese esfuerzo se llevó a cabo en estas instalaciones que pueden ver en el reportaje, dotadas con la ingeniería textil más moderna y significativa de la confección: ojaladoras, botonadoras, máquinas planas, de doble arrastre, puntada invisible, remalladoras de 3 y 5 hilos, recubridoras y planchas industriales y hasta una bordadora para la personalización de bordado de iniciales, nombres o frases cortas significativas cuando alguno de sus clientes quiere dar un toque más especial a su prenda.

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