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Las educadoras infantiles mantienen la huelga indefinida y preparan nuevas movilizaciones mientras reclaman mejores ratios, salarios dignos y reconocimiento educativo.
La Plaza de los Cuatro Caños se tiñó nuevamente de amarillo este viernes 22 de mayo. Educadoras, familias y representantes de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) volvieron a concentrarse en el corazón de la ciudad para reclamar mejoras en el ciclo 0-3 años, en una protesta que ya acumula más de 45 días de huelga indefinida.
- Fotos remitidas a ALCALÁ HOY
Bajo el lema “No guardamos, educamos”, los asistentes corearon consignas como “Lo llaman guardería y no lo es, es educación y no conciliación” y “Aquí está, sí se ve, la fuerza del 0-3”. La movilización, respaldada por familias y sindicatos como CCOO y CGT, busca desbloquear una negociación que, según las convocantes, permanece estancada con las administraciones.
La segunda gran cita de la Marea Amarilla en Alcalá
La concentración comenzó puntualmente a las 18:00 horas y reunió, según los organizadores, alrededor de 250 personas. Muchas de ellas lucían la característica camiseta amarilla del movimiento y portaban pancartas con mensajes directos: “Bajad las ratios”, “Educar desde los 0 no es un lujo” y “Las niñas y niños de Alcalá se merecen lo mejor”.
En esta ocasión, se unieron a la concentración educadoras y representantes del CPEE Pablo Picasso, mostrando la solidaridad entre diferentes centros educativos de la ciudad. Desde la PLEI anunciaron que mañana sábado acudirán a la concentración del centro de educación especial para apoyarse mutuamente en sus respectivas reivindicaciones.
Además, la protesta contó con el apoyo explícito de varios partidos políticos locales: PSOE, Más Madrid, Podemos Alcalá e Izquierda Unida, que estuvieron presentes y mostraron su respaldo a las demandas de las educadoras.
Aunque el número de asistentes fue menor que en la primera gran convocatoria del 24 de abril, donde se superaron las 400-500 personas, los responsables de la PLEI valoraron positivamente la continuidad del apoyo y la visibilidad lograda en pleno centro histórico de Alcalá.
Marina Luque, portavoz de la PLEI en la ciudad, declaró al finalizar el acto que “ya se nos empieza a escuchar”, si bien lamentó la ausencia de respuestas concretas por parte del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. La huelga, iniciada el 7 de abril, afecta a varias escuelas infantiles municipales y de gestión indirecta, obligando a muchas familias a reorganizar su conciliación laboral mediante abuelos, permisos o soluciones improvisadas.
Reivindicaciones históricas de un sector invisibilizado
Las demandas centrales del colectivo llevan años sobre la mesa y han sido el motor de esta huelga indefinida. En primer lugar, exigen una reducción real de las ratios, especialmente en las aulas de bebés de 0-1 y 1-2 años, donde una sola educadora puede llegar a atender hasta ocho niños, una situación que consideran insostenible para la seguridad y la calidad educativa. Asimismo, reclaman mejoras salariales, ya que muchas profesionales cobran salarios cercanos al SMI pese a su formación y responsabilidad.
Otro punto clave es el reconocimiento oficial del primer ciclo como etapa netamente educativa y no meramente asistencial o de “guardería”. Las educadoras insisten en que su labor va mucho más allá del cuidado: contribuyen al desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños desde sus primeros meses de vida. Por último, demandan más recursos humanos y materiales en los centros para garantizar una atención digna.
“Educamos desde los cero años. No somos niñeras, somos profesionales de la educación”, resumió una de las participantes durante la concentración. Este conflicto no es exclusivo de Alcalá: la huelga se inició en toda la Comunidad de Madrid y el 7 de mayo se vivió una jornada estatal histórica en el sector. Precisamente, este sábado 23 de mayo está convocada una gran marcha estatal en Madrid que partirá a las 12:00 horas desde Atocha, donde se espera una fuerte presencia de la Marea Amarilla alcalaína.
La huelga está teniendo un notable impacto en las familias complutenses, muchas de las cuales han expresado públicamente su apoyo a las educadoras. “Mis hijos han estado en estas escuelas y sé el cariño y la profesionalidad con la que trabajan. No podemos permitir que esto siga así”, comentaba una madre durante la movilización del viernes.
Desde el Ayuntamiento de Alcalá se ha mantenido un perfil bajo en la respuesta pública, lo que ha generado críticas desde la plataforma. Las educadoras lamentan el “silencio administrativo” y exigen la apertura de una mesa de negociación real con el Consistorio y la Consejería de Educación.
Expertos consultados coinciden en que España arrastra un déficit histórico en el primer ciclo de Infantil. Las condiciones laborales actuales dificultan atraer y retener talento en una profesión fundamental para el desarrollo infantil y la conciliación familiar.
Tras la concentración de ayer, el movimiento no da tregua. Además de la marcha estatal de hoy y del apoyo mutuo anunciado con el CPEE Pablo Picasso, las educadoras mantendrán la huelga indefinida y preparan nuevas acciones locales antes del final de curso. La PLEI ha hecho un llamamiento a toda la ciudadanía a sumarse: “No solo es una lucha de las trabajadoras, es una lucha por el futuro educativo de nuestros hijos e hijas”.
La Marea Amarilla ha logrado colocar en el debate público el valor que la sociedad otorga a los primeros años de vida. En Alcalá, ciudad con una larga tradición educativa, esta protesta adquiere un significado especial. Mientras las pancartas se recogían al atardecer en Cuatro Caños, las educadoras se despedían con optimismo prudente: “No vamos a parar hasta conseguir una educación infantil digna”.

















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