- El Concurso Nacional de Salto reunió en Alcalá a participantes de toda España pese a la lluvia y consolidó la cita ecuestre.
- Fotos del Ayuntamiento
Las instalaciones del Centro Deportivo Militar “Alcalá” han vuelto a convertirse este fin de semana en uno de los grandes escaparates de la hípica nacional con la celebración del Concurso Nacional de Salto, una cita que reunió en Alcalá de Henares a más de un centenar de jinetes y amazonas llegados desde distintos puntos de España. Durante tres intensas jornadas marcadas por el barro, los paraguas y el olor a hierba mojada, el espectáculo ecuestre resistió a la meteorología y confirmó el tirón de una competición ya plenamente consolidada en el calendario deportivo complutense.
La emblemática pista de hierba de la Hípica Militar, una de las pocas de estas características que todavía se conservan en España debido a la complejidad y el elevado coste de mantenimiento, volvió a ser uno de los grandes atractivos del concurso. Sobre ella desfilaron binomios procedentes de comunidades como Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Aragón, Asturias o Baleares, en una edición que incluso tuvo que limitar el número de caballos inscritos a 160 para garantizar el buen estado del terreno durante las pruebas.
El Gran Premio del Ayuntamiento, plato fuerte del domingo
El momento culminante llegó el domingo al mediodía con la disputa del Gran Premio Excelentísimo Ayuntamiento de Alcalá de Henares, la prueba reina del concurso tanto por la dificultad técnica de los recorridos como por la altura de los obstáculos. El público asistente pudo disfrutar de una competición vibrante, con desempates ajustados y recorridos donde cada segundo y cada derribo marcaron diferencias decisivas.
Entre los asistentes a la jornada estuvieron la concejala de Deportes, Lola López, así como diversas autoridades civiles y militares. También acudió el portavoz socialista en el Ayuntamiento, Javier Rodríguez Palacios, presente en la entrega de premios posterior a la competición.
Desde el Ayuntamiento destacaron especialmente el esfuerzo realizado por la organización para sacar adelante todas las pruebas pese a las complicaciones provocadas por la lluvia. Y no era una exageración institucional de las habituales: mantener operativa una pista de hierba bajo precipitaciones constantes exige un trabajo técnico casi artesanal para preservar tanto la seguridad de los caballos como la calidad del espectáculo.
Jóvenes amazonas locales, una de las imágenes más entrañables
Más allá de la alta competición, el concurso dejó también uno de sus momentos más emotivos durante la prueba reservada a jinetes y amazonas locales celebrada el sábado por la tarde. Una iniciativa impulsada por la Concejalía de Deportes que permitió a jóvenes promesas complutenses compartir pista y ambiente competitivo con participantes habituados a circuitos nacionales.
La prueba volvió a demostrar que la hípica alcalaína conserva una cantera muy viva, algo que quizá pasa más desapercibido que otros deportes mayoritarios, pero que mantiene una notable actividad en torno al mundo ecuestre. Ver a niñas y adolescentes afrontar sus recorridos bajo la mirada nerviosa de familiares y entrenadores aportó además ese componente cercano y humano que suele escapar de las grandes clasificaciones oficiales.
En un deporte donde la conexión entre jinete y caballo resulta esencial, el ambiente de compañerismo y apoyo mutuo fue otra de las notas dominantes durante todo el fin de semana.
Alcalá, escaparate deportivo y turístico
La organización destacó además el impacto indirecto que genera una cita de estas características para la ciudad. La llegada escalonada de caballos, cuidadores, entrenadores y acompañantes convirtió desde principios de semana las inmediaciones de la Hípica Militar en un pequeño campamento ecuestre con acento de media España.
Hoteles, restaurantes y comercios locales también se benefician habitualmente de un evento que atrae visitantes durante varios días y que contribuye a reforzar la imagen de Alcalá como sede de competiciones deportivas de ámbito nacional.
Como novedad de esta edición, el concurso incorporó nuevos baremos en algunas pruebas intermedias, un formato poco frecuente en competiciones madrileñas que fue recibido con interés por muchos participantes al introducir variantes más dinámicas y espectaculares en el desarrollo de los recorridos.
Otro de los nombres propios del fin de semana fue el del prestigioso jefe de pista internacional Román Waldner, encargado del diseño técnico de los recorridos. Su presencia aportó un plus de exigencia y calidad deportiva a una competición que continúa creciendo año tras año.
El concurso contó además con soporte digital mediante una aplicación especializada de seguimiento hípico con difusión internacional, permitiendo seguir resultados y clasificaciones prácticamente en tiempo real. Un detalle tecnológico que ayuda a proyectar la imagen de Alcalá más allá del ámbito local y que confirma la profesionalización creciente de este tipo de eventos.
Entre lluvia intermitente, barro inevitable y obstáculos milimétricos, la Hípica Militar volvió así a demostrar que Alcalá de Henares conserva una de esas tradiciones deportivas silenciosas que quizá no llenan portadas nacionales cada semana, pero que mantienen intacta una elegancia muy particular. Porque hay deportes que hacen ruido… y otros que simplemente galopan.















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