Un mismo mural del hermanamiento: Dos maneras de proteger el arte urbano

Quince años después de la creación del Mural del Hermanamiento entre Alcalá de Henares y la ciudad argentina de Azul, el catedrático y escritor José Manuel Lucía Megías reflexiona sobre la desaparición de la obra complutense y plantea un debate de alcance internacional. En esta carta pùblica defiende la conservación del arte urbano financiado con fondos públicos y cuestiona la responsabilidad de las administraciones en la protección del patrimonio artístico.

© José Manuel Lucía Megías
  • El autor compara el destino de los murales de Alcalá y Azul y reclama proteger el patrimonio artístico urbano con el mismo compromiso institucional.
© Toqui Carlomagno
En el año 2011 se inauguró un mismo mural en dos ciudades cervantinas separadas por más de 15.000 kilómetros realizado por Miguel Rep: Alcalá de Henares, ciudad que vio nacer a Miguel de Cervantes en 1547, y Azul, en el corazón de las pampas argentinas, que en el 2007 fue declarada Ciudad Cervantina de Argentina. Un mismo mural que ha tenido una suerte distinta, pues mientras en Azul el mural se mantiene con toda su belleza, en Alcalá de Henares lo han dejado degradar hasta destruirlo sin contar con el artista. Una ilegalidad que abre un debate internacional sobre el derecho moral de los artistas urbanos con los murales pagados con presupuesto institucional.

En octubre de 2011, el artista argentino Miguel Rep daba los últimos retoques al Mural del Hermanamiento en la Plazuela de Don Quijote de la ciudad de Azul. Durante días, las figuras de don Quijote y Sancho, de Dulcinea y del galgo corredor ideados por Carlos Regazzoni en 2007, compartieron protagonismo con una pared amarilla que, poco a poco, iba dando paso a las siluetas de un don Quijote y un Sancho Panza paseándose por las pampas, bajo la atenta mirada de un gaucho y de dos indios, junto a un molino de viento.

En julio de ese mismo año, Miguel Rep daba por terminado el primero de estos murales: el que pintó en el centro histórico de la ciudad cervantina de Alcalá de Henares, muy cerca de Madrid. Un mural que muestra un Quijote por los aires, luchando con un molino de viento, bajo la atenta mirada de Sancho Panza y de un asustado galgo corredor.

Han pasado quince años de este momento histórico, en que dos ciudades cervantinas se unían gracias al arte cervantino de un artista universal como lo es Miguel Rep. Un mural que, en este tiempo, se había convertido en un punto de encuentro turístico y artístico, en un espacio propicio para las fotografías y para los recuerdos.

Pero durante estos quince años, la historia de su conservación y, por tanto, la relación con el arte urbano de los responsables municipales de las dos ciudades ha sido bien diferente: si en Azul, cualquier visitante que se acerque a la Plazuela del Quijote podrá disfrutar del Mural del Hermanamiento en todo su esplendor, gracias a la restauración que se llevó a cabo en el año 2018 y la que se ha programado para los próximos meses, días antes del XX Festival Cervantino en Azul, que se celebrará del 23 de octubre al 1 de noviembre, no sucede lo mismo en Alcalá de Henares.

Durante estos quince años el Mural del Hermanamiento se ha ido degradando sin que haya sido posible su restauración, a pesar de los continuos intentos que ha hecho el artista, tanto en 2018 como en 2024.

Y ahora, de un plumazo, de la noche a la mañana, con la nocturnidad del silencio administrativo y la ilegalidad de la comunicación al artista, el Mural del Hermanamiento en Alcalá de Henares ha sido borrado y acondicionado ese espacio para la realización de otro mural, realizado por un artista local.

El intendente actual de Azul, Nelson Sombra, junto con el intendente que lo fue en 2011, Omar Duclós, le han enviado una carta a la alcaldesa de Alcalá de Henares en la que expresan no solo la tristeza de haber roto este vínculo institucional entre las dos ciudades, «auténtica política de Estado», según sus palabras, sino que abren un debate que me parece más que pertinente en estos momentos: ¿cuáles son los derechos morales de un artista urbano en relación con su obra dentro del muralismo institucional, aquel que ha sido promovido y sufragado con dinero público? ¿Hasta qué punto podemos seguir afirmando en el siglo XXI que el muralismo institucional, que el arte urbano es, por su naturaleza, efímero, solo por el hecho de estar en un espacio público? ¿Acaso las estatuas que adornan muchos de nuestros paseos, parques, espacios de recreo o calles son también, por estar en un espacio público, efímeras y el autor ha de abandonar todo propósito de que su obra pueda ser admirada con el paso de los años?

Hoy en día, Azul puede sentirse orgullosa de ser más cervantina y quijotesca que Alcalá de Henares, la ciudad que vio nacer a Miguel de Cervantes, autor del Quijote.

Y este es el reto, el interesante debate que como ciudadanos debemos plantearnos: el arte urbano debe ser apoyado por las administraciones públicas, pues mejora y enriquece el entorno donde se produce. Pero no solo debe haber un compromiso en su ejecución, en su contratación y en los encargos que se hacen a los autores, sino también ha de existir un compromiso en su conservación y en su preservación en el tiempo.

El ejemplo de la destrucción de un mural cervantino en el corazón de una ciudad, realizado por un célebre artista como Miguel Rep y pagado con dinero público, debe abrirnos a otro debate: la responsabilidad de las instituciones públicas para preservar y cuidar nuestro patrimonio artístico, tanto el que está dentro de los edificios como el que se encuentra en los espacios públicos, tanto en España como en Argentina.

No puede indicarse que un mural se ha deteriorado como causa de su destrucción: los murales no se deterioran. A los murales los dejamos deteriorarse… y ahí está la responsabilidad —incluso jurídica, además de ética— de los responsables políticos de Alcalá de Henares que lo han permitido.

En 2011 se consiguió crear un lazo de hermanamiento entre Alcalá de Henares y Azul que tuvo su presencia en el espacio público gracias a un mural compartido. Ahora la argentina Azul se ha quedado huérfana… pero por poco tiempo, ya que estamos trabajando para multiplicar los murales del hermanamiento por toda la geografía americana y española.

  • Por José Manuel Lucía Megías. Catedrático y escritor español. Ciudadano honorífico de Azul
¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a nuestro canal de telegram @alcalahoy para estar al tanto de nuestras noticias.

Comentar

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.