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El caso de Alcalá evidencia las contradicciones del PSOE madrileño al aplicar criterios distintos según el territorio y los protagonistas.

Según relata el diario, la gestora comunicó a los organizadores de la plataforma «Es el momento» que no podían celebrar un acto de presentación de su candidatura porque el calendario oficial de las primarias todavía no había sido aprobado por los órganos federales del partido. El encuentro estaba convocado para el próximo martes 30 de junio y pretendía presentar públicamente las líneas maestras de una candidatura alternativa nacida desde la militancia. El argumento, sin embargo, llega con una fecha de caducidad casi inmediata.
Porque este mismo sábado 27 de junio está previsto que la Comisión Ejecutiva Federal apruebe precisamente el calendario de las primarias municipales. Es decir, apenas tres días antes de la celebración del acto cuya organización ha sido cuestionada por la gestora. Una circunstancia que convierte la discusión en algo más político que procedimental.
No es la primera vez que la dirección provisional de la agrupación complutense recurre al calendario para justificar decisiones internas. Desde su constitución en marzo, la gestora nació con un mandato muy concreto: devolver la normalidad orgánica al PSOE de Alcalá mediante la convocatoria de primarias y la elección de una nueva ejecutiva. Sin embargo, los plazos se han ido alargando mientras aumentaba el malestar entre una parte importante de la militancia.
Precisamente ese malestar dio origen hace semanas a la plataforma «Es el momento», integrada por afiliados que defienden abrir una nueva etapa tras la dimisión del anterior secretario general, Javier Rodríguez Palacios. La iniciativa ya reunió centenares de firmas solicitando la convocatoria de primarias y ahora prepara una candidatura alternativa que pretende disputar democráticamente el liderazgo de la agrupación.
Dos PSOE, dos varas de medir
Lo llamativo es que lo ocurrido en Alcalá contrasta con absoluta claridad con lo que sucede simultáneamente en otros puntos de la Comunidad de Madrid.
En la capital, la portavoz socialista, Reyes Maroto, anunció hace días con total normalidad que volverá a optar a la candidatura para la Alcaldía mediante primarias. Apenas unas horas después, la dirigente federal Emma López comunicó igualmente que concurrirá al mismo proceso para disputar esa candidatura. Nadie habló entonces de actos prohibidos. Nadie advirtió públicamente que todavía no existía calendario oficial. Nadie cuestionó que ambas dirigentes expresaran su voluntad de competir.
Tampoco en Leganés, donde la aparición de una candidatura alternativa encabezada por Sara Oviedo ha sido asumida como una consecuencia lógica del funcionamiento interno del partido. Resulta, cuando menos, difícil explicar por qué aquello que en Madrid capital constituye un ejercicio normal de democracia interna adquiere en Alcalá apariencia de infracción reglamentaria.
La advertencia de Esther Palomera
La paradoja se hace todavía mayor si se tiene en cuenta que Emma López no es una militante cualquiera. Además de portavoz adjunta del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Madrid forma parte de la dirección federal del PSOE, precisamente el órgano que debe aprobar este sábado el calendario de las primarias.
La polémica alcanzó incluso las redes sociales. La periodista Esther Palomera intervino en el debate con un mensaje especialmente crítico a raíz del anuncio de la candidatura de Emma López. En su publicación sostuvo que esa decisión suponía un acto de deslealtad interna por tres motivos: formar parte de la Comisión Ejecutiva Federal y anticiparse al calendario que ese mismo órgano debía aprobar, anunciar una candidatura antes de que las primarias estuvieran oficialmente convocadas y hacerlo, además, sin informar previamente al secretario general del partido. El comentario evidenciaba que la discusión sobre los tiempos de las primarias no afecta únicamente a Alcalá.
La diferencia es que mientras en Madrid el debate permanece en el terreno político, en la agrupación complutense ha terminado trasladándose al plano organizativo mediante una comunicación de la gestora desaconsejando la celebración de un acto público.
Alcalá ya había advertido de la contradicción
La información publicada hoy por Vozpópuli llega apenas cuarenta y ocho horas después de que ALCALÁ HOY analizara precisamente esta aparente doble vara de medir.
Entonces ya se señalaba que resultaba llamativo que «mientras en Madrid la portavoz socialista Reyes Maroto ya ha anunciado con absoluta normalidad que concurrirá a las primarias para optar nuevamente a la Alcaldía, y en Leganés surge una candidatura alternativa encabezada por Sara Oviedo sin que el cielo se desplome sobre la Comunidad, en Alcalá el simple hecho de convocar un acto para hablar del futuro del PSOE parece haber provocado más literatura preventiva que entusiasmo democrático». Los acontecimientos posteriores no han hecho sino reforzar esa percepción.
Porque la noticia publicada hoy por Vozpópuli confirma que el desacuerdo ya no es únicamente una sensación compartida por una parte de la militancia, sino un conflicto político que empieza a trascender el ámbito local y alcanza directamente a la dirección regional encabezada por Óscar López.
Más política que procedimiento
Nadie discute que los calendarios internos deban respetarse. Lo que empieza a resultar más difícil de entender es por qué esos mismos criterios parecen aplicarse con distinta intensidad según el municipio o según quién anuncie su intención de presentarse.
Si dentro de apenas unas horas el calendario federal queda oficialmente aprobado, el principal argumento utilizado para impedir el acto del martes 30 perderá prácticamente toda su fuerza.
Y será inevitable que muchos militantes vuelvan a hacerse la misma pregunta que llevan meses formulando: si el objetivo declarado de la gestora era conducir al PSOE de Alcalá hacia unas primarias abiertas y competitivas, ¿por qué cualquier movimiento que nace desde la militancia parece encontrar siempre un obstáculo adicional?
La respuesta, probablemente, ya no depende únicamente de Alcalá.También empieza a interpelar directamente a la dirección regional del PSOE madrileño. Porque cuando las normas parecen cambiar según el escenario, el problema deja de ser el calendario.Y pasa a ser la credibilidad del árbitro.

















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