Investidura, gobierno y oposición | Por Santiago López Legarda

Uno de los problemas más graves que afronta a día de hoy la sociedad española es que la formación de mayorías parlamentarias depende de fuerzas políticas que sencillamente desearían borrar del mapa a nuestro país.

  • Mi impresión, a la vista de cómo han ido las cosas, es que los nacionalistas no son gente de fiar, desde el punto de vista de la gobernación del Estado.

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaino que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

Uno de los problemas más graves que afronta a día de hoy la sociedad española es que la formación de mayorías parlamentarias depende de fuerzas políticas que sencillamente desearían borrar del mapa a nuestro país. Quizá nuestros constituyentes, que tanto se inspiraron en la  norma máxima  de la República Federal de Alemania, no repararon en que allí hacía y hace falta alcanzar un 5% de los votos en el conjunto del país para entrar en el parlamento federal. O tal vez sí que repararon, pero no quisieron aplicar un listón tan exigente a unas fuerzas nacionalistas que en los inicios de la transición se mostraban pactistas, cooperantes, dispuestas a echar una mano en la instauración y consolidación del régimen democrático.

El máximo exponente de ese espíritu de pacto y colaboración fue durante tres décadas Convergencia y Unión, que bajo el liderazgo de Jordi Pujol llegó a tener 23 diputados en el Congreso. Convergencia trabajó codo a codo con Suárez, con Felipe González, con José María Aznar y con Rodríguez Zapatero. Pero las cosas se torcieron cuando hubo que buscar un velo con el que cubrir las vergonzosas corrupciones de Pujol y además Convergencia vio amenazada su hegemonía dentro del campo nacionalista. Sobrevino entonces la fuga hacia adelante protagonizada por Artur Mas, con un desafío al Estado, que es como decir al resto de la sociedad española, que ha desembocado en el juicio que está pendiente de sentencia en el Supremo.

Durante aquellas tres décadas de posibilismo, pacto y colaboración existió otra fuerza con un protagonismo político a la altura del de Convergencia, aunque con un tamaño parlamentario sensiblemente menor: el PNV. Muchos siguen viendo en el Partido Nacionalista Vasco una fuerza no maximalista en la que se puede confiar y con la que se puede dialogar y pactar. Y ciertamente los ojos y los oídos de quien escribe estas líneas vieron y escucharon a Xabier Arzalluz deshaciéndose en piropos hacia José María Aznar. De hecho, los diputados del PNV votaron a favor de la investidura de Aznar en el año 2000, aunque éste no los necesitaba para nada puesto que había obtenido mayoría absoluta. Lo de los piropos a Aznar, por cierto, también lo había practicado con gran entusiasmo Jordi Pujol.

Así que mi impresión, a la vista de cómo han ido las cosas, es que los nacionalistas no son gente de fiar, desde el punto de vista de la gobernación del Estado. Quienes siguen mostrando sus complacencias frente al PNV parecen olvidar al menos un par de cosas: el precio de la colaboración va en aumento con cargo al resto de la ciudadanía española; y con el PNV puede pasar lo mismo que pasó con Convergencia si llega un momento en que ve amenazada su hegemonía dentro del voto nacionalista. Ese riesgo existe y mientras exista no se debe depositar en ellos la capacidad para decidir investiduras, presupuestos, mayorías, estabilidades políticas y parlamentarias. Puede que a corto plazo no pase nada, pero a largo plazo la concesión de ese protagonismo es como poner a la zorra al cuidado del corral de las gallinas. No digo que nos estemos jugando la supervivencia, pero sí una crisis de Estado como la que sufrió España a finales del XIX, con la pérdida definitiva de las colonias.

Sánchez y Rivera, durante la reunión mantenida en Moncloa. Efe

Frente a este problema de fondo resulta desalentador el comportamiento de nuestros representantes políticos. En concreto, y como suele decirse coloquialmente, el de Albert Rivera es para perderle el cariño. Según el líder de Ciudadanos no hay peor cosa para España que un Gobierno apoyado por los independentistas. A renglón seguido, anuncia su no inamovible a la investidura de Sánchez y le invita a formar una mayoría con Podemos más independentistas. Pero, eso sí, no se olvida Rivera de pedir la abstención de los socialistas en Navarra porque esta comunidad “es una cuestión de Estado”. ¿Y no es una cuestión  de Estado el Gobierno y la estabilidad política de España?

También resulta un tanto patético el Presidente del Gobierno en funciones cuando pide a sus rivales de la derecha “altura de miras”. ¿Se refiere quizás Sánchez a la misma altura que él tuvo cuando obligó a repetir las elecciones con su empecinada obstrucción a Mariano Rajoy? Así que Sánchez carece de autoridad moral para pedir a nadie altura de miras. Él no la tuvo cuando debió tenerla, y esa es una verdad objetiva que no se puede borrar por el hecho de que ahora sea el triunfador en nuestro tablero político.

Pero más allá de las contradicciones y las alturas o bajuras morales de cada uno, los políticos  que hemos elegido tan recientemente deberían comprender una cosa: una abstención, que se pide y se practica, si es que llega a practicarse, en aras del interés superior del conjunto de los españoles, no invalida a nadie para ejercer posteriormente su labor de oposición. Porque hacer oposición no consiste en enrocarse en un no que lleve al bloqueo de las instituciones, sino en ofrecer alternativas, y en explicar a los ciudadanos por qué estas alternativas son mejores y conseguir su apoyo cuando haya una nueva llamada a las urnas.  Si no conseguimos la imprescindible flexibilidad para interpretar los resultados electorales a la luz de ese interés superior, antes o después nos veremos abocados a un lamentable callejón sin salida.

 

 

publicidad
B-UAH-2019
B-Hotel-Bedel-R-Catedra
C-elaguaesvida-sorbe2019
Suscríbete a ALCALÁ HOY / Si te ha interesado esta información, suscríbete a ALCALÁ HOY y recibe en tu correo electrónico nuestras últimas noticias

Comenta desde tu cuenta de Facebook

Comentar

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.