Una tregua bajo la mirada de Azaña: el socialismo alcalaíno se reencuentra en su día más simbólico

El socialismo alcalaíno volvió a reunirse este domingo 12 de abril en torno a la figura de Manuel Azaña en un acto marcado por la normalidad aparente pese a la crisis interna que atraviesa la agrupación. Cerca de un centenar de militantes y simpatizantes del PSOE y UGT participaron en este tradicional homenaje en la plaza dedicada al expresidente de la II República, en una mañana gris que dejó, entre gestos simbólicos, mensajes políticos y una significativa escena de expectación.

  • Militantes socialistas homenajearon a Azaña en un acto sin tensión visible, pero con mensajes políticos, críticas a la alcaldesa y gestos de valentía.
  • Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

La mañana del domingo 12 de abril amaneció gris y destemplada en Alcalá de Henares, con una amenaza constante de lluvia que, sin llegar a descargar, acompañó todo el acto. Un cielo encapotado que, de algún modo, parecía reflejar también el momento interno que atraviesa el socialismo complutense. Aun así, cerca de un centenar de militantes y simpatizantes se congregaron en la plaza de Manuel Azaña, en torno a la glorieta recientemente remozada donde se alza la escultura del presidente de la Segunda República, obra de Pepe Noja desde 1987.

El acto, organizado conjuntamente por el PSOE de Alcalá, Juventudes Socialistas y UGT, arrancó con el gesto más solemne: la colocación de una corona floral a los pies de “Don Manuel”. Un momento de silencio, contenido pero cargado de simbolismo, precedió a los habituales corrillos, saludos y, cómo no, a los posados de familia que nunca faltan en este tipo de convocatorias.

Entre los asistentes, todos los concejales socialistas de la actual corporación, así como figuras de etapas anteriores. Pero todas las miradas, inevitablemente, se dirigían hacia dos nombres propios: Javier Rodríguez Palacios, portavoz municipal, y Enrique Nogués. Ambos, protagonistas del último y delicado episodio interno del socialismo complutense que ha desembocado en la actual gestora tras la dimisión del primero como secretario general y el expedienten aún sin resolver, del segundo. Un contexto que dotaba al acto de una expectación especial, casi eléctrica, aunque finalmente la realidad discurrió por otros derroteros.


Un acto sin tensión… con matices

Contra todo pronóstico, la crisis interna no se tradujo en tensión visible. El ambiente fue, en términos generales, de normalidad. De reencuentro incluso. Como si, por unas horas, la militancia hubiera decidido aparcar las diferencias en favor de un homenaje que trasciende coyunturas.

Lejos de incomodar, hubo un momento que concentró la atención de los presentes durante cerca de diez minutos: la osadía de un veterano militante que se situó junto a los oradores exhibiendo un cartel con un mensaje tan claro como reconocible en el actual contexto interno: “No a la gestora, sí a la militancia. Asamblea y primarias ya”.

Más que una nota discordante, fue un instante de expectación contenida, casi de complicidad silenciosa. Porque, aunque no todos lo verbalizaran, entre los asistentes se percibía cierto respeto, cuando no coincidencia, tanto con el fondo de la reivindicación como con la bravura del gesto. Más allá de ese episodio, predominó la sensación de tregua. De pausa. De esas en las que, como se suele decir, se hace de tripas corazón.

El turno de palabra lo inauguró una joven representante de Juventudes Socialistas, Ariadna, que debutaba como oradora en este escenario. Lo hizo con una cita de Azaña que marcó el tono del resto de intervenciones: “La libertad no hace felices a los hombres, los hace simplemente hombres” .

Su intervención giró en torno al papel de la memoria histórica en las nuevas generaciones, reivindicando que la historia no es un mero ejercicio académico, sino una herramienta viva para comprender el presente. “La historia nos importa”, vino a decir, subrayando valores como la educación, la igualdad o la justicia social como herencia directa de la Segunda República. Un discurso breve, pero con intención. Y con un mensaje claro: la juventud no está solo “para la foto”.


Dardos a la alcaldesa y un objetivo: volver en 2027

El núcleo político del acto llegó con la intervención de Cristina González Álvarez, presidenta de la gestora del PSOE de Alcalá. En un discurso medido, reconoció sin rodeos el momento delicado que atraviesa la agrupación: “Creo que a nadie nos cabe duda de que no estamos en unos buenos momentos” .

Sin embargo, lejos de recrearse en la crisis, su intervención buscó proyectar futuro. Reivindicó la figura de Azaña como símbolo de diálogo, cultura y pensamiento, y situó precisamente el diálogo como herramienta clave para reconstruir el proyecto socialista local. Un mensaje que, leído entre líneas, apelaba tanto a la militancia como a los distintos sectores internos.

También hubo espacio para la crítica política, con referencias directas a la actual alcaldesa y a la gestión municipal. González afirmó que Alcalá tiene “una alcaldesa que no cuenta con los ciudadanos, una alcaldesa que mira para otro lado, es decir, para la Puerta del Sol para poder hacer políticas que le importan bastante poco a Alcalá” . Un mensaje que se completó con una mirada clara al horizonte electoral de 2027, que planeó sobre todo el acto como un objetivo cierto.

González estuvo acompañada en la presidencia por Jesús La Roda, secretario comarcal de UGT, y por destacadas figuras del ámbito sindical y socialista, entre ellas Susana Huerta, secretaria general de UGT Madrid, también alcalaína.


UGT reivindica la memoria obrera y los servicios públicos

El cierre de intervenciones corrió a cargo de Susana Huerta, que ofreció un discurso de marcado tono sindical y reivindicativo. Su intervención conectó la memoria de la Segunda República con las luchas actuales por los servicios públicos y los derechos laborales.

Recordó que la República “nació en las urnas” y que representó un sistema donde “estaban representadas todas las sensibilidades políticas”, subrayando su carácter democrático y plural . A partir de ahí, enlazó con el presente, alertando sobre los riesgos que, a su juicio, afrontan hoy la sanidad, la educación o los derechos de la clase trabajadora. El discurso concluyó, con otra apelación a Azaña, rescatando sus palabras finales: “amor, perdón y respeto”. Una tríada que, en el contexto actual del socialismo alcalaíno, adquiría una resonancia especial.

El acto concluyó como empezó: con calma. Con conversaciones cruzadas, fotografías de grupo y ese ambiente a medio camino entre lo institucional y lo familiar que caracteriza estos homenajes. Entre los asistentes, además de la gestora casi al completo, con la ausencia de Ángel Viveros, se pudo ver a figuras como el diputado autonómico Fernando Fernández Lara o Blanca Ibarra, que recientemente dimitió como concejala del Ayuntamiento y ahora está vinculada a la estructura federal del PSOE.

Y, como detalle significativo, varios militantes veteranos se acercaron a este medio para valorar positivamente la cobertura realizada en las últimas semanas sobre la crisis interna. Un gesto que no es menor en un contexto de alta sensibilidad política. En definitiva, la mañana dejó una imagen clara: la de un socialismo que, pese a sus fracturas internas, es capaz de reunirse en torno a sus símbolos. Una tregua, si se quiere. Un alto en el camino.

Bajo la mirada serena de Manuel Azaña. Y con la incógnita, todavía abierta, de lo que está por venir en las próximas semanas.