El Paraninfo de la UAH honra la memoria del 11M con los XXII Premios de la Fundación Rodolfo Benito Samaniego

El Paraninfo de la Universidad de Alcalá acogió el pasado martes la entrega de los XXII Premios Anuales de la Fundación Rodolfo Benito Samaniego, un acto cargado de emoción que volvió a situar la memoria de las víctimas del terrorismo en el centro de la vida cívica complutense. La ceremonia distinguió trayectorias científicas, iniciativas de convivencia y proyectos de innovación tecnológica con impacto social, reafirmando el compromiso colectivo con la dignidad, la justicia y la convivencia.

  • Los galardones distinguieron a Miguel Delibes de Castro, la Sociedad de Condueños y proyectos tecnológicos con impacto social impulsados por jóvenes ingenieros.

Crónica gráfica del ayuntamiento

La memoria de las víctimas del terrorismo volvió a ocupar este martes un lugar central en Alcalá de Henares. El histórico Paraninfo de la Universidad de Alcalá acogió en la tarde del 10 de marzo la entrega de los XXII Premios Anuales de la Fundación Rodolfo Benito Samaniego, en un acto cargado de emoción, solemnidad y compromiso cívico que convirtió una vez más a la ciudad complutense en espacio de recuerdo, dignidad y defensa activa de la convivencia.

La ceremonia, celebrada a partir de las 18:30 horas, reunió a representantes institucionales, miembros de asociaciones vinculadas a la memoria de las víctimas, responsables políticos y ciudadanía comprometida con el rechazo de la violencia. El acto sirvió no solo para distinguir trayectorias y proyectos ejemplares, sino también para reafirmar la necesidad de mantener viva una memoria que en Alcalá de Henares sigue teniendo nombres, rostros e historias imposibles de borrar.

La Fundación Rodolfo Benito Samaniego nació precisamente de esa necesidad. Fue creada en recuerdo de Rodolfo Benito Samaniego, joven ingeniero industrial alcalaíno asesinado en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Desde entonces, la entidad ha venido desarrollando una labor sostenida en favor de la memoria, la educación en valores democráticos y el reconocimiento de personas e iniciativas que contribuyen a una sociedad más humana, pacífica y solidaria.

En ese marco, sus premios anuales se han consolidado como uno de los actos más significativos del calendario conmemorativo del 11M. No son unos galardones cualquiera. En ellos conviven el homenaje íntimo a las víctimas, la reivindicación de la dignidad frente al terror y una voluntad muy clara de proyectar hacia el futuro los valores que la barbarie quiso destruir: convivencia, tolerancia, justicia y solidaridad.


Un acto solemne en un escenario cargado de simbolismo

El Paraninfo de la Universidad de Alcalá, uno de los espacios más emblemáticos del patrimonio histórico y universitario de la ciudad, volvió a ofrecer el marco idóneo para una ceremonia de estas características. Bajo sus artesonados y su peso simbólico, el acto adquirió una dimensión aún más profunda: la del encuentro entre la memoria cívica y la tradición cultural alcalaína.

Entre las personas asistentes figuraron el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín Aguirre; la teniente de alcaldesa Isabel Ruiz Maldonado, en representación del Ayuntamiento de Alcalá de Henares; miembros del PSOE local; y representantes de diversas entidades relacionadas con la memoria, la convivencia y el rechazo del terrorismo. La presidenta de la Fundación, Ana Isabel Hidalgo, presidió el acto y fue la encargada de dirigir unas palabras que combinaron agradecimiento, emoción y una firme apelación a la responsabilidad colectiva.

No faltaron los momentos de recogimiento. Hubo recuerdo expreso a todas las víctimas del terrorismo, silencio compartido y una atmósfera de respeto que atravesó toda la ceremonia. Más que una sucesión protocolaria de premios, lo que se vivió en el Paraninfo fue una reafirmación moral: la de una sociedad que, más de dos décadas después del 11M, sigue diciendo con claridad que la violencia nunca tendrá la última palabra.

Los premios que concede la Fundación distinguen fundamentalmente dos grandes ámbitos. Por un lado, reconocen trayectorias o acciones que fortalecen los valores de convivencia, tolerancia, paz y solidaridad, tanto en el plano individual como colectivo. Por otro, incluyen un galardón dedicado a la innovación tecnológica con impacto social, en homenaje a la profesión de Rodolfo Benito Samaniego y a ese espíritu de conocimiento útil al servicio de las personas.


Del lince ibérico a la memoria patrimonial de Alcalá

En la categoría de Premio Individual a los Valores de Convivencia, el jurado distinguió a Miguel Delibes de Castro, biólogo, investigador del CSIC y figura de referencia internacional en el estudio y la conservación del lince ibérico. Su nombre remite de inmediato al prestigio científico, pero también a una forma de entender la relación entre sociedad, conocimiento y responsabilidad colectiva.

Hijo del escritor Miguel Delibes, Delibes de Castro ha dedicado buena parte de su vida al estudio de la biodiversidad y la protección de la fauna ibérica. Durante ocho años dirigió la Estación Biológica de Doñana y su trabajo ha sido decisivo para la conservación de especies emblemáticas y para la concienciación sobre la importancia del equilibrio ecológico. El premio subraya precisamente esa dimensión ética de su trayectoria: la defensa del medio ambiente no solo como campo de investigación, sino como ejercicio de responsabilidad con el presente y con las generaciones futuras.

El reconocimiento individual conecta así la convivencia con una idea más amplia y necesaria: no hay sociedad verdaderamente justa ni armónica si renuncia al respeto por el entorno natural del que forma parte. La protección de la biodiversidad, leída desde esta óptica, se convierte también en una forma de solidaridad intergeneracional.

En el apartado colectivo, el galardón recayó en la Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad, una institución singular y profundamente ligada a la historia de Alcalá de Henares. Fundada en 1851 por ciudadanos complutenses, esta sociedad ha desempeñado un papel decisivo en la preservación del patrimonio universitario cisneriano, evitando en su momento la pérdida de un conjunto monumental que hoy constituye una de las grandes señas de identidad de la ciudad y forma parte del reconocimiento de Alcalá como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El premio tiene, además, un evidente valor simbólico para la ciudad. Reconoce una experiencia de cooperación ciudadana, generosidad y defensa del bien común que atraviesa generaciones. En un tiempo en el que tantas veces se banaliza el concepto de convivencia, la historia de los Condueños recuerda que convivir también es custodiar lo que pertenece a todos, proteger la memoria compartida y pensar más allá del interés inmediato.


Innovación con impacto social y memoria proyectada al futuro

Junto a los premios vinculados a los valores de convivencia, la ceremonia reservó un lugar destacado para la innovación tecnológica al servicio de la sociedad. El Premio a la Innovación Tecnológica, concedido en colaboración con la Asociación y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, fue para Bidane Jiménez Martínez, estudiante de la Universidad Carlos III de Madrid.

Su Trabajo de Fin de Máster, titulado “Diseño y desarrollo de un antebrazo sensorizado para detección de movimiento”, dirigido por el profesor Dorin Sabin Copaci, fue reconocido por su potencial aplicación en el ámbito de las prótesis avanzadas y la rehabilitación. Se trata de un proyecto que combina ingeniería biomédica, sensorización y procesamiento de señales con un objetivo muy concreto: mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad.

Ahí reside precisamente el sentido profundo de este galardón. No se premia solo la excelencia técnica, sino su orientación al bien común. La innovación, en este contexto, se concibe como herramienta de dignidad, autonomía y mejora real de la vida de las personas, enlazando así con el legado humano que inspira toda la labor de la Fundación.

Además, el jurado concedió menciones honoríficas ex aequo a otros dos trabajos. Por un lado, al proyecto de Juan Manuel Cantarero, de la Universidad Politécnica de Madrid, centrado en un sistema de separación automática de grillos por sexo mediante YOLOV8 y Raspberry Pi, una propuesta de bajo coste con posibles aplicaciones en agricultura y control biológico. Por otro, al trabajo de Aníbal Rozada Suárez, de la UNED, dedicado a los Sistemas Instrumentados de Seguridad (SIS) conforme a la norma IEC 61511, con especial atención a entornos industriales de alto riesgo.

La diversidad de los trabajos premiados refleja bien la amplitud de miras de estos reconocimientos: desde la conservación del patrimonio histórico hasta la investigación aplicada, desde la defensa del medio ambiente hasta la tecnología con utilidad social. Todo ello bajo un mismo hilo conductor: la convicción de que la memoria solo es verdaderamente fértil cuando se transforma en valores y compromiso.

Durante su intervención, Ana Isabel Hidalgo subrayó que estos premios “no solo honran trayectorias excepcionales, sino que invitan a toda la sociedad a asumir su responsabilidad en la construcción de una convivencia pacífica y justa”. Y quizá ahí esté la clave de esta cita anual en Alcalá. No se trata únicamente de recordar el horror del terrorismo, sino de responder a él desde lo mejor de la sociedad: la inteligencia, la cultura, la solidaridad y la voluntad de convivir.

La Fundación Rodolfo Benito Samaniego mantiene viva esa tarea a través de jornadas, publicaciones y colaboraciones institucionales, insistiendo en la educación en valores democráticos y en el rechazo de cualquier forma de violencia. En una ciudad marcada para siempre por la herida del 11M, actos como el celebrado en el Paraninfo no son solo conmemoraciones: son también una manera de seguir tejiendo comunidad frente al olvido.

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1 Comentario

  1. Los atentados yihadistas cometidos el 11 marzo 2004, tres días antes de las Elecciones Generales, desataron en España un terremoto político cuyas consecuencias aún perduran. Marcaron la historia de España.
    Los cuatro o cinco principios básicos, que sustentaban el espíritu de concordia desde que se inició la “transición” en los años 70, desaparecieron a partir de estos atentados. PSOE y PP utilizaron los atentados según sus intereses, con el consiguiente advenimiento de nefasto Zapatero, quién abrió la brecha del resentimiento con la ley de “Memoria Histórica”.
    Nunca debió de darse esta situación. Los TEDAX, dos horas después de las explosiones, 10:00 horas del mismo día 11, antes de neutralizar dos bombas que no explosionaron (Atocha y El Pozo), observaron que la sustancia explosiva era de color blanco. No de color rojo como la dinamita Titadyn utilizaba ETA.
    Aznar se precipitó con un telegrama a embajadas y organismos internacionales el mismo día 11, a las 17:30 hrs., acusando a la banda criminal ETA como autora de los atentados. Este fue el origen y causa (justificación) de la manipulación mediática que vino después.
    Pedro J Ramírez, Casimiro García Abadillo y Federico Jiménez Losantos, con mentiras y medias verdades, acusaron a policías, jueces y fiscales de conspirar para encubrir a terroristas (por ejemplo, «Informe ácido bórico», 2006). Con sus “teorías de la conspiración del 11 M”, ignoraron y despreciaron las sentencias de Audiencia Nacional (2007) y Tribunal Supremo (2008).
    Con su mala praxis periodística dividieron a las victimas y causaron la crispación social y política cuyas secuelas aún están presentes. Ayudaron a Zapatero a ganar su segunda legislatura en 2008, con las preguntas parlamentarias de Zaplana dictadas por Pedró J Ramírez.
    Aún, en junio de 2009, estos periodistas seguían insistiendo en la autoría de la banda criminal ETA con la promoción del libro «Titadyn» (dinamita utilizada por ETA). Casimiro García Abadillo lo prologó con una extensa recopilación de las “teorías” y las especulaciones que ellos habían inventado y difundido.
    Datos comunicados inmediatamente a las autoridades policiales, como se refleja en una nota incorporada inmediatamente al sumario.
    Así consta en página 30 y en documento oficial nº 5 del anexo del libro «Las Bombas del 11-M. Relato de los hechos en primera persona». (Amazon 2014) del que fuera jefe de los TEDAX, comisario Juan Jesús Sánchez Manzano. Acceso gratuito portal bibliográfico universitario Dialnet.
    Dos libros interesantes:
    — “Voces del 11-M: Víctimas de la mentira», Víctor Sampedro publicado en 2024, con motivo del 20º aniversario. Editado por Planeta
    — «11-M. Pudo evitarse», Fernando Reinares, recientemente publicado. Editorial: Galaxia Gutenberg.
    En el 2022 se estrenó un documental en Netflix, “11 M (2022)”, muy interesante e ilustrativa, con la intervención de victimas, jueces, fiscales, policías, bomberos, servicios sanitarios, periodistas, políticos

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