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Actividades, asociaciones y proyectos convierten Alcalá en referente de salud comunitaria, con iniciativas como el plan gastronómico para disfagia aún en desarrollo.
- Crónica gráfica y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
Hay ferias que se recorren y ferias que se viven. La Feria de la Salud 2026 de Alcalá de Henares ha sido, claramente, de las segundas. Durante seis días, del 7 al 12 de abril, la ciudad ha desplegado una programación que ha ido mucho más allá de la mera acumulación de actividades para convertirse en un ejercicio colectivo de concienciación, participación y, en cierto modo, de identidad urbana en torno a la salud.
Bajo el lema ‘Juntos por la salud’, la iniciativa impulsada por la Concejalía de Salud ha articulado un programa amplio, transversal y con vocación integradora. Instituciones, profesionales sanitarios, asociaciones y ciudadanía han compartido espacios, inquietudes y propuestas en una ciudad que, por unos días, ha colocado el bienestar en el centro de la conversación pública.
La colaboración del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, la Universidad de Alcalá, especialmente sus áreas de Enfermería y Fisioterapia, el Servicio Madrileño de Salud y el Colegio Oficial de Farmacéuticos, junto a más de una veintena de entidades locales, ha dado como resultado una red de actividad distribuida por múltiples escenarios: centros sanitarios, instalaciones deportivas, espacios universitarios, centros de mayores y enclaves emblemáticos como la Quinta de Cervantes, la Casita del O’Donnell o la siempre reconocible Plaza de Cervantes.
Una ciudad en movimiento: del taller al paseo saludable
El programa ha sido, en sí mismo, una declaración de intenciones. No se trataba únicamente de informar, sino de implicar. De ahí la combinación de formatos: talleres prácticos, conferencias, actividades físicas y encuentros abiertos que han permitido a los vecinos acercarse a la salud desde distintos ángulos.
Meditación, yoga, alimentación saludable o manejo de medicamentos han compartido cartel con sesiones sobre menopausia, dolor crónico o el cuidado de las personas cuidadoras, en una apuesta por abordar la salud desde una perspectiva integral que no olvida ni lo físico ni lo emocional. A ello se han sumado charlas sobre salud mental, síndrome de burnout o testamento vital, reflejando una sensibilidad creciente hacia cuestiones que, hasta no hace tanto, quedaban fuera del foco público.
En paralelo, las propuestas más dinámicas han aportado ese componente colectivo que convierte la prevención en experiencia compartida. Marchas saludables, marcha nórdica o clases al aire libre han servido no solo para activar el cuerpo, sino también para reforzar la idea de comunidad. Porque si algo ha quedado claro en esta edición es que la salud, en Alcalá, se entiende cada vez más como un proyecto común.
La Plaza de Cervantes: información, música y pulso ciudadano
El viernes 10 de abril, la Feria alcanzó uno de sus momentos más visibles en la Plaza de Cervantes. Desde media tarde, el corazón de la ciudad se llenó de carpas, mesas informativas y conversaciones. Asociaciones y entidades del ámbito sanitario desplegaron su trabajo en un formato cercano, directo, casi pedagógico, que permitía a cualquier vecino detenerse, preguntar y, sobre todo, descubrir.
Allí se hablaba de prevención del cáncer, de apoyo a personas con enfermedades crónicas, de discapacidad, de salud mental o de hábitos de vida. Pero también se hablaba, y esto no es menor, desde la experiencia. Desde quienes conviven cada día con esas realidades y han encontrado en el asociacionismo una forma de acompañamiento y visibilidad.
La tarde avanzaba y, con ella, el ambiente cambiaba de tono. A las conversaciones pausadas les sucedieron el ritmo y la energía. Primero la zumba, después el body combat. La plaza se transformó en un espacio de movimiento, de risas y de participación intergeneracional. Familias, jóvenes, personas mayores… todos compartiendo un mismo espacio, una misma actividad, una misma excusa: moverse, cuidarse, estar.
Ese equilibrio entre información y dinamismo fue, probablemente, una de las claves del éxito de la jornada. Porque la salud, cuando se hace cercana, deja de ser discurso para convertirse en práctica.
Instituciones, profesionales y política: presencia y mensaje
Como es habitual en este tipo de eventos, la presencia institucional no fue menor. La primera teniente de alcaldesa y concejala de Salud, Isabel Ruiz Maldonado, acudió a la cita acompañada por otros miembros del equipo de Gobierno como Esther de Andrés, Antonio Saldaña y Víctor Cobo, en una imagen que buscaba trasladar respaldo político a la iniciativa.
Junto a ellos, representantes del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, como su gerente, Mario García Gil, y la directora médica, Julia Álvarez Hernández, el gerente de la escuela de hostelería, Miguel Angel drl Corral y el vicepresidente de Alcalá Gastronómica, Iván Plademunt, reforzaron la dimensión sanitaria del evento y la colaboración entre instituciones. Una colaboración que, más allá de la foto, se traduce en proyectos concretos y en una presencia continuada en la vida de la ciudad.
También hubo espacio para la representación política de la oposición. Concejalas y concejales del PSOE de Alcalá, Diana Díaz del Pozo, Miguel Castillejo, Rosa Gorgues y Patricia Sánchez, recorrieron las mesas informativas, interesándose por el trabajo de las asociaciones y entidades presentes. Una presencia discreta, pero significativa en un contexto donde la salud, al menos sobre el papel, se presenta como terreno de consenso.
De la feria al futuro: cuando la salud se convierte en proyecto de ciudad
Más allá de la actividad inmediata, la Feria de la Salud ha servido también como escaparate de iniciativas con recorrido. Entre ellas, un proyecto que conecta de manera directa el ámbito sanitario con el tejido económico local: la adaptación de la oferta gastronómica para personas con disfagia.
Impulsado por el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, en colaboración con la Asociación Alcalá Gastronómica Fomentur y la Escuela de Hostelería, el proyecto se encuentra aún en una fase incipiente y plantea un horizonte de varios meses de trabajo antes de su implantación efectiva en los restaurantes de la ciudad. La iniciativa contempla un proceso de formación, sensibilización y adaptación progresiva de las cartas, con el objetivo de ofrecer en el futuro menús seguros y accesibles.
Durante la jornada, la directora médica, Julia Álvarez Hernández, explicó que la disfagia no es solo un problema clínico, sino también social. Muchas personas, por miedo o por falta de opciones, renuncian a algo tan cotidiano como salir a comer. De ahí la importancia de una propuesta que, aunque todavía en desarrollo, aspira a trasladar el conocimiento sanitario al ámbito cotidiano de la hostelería.
El objetivo final no es menor: convertir a Alcalá en un referente de gastronomía inclusiva. Un concepto que, más allá de la etiqueta, apunta a una ciudad capaz de integrar salud, economía y vida social en un mismo discurso.
Una feria que deja poso
Cuando el domingo 12 de abril se cierre la programación con la marcha final entre el recinto ferial y el puente azul, la Feria de la Salud 2026 dejará algo más que cifras de participación. Dejará una sensación de continuidad, de trabajo en red, de ciudad que se piensa a sí misma desde el bienestar.
No todo es espectacular ni todo es inmediato. Pero en iniciativas como esta hay un hilo conductor que merece atención: la idea de que la salud no se limita a los centros sanitarios, sino que se construye en las calles, en los hábitos, en las relaciones y en las decisiones colectivas. Alcalá, durante estos días, ha ensayado precisamente eso. Y no parece un mal camino.






















