Hace apenas dos semanas, ALCALÁ HOY mandaba de nuevo a sus lectores a la antigua Complutum con una advertencia bastante clara: allí había líos de faldas, oro escondido y obras que nunca terminaban. Y parece que nuestros antepasados romanos se quedaron con ganas de más. Este sábado vuelven a escena, aunque esta vez cambian las ruinas de Santa Maria por el salón de actos de la Junta Municipal del Distrito IV, en la calle Octavio Paz, 15. La función comienza a las 19:00 horas y la entrada es libre hasta completar aforo.
La culpable de semejante resurrección es Teatro Independiente Alcalaíno, TIA para los amigos y para varias generaciones de alcalaínos que llevan décadas comprobando que Cervantes da mucho juego, pero Roma tampoco se queda corta.
El Complutum imaginado propone cuatro comedias ambientadas en aquella ciudad romana cuyas piedras todavía siguen hablando. Lo hacen, eso sí, convenientemente ayudadas por Luis Alonso Prieto y José María de Pro Bueno, autores de las piezas, Andrea Salamanca Casuso, responsable de los textos de presentación, y Luis Alonso, encargado también de la dirección y las músicas. Son dos horas de espectáculo, sin descanso, porque parece que los romanos podían construir calzadas hasta los confines del Imperio pero todavía no habían inventado el intermedio.
Las cuatro historias tienen nombres que ya constituyen una declaración de intenciones: Sagacia, Hippolytus, Arcaria y Lætitia. Y basta echar un vistazo a algunos personajes para comprender que estamos ante una reconstrucción histórica bastante menos preocupada por las sandalias que por la condición humana.
Por allí aparecen Pérfida Fraudulencia, Rapiña Extrema, Vulperio Latrocinio y Custodio Pecunio. Nombres romanos, sí, aunque alguno podría presentarse perfectamente en cualquier telediario del siglo XXI sin despertar demasiadas sospechas.
Porque ahí está precisamente el juego de TIA. La compañía utiliza la historia y la cultura romanas para construir una ficción deliberadamente complutense. El espectador reconoce la Roma antigua, pero también descubre comportamientos que le resultan inquietantemente familiares. Cambian el foro por la plaza, el sestercio por el euro y la túnica por la americana, pero el amor, los celos, la codicia, el engaño y la picaresca han demostrado tener una resistencia al paso del tiempo bastante superior a la de muchos materiales modernos.
Y de eso sabe mucho El Complutum imaginado, un montaje que ya ha tenido recorrido sobre los escenarios alcalaínos y que incluso terminó convirtiéndose en libro. TIA presentó en mayo de 2025 el volumen firmado por Luis Alonso, José María de Pro y Andrea Salamanca, número 39 de su colección Nuevos Autores, que la compañía edita desde 1991.
Ahora los personajes abandonan otra vez las páginas y regresan a las tablas. El decorado reproduce un peristilo romano y bastan una mesa-altar, un banco, luces y hasta una lira convenientemente preparada para que Complutum vuelva a levantarse durante un par de horas. No hacen falta máquinas del tiempo ni efectos especiales. Para viajar dieciocho o veinte siglos hacia atrás basta con entrar el sábado en el Distrito IV y dejar que TIA haga el resto. Y conviene no confiarse demasiado pensando que aquello ocurrió hace muchísimo tiempo.
Cuando aparezcan la codicia, los engaños matrimoniales, el dinero escondido, los buscavidas y algún asunto que tarda más de la cuenta en resolverse, quizá alguien mire alrededor y se pregunte si realmente estamos en la Complutum romana.Tranquilos.
Si al salir siguen en la calle Octavio Paz, es que TIA los ha devuelto correctamente a 2026.

















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