Del empleo público al “muerto políticamente”: así se calentó el Pleno del otro 13-13

El Pleno extraordinario sobre empleo público acabó siendo bastante más que un debate sobre oposiciones y plazas vacantes. Durante 41 minutos, sindicatos, Más Madrid, PSOE y Gobierno cruzaron cifras, reproches y cuentas pendientes hasta desembocar en un áspero enfrentamiento entre Javier Rodríguez Palacios, Orlena de Miguel y Judith Piquet. El desenlace ya era conocido: otro empate a 13 y el voto de calidad de la alcaldesa. Pero el vídeo completo permite ahora contar todo lo que ocurrió.

Foto de Más Madrid
  • Sindicatos y oposición denunciaron retrasos y vacantes; el Gobierno defendió 107 procesos ejecutados antes de que el debate derivara al choque político.

 

[Finalmente a las 18 horas el  ayuntamiento habilitó el video (diferido) de este pleno extraordinario en su canal de youtube. Aquí está…]

El Pleno extraordinario de este miércoles 23 de septiembre debía hablar de empleo público, procesos selectivos, plazas vacantes y Recursos Humanos. Y habló de todo eso. Mucho. Pero durante sus 41 minutos también hubo tiempo para que la temperatura subiera hasta convertir el salón de plenos en escenario de otro enfrentamiento entre Gobierno y oposición. Con Narciso Reyes abriendo fuego desde la representación sindical, Rosa Romero poniendo sobre la mesa las oposiciones pendientes, Javier Rodríguez Palacios cargando contra PP y Vox, Orlena de Miguel respondiendo con la gestión socialista y Judith Piquet rematando con una frase que difícilmente pasará inadvertida: «Está muerto políticamente». Al final, otro 13-13 y el voto de calidad de la alcaldesa.

El único punto del orden del día parecía, sobre el papel, bastante menos inflamable. Más Madrid y PSOE pedían al Gobierno municipal impulsar de manera inmediata los procesos selectivos pendientes de las ofertas de empleo público y adoptar las medidas necesarias para que antes de terminar el mandato se hubieran convocado y celebrado los ejercicios pendientes de los procesos ya iniciados. También reclamaban avanzar en las ofertas todavía pendientes de convocatoria y evitar que los retrasos acabaran provocando la pérdida o amortización de plazas necesarias para los servicios municipales.

Antes de que hablaran los grupos tomó la palabra Narciso Reyes Díaz, en representación sindical. Y no necesitó demasiado calentamiento.Reyes responsabilizó directamente a la concejala de Recursos Humanos, Orlena de Miguel, de los retrasos y puso como ejemplo el laboratorio municipal y la situación de un trabajador interino cesado. Después sacó la calculadora: según los datos que citó del informe de la Intervención General Municipal correspondiente a 2025, el Ayuntamiento tenía a 31 de diciembre 1.257 empleados para una plantilla orgánica de 1.443 puestos.

La resta daba 186 plazas sin cubrir.«Sus meteduras de pata las arreglan los trabajadores y trabajadoras municipales», lanzó Reyes, que también mencionó la situación de la Brigada Municipal de Limpieza y terminó reclamando que se convocaran las ofertas de empleo y se cubrieran las vacantes. «Los servicios públicos no se venden, los servicios públicos se defienden», concluyó.

Rosa Romero recogió el testigo por Más Madrid y convirtió buena parte de su primera intervención en un inventario de oposiciones, convocatorias, bases, exámenes y plazas pendientes.Según expuso, a finales de septiembre de 2026 todavía continuaban procesos correspondientes a la oferta de empleo público de 2023; una parte importante de la de 2024 seguía pendiente; de la de 2025 había avanzado principalmente Policía Local, con 14 plazas; y la oferta de 2026 ni siquiera había comenzado a negociarse. «No estamos ante un retraso de un examen concreto. Estamos acumulando una oferta de empleo público encima de la siguiente», resumió Romero.

La portavoz de Más Madrid puso especial énfasis en el técnico superior del laboratorio municipal, cesado después de alcanzar los tres años de interinidad sin que se hubiera publicado la convocatoria de su plaza, pese a que, según afirmó, las bases llevaban alrededor de un año negociadas. También advirtió de otras plazas cuyos ocupantes alcanzarían los tres años en diciembre. La petición de la oposición podía resumirse en tres verbos utilizados por la propia Romero: «Planifiquen, convoquen y ejecuten».

Entonces llegó Javier Rodríguez Palacios.El portavoz socialista respaldó la intervención sindical y decidió mirar bastante más atrás. Recordó el plan de ajuste municipal de 2012, sostuvo que entonces se amortizaron unas 200 plazas y argumentó que aquella situación condicionó posteriormente a los gobiernos socialistas que presidió entre 2015 y 2023.

Rodríguez Palacios defendió que el debate no debía limitarse a unas cuantas oposiciones pendientes, sino abordar qué modelo de Ayuntamiento y de servicios públicos quiere Alcalá. Y a partir de ahí la intervención fue abandonando progresivamente el terreno administrativo para entrar en el político.

Acusó al Gobierno de falta de respeto hacia los trabajadores municipales, citó conflictos protagonizados durante el mandato por Víctor Acosta y por el anterior jefe de la Policía Local y aseguró que PP y Vox estaban deteriorando los servicios públicos. Terminó mirando directamente a las elecciones municipales de 2027 y prometiendo que el PSOE reabriría el diálogo con la plantilla si regresaba al Gobierno.

Pero en su segundo turno Rodríguez Palacios introdujo otro asunto que terminaría cambiando definitivamente el tono del Pleno. El candidato socialista reprochó a Piquet la convocatoria de plenos extraordinarios en fechas que, según él, interfieren con sus obligaciones como diputado nacional. «Sé que le divierte a la alcaldesa convocar los plenos extraordinarios creyendo que me agrede a mí», afirmó, antes de acusarla de «robar el derecho» de quienes eligieron un representante para estar en el Congreso.

Y Piquet respondió. «¿Cuándo se da cuenta usted de que yo no convoco los plenos para agredirle a usted, que usted no está en mis pensamientos?», comenzó la alcaldesa. Y entonces llegó la frase. «Está muerto políticamente y usted sigue haciendo su papel. De verdad, que nos importa tan poco… No se crea usted tan importante. Pero si no le importa ni a sus compañeros, me va a importar a mí».A esas alturas, del artículo 70 del Estatuto Básico del Empleado Público quedaba ya bastante poco en el ambiente.

Faltaba Orlena de Miguel.La concejala de Recursos Humanos comenzó contestando al representante sindical, al que reprochó que determinados sindicatos se comportaran como «apéndices de partidos políticos» mientras estaba abierta la negociación del convenio colectivo. A Rosa Romero le afeó, directamente, desconocimiento del funcionamiento administrativo y le ofreció incluso «una charla» para explicarle la normativa.

Y para Rodríguez Palacios reservó el repertorio más afilado.«El monoconcejal, el concejal socialista por antonomasia», comenzó De Miguel, antes de ironizar sobre que ese día le hubiera tocado ejercer de «experto en Recursos Humanos». Pero entre los dardos hubo también datos que forman parte sustancial del debate.

De Miguel defendió que entre septiembre de 2023 y abril de 2025 el actual Gobierno había ejecutado 107 procesos selectivos correspondientes a la oferta extraordinaria de consolidación y estabilización del empleo público, una tarea que, según sostuvo, el anterior Gobierno socialista había dejado sin ejecutar.La concejala hizo además su propio recorrido por las ofertas de empleo de 2023, 2024 y 2025 y aseguró que las tres plazas que podían encontrarse afectadas por el límite de tres años de interinidad estaban en tramitación y «van a salir en tiempo y forma».

Después decidió viajar al pasado. Repasó las ofertas de empleo público aprobadas durante los gobiernos de Rodríguez Palacios desde 2015 y reprochó al PSOE procesos no ejecutados, convocatorias anuladas y la estabilización que, según su versión, tuvo que asumir el Gobierno de PP y Vox.

Hasta ahí seguíamos hablando, más o menos, de empleo público. Entonces De Miguel cambió de carpeta. Ironizó sobre los «200 euritos» que, según ella, había costado a los alcalaínos la «campaña» de Rodríguez Palacios en aquel Pleno y aludió a informaciones sobre un supuesto «plan B» del candidato socialista. La intervención se endureció todavía más cuando habló de la «cantidad ingente de cadáveres» que, dijo, Rodríguez Palacios «atesora en su armario» y llegó a decirle: «Yo también lo estaría si tuviese su calaña».

Y aún quedaba la actualidad política del día anterior. De Miguel recordó la comparecencia del PSOE en la que Rodríguez Palacios había aparecido acompañado por Pilar Sánchez Acera para reclamar la dimisión de Piquet tras conocerse la petición de la Fiscalía de dos años y medio de inhabilitación para la alcaldesa por el procedimiento abierto por la presunta revelación de secretos. «A nadie se le hubiese ocurrido traerse a Pilar Sánchez Acera a hacer campaña contra la alcaldesa hablando de filtraciones. Es que es brutal», ironizó De Miguel.

También mencionó a Juan Lobato y las informaciones relacionadas con Sánchez Acera y terminó encadenando alusiones a distintos casos y polémicas nacionales del PSOE. Eran ya los minutos 37 y 38 de un Pleno extraordinario convocado para hablar de las ofertas de empleo público del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

Piquet todavía guardaba un último cartucho. Rodríguez Palacios seguía protestando desde su escaño y la alcaldesa volvió al «muerto políticamente», le pidió repetidamente que guardara silencio y acabó espetándole: «Cállese de una vez», «está muy nervioso» y «no le quedan uñas, señor Rodríguez». Incluso le reprochó que no dejara hablar a sus propios compañeros.

Y cuando parecía que aquello ya no podía calentarse mucho más, llegó el último zasca. «Si le contesto de verdad, si le contesto de verdad a sus machiruladas…», arrancó Piquet antes de recordar, casi paradójicamente a esas alturas del combate, el motivo por el que todos estaban allí: «En fin, bueno, que estamos aquí por los trabajadores municipales». El intercambio terminó ahí. Después de casi cuarenta minutos que habían comenzado hablando de empleo público y habían terminado recorriendo media política local y nacional, la alcaldesa devolvió finalmente el Pleno al punto del orden del día.

Tocaba votar. Y allí reapareció el número que parece haberse instalado últimamente en el salón de plenos de Alcalá. Trece votos a favor. Trece en contra. Al producirse el empate fue necesaria una segunda votación. Otra vez 13-13.  Y, al persistir el empate, entró en juego el voto de calidad de la Presidencia. El voto de Judith Piquet inclinó definitivamente la balanza y quedó rechazada la propuesta presentada por Más Madrid y el PSOE. Habían pasado 41 minutos.

El Pleno comenzó hablando de procesos selectivos, interinos, ofertas de empleo público y plazas sin cubrir. Terminó hablando de muertos políticos, campañas electorales, Pilar Sánchez Acera, Lobato, denuncias, cadáveres en el armario y «machiruladas».Entre una cosa y otra quedó el asunto que había llevado a los 26 concejales presentes hasta el salón de plenos: qué está ocurriendo con el empleo público municipal.

Sobre eso hubo dos relatos enfrentados. La oposición y la representación sindical dibujaron una plantilla con alrededor de 180 vacantes, procesos acumulados y servicios tensionados. El Gobierno respondió con los 107 procesos de estabilización ejecutados, las convocatorias actualmente en marcha y la herencia recibida del anterior Ejecutivo socialista. Y sobre eso, precisamente, tenían que votar. El resultado también fue perfectamente simétrico: 13 dijeron sí y 13 dijeron no. El resto lo decidió el voto de calidad de la alcaldesa.

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