Matías Escalera, un alcalaíno en la otra orilla del idioma

El escritor Matías Escalera, vecino de Alcalá de Henares desde finales de los años setenta, ha sido reconocido en Chile durante el IV Festival Internacional de la Fundación Casa Bukowski. El galardón distingue no solo su trayectoria literaria, sino también los profundos vínculos culturales y humanos que el autor complutense ha tejido durante décadas con escritores y creadores de distintos países latinoamericanos a través de encuentros, festivales, proyectos compartidos y espacios de diálogo cultural permanente.

Foto remitida por Matias Escalera
  • Chile reconoce trayectoria literaria internacional del escritor complutense Matías Escalera y sus históricos vínculos culturales latinoamericanos.
  • Fotos remitidas por Matias Escalera

Hay escritores que viajan para presentar libros y otros que viajan para encontrarse con una patria invisible hecha de palabras compartidas. Matías Escalera pertenece, seguramente, a esta segunda estirpe. El escritor madrileño afincado en Alcalá de Henares desde finales de los años setenta acaba de regresar de Chile y Argentina con un nuevo reconocimiento literario bajo el brazo, pero también, y quizá eso sea lo importante,  con la sensación de seguir formando parte de esa gran conversación cultural que une desde hace décadas a España y América Latina a través de la literatura.

El pasado 13 de abril, durante la inauguración del IV Festival Internacional de la Fundación Casa Bukowski Internacional, celebrado en la Universidad de Talca, en Santiago de Chile, Escalera fue homenajeado junto a otras figuras destacadas del panorama cultural hispanoamericano. El reconocimiento, entregado por el editor y poeta chileno Ivo Maldonado, suponía también una celebración de esa fidelidad silenciosa que el escritor complutense ha mantenido durante años con la cultura latinoamericana.

Y hay algo hermoso en imaginar a un vecino de Alcalá, ciudad cervantina, universitaria y mestiza de espíritu.  siendo reconocido al otro lado del Atlántico por una comunidad literaria que lo siente como uno de los suyos.


Una vida literaria tejida entre dos continentes

En tiempos de escritores instantáneos y promociones fugaces, la trayectoria de Matías Escalera parece construida con otra materia: la de los vínculos lentos, las amistades intelectuales y las conversaciones mantenidas durante años entre libros, cafés, festivales y ciudades. No es casualidad que en el acto compartiera reconocimiento con nombres tan relevantes como el periodista chileno Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo de Chile; la escritora argentina Paula Winkler; o el dramaturgo chileno exiliado Gustavo Gac Artigas.

El festival continuó después en Santa Cruz, en el valle chileno de Colchagua, donde Escalera volvió a encontrarse con viejos compañeros de travesía literaria como Juan Cameron, Pablo Mackenna o Theodoro Elssaca. Allí presentó además el libro Un giro hacia la sensatez, de Paula Winkler, en una escena que recuerda esas antiguas fraternidades culturales donde los escritores todavía leen y defienden la obra de otros escritores con auténtica pasión.

Pero quizá lo más emocionante de estos viajes no aparezca nunca en las fotografías oficiales. Está en las conversaciones nocturnas tras los recitales, en los nombres anotados en una libreta, en los abrazos entre autores que llevan años leyéndose a miles de kilómetros de distancia. Escalera compartió jornadas con poetas colombianos, antropólogos peruanos, dramaturgos exiliados y profesoras cubanas afincadas en Ecuador. Un pequeño mapa humano de la literatura hispanoamericana contemporánea.


Buenos Aires antes de Chile

Antes de aterrizar en Chile, el escritor pasó nueve días en Buenos Aires invitado por Paula Winkler. Y cuesta no imaginar al autor paseando por cafés porteños cargados de memoria literaria, conversando sobre poesía y traducción mientras la ciudad sigue respirando a Borges, Cortázar o Gelman.

Allí se reencontró con intelectuales y escritores argentinos como Rolando Revagliatti, Elsa Ducruroff o Fabio Vasserman. Fue precisamente este último quien le presentó al poeta y traductor siciliano Antonio Nazzaro, uno de los traductores más importantes en lengua italiana y viejo conocedor de la obra de Escalera. Según ha trascendido, Nazzaro estudia ahora traducir una antología poética del escritor alcalaíno al italiano.

Ser traducido siempre tiene algo de milagro. Significa aceptar que las palabras propias abandonen definitivamente la casa en la que nacieron para empezar otra vida en otra lengua.


Alcalá también viaja con sus escritores

Hay algo profundamente alcalaíno en esta historia. Porque Alcalá de Henares siempre ha sido una ciudad atravesada por viajeros, estudiantes, impresores, humanistas y soñadores. Una ciudad donde las palabras llevan siglos cruzando fronteras.

Por eso quizá emociona especialmente que uno de sus vecinos siga llevando el nombre de la ciudad por festivales y encuentros literarios de América Latina. No desde el ruido ni desde la vanidad, sino desde esa constancia discreta de quienes han dedicado una vida entera a escribir, leer y conversar.

Mientras tanto, la obra de Matías Escalera continúa ampliando fronteras. A la antología bilingüe en inglés publicada en Nueva York en 2019 se sumará próximamente una edición en portugués impulsada por las editoriales Lastura y Caraba Ibérica.

Y así, casi sin hacer ruido, un escritor que lleva décadas caminando por las calles de Alcalá sigue encontrando lectores en distintas orillas del mundo hispano. Porque a veces la literatura también funciona como un puente secreto entre ciudades lejanas. Entre Alcalá y Santiago de Chile. Entre Buenos Aires y la vieja Complutum. Entre las palabras y la memoria.

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