Guía práctica para sobrevivir (y disfrutar) la Marcha Zombie 2025 en Alcalá

La Marcha Zombie 2025 volverá a recorrer este 31 de octubre las calles de Alcalá de Henares bajo el lema “Por una Cultura sin Sepultura”. Una cita artística, festiva y reivindicativa que mezcla humor, crítica y participación ciudadana en defensa de la cultura local. ALCALÁ HOY ofrece esta guía práctica para disfrutar, o sumarse, a una manifestación convertida en performance, con permiso, ironía y mucho maquillaje.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  • La Marcha Zombie resucita en Alcalá como manifestación cultural, pacífica y divertida, contra la cancelación de proyectos emblemáticos del panorama local.

 

Ya lo habíamos contado en días anteriores: la Marcha Zombie vuelve este 31 de octubre a las calles de Alcalá de Henares, pero esta vez lo hace más viva que nunca… o más muerta que nunca, según se mire. Detrás de la pintura blanca, los colmillos de pega y las coreografías entre tumbas simbólicas late una reivindicación cultural que no se deja enterrar. “Por una Cultura sin Sepultura” es el lema que recorrerá la Calle Mayor a partir de las 21:00 horas, en una manifestación-performance que promete una de las noches más insólitas del año.

ALCALÁ HOY ha venido informando de este conflicto desde que se difundió la nota institucional del Ayuntamiento y las posteriores respuestas del colectivo artístico. Ahora, cuando la polémica se transforma en acción creativa, publicamos esta guía práctica para participar, o simplemente disfrutar, de la Marcha Zombie 2025, una protesta tan festiva como simbólica que une humor, arte y reivindicación ciudadana.


Qué es y por qué se celebra

La Marcha Zombie no es un desfile temático al uso. Es una manifestación artística, pacífica y abierta que reivindica la cultura participativa en una ciudad que durante años fue ejemplo de dinamismo y creatividad. En el punto de mira: la cancelación de eventos como Alcalá Suena, Alcalá Cuenta, Jazz Alcalá, Música en las Terrazas, el Certamen de Pintura Rápida o incluso la propia Marcha Zombie, convertida ahora en símbolo de resistencia cultural.

El mensaje es claro: la cultura no debe estar en manos de unos pocos ni convertirse en escaparate institucional, sino seguir siendo espacio de encuentro, expresión y diversidad. Por eso, esta décima edición adopta un tono más combativo, con la ironía como herramienta y el humor como antídoto contra la desidia. “Vamos a reírnos de la muerte cultural devolviéndole la vida con arte y con cariño”, explican los organizadores.


Dónde, cuándo y cómo participar

La cita es la noche del jueves 31 de octubre. A las 21:00 horas, la Plaza de los Santos Niños se convertirá en punto de reunión y maquillaje colectivo. Allí se recordarán las normas básicas, se organizará la comitiva y se ultimarán los detalles de las performances. A las 21:30 horas, el cortejo zombi iniciará su recorrido por la Calle Mayor hasta la Plaza de Cervantes y el Ayuntamiento.

El evento contará con una cabecera escénica en la que se desarrollarán las performances principales, seguidas por una procesión de ataúdes simbólicos, cada uno dedicado a un proyecto cultural cancelado o a un gremio afectado. La organización pide respetar el espacio de cabecera, donde actuarán los grupos, y anima a todo el mundo a sumarse detrás del cortejo.

Participar es muy sencillo: basta con ganas, sentido del humor y un poco de maquillaje teatral. Si además quieres formar parte activa de las coreografías, puedes apuntarte aquí y unirte al bloque artístico. “Prepárate para sacar el zombie que llevas dentro”, dice literalmente la convocatoria.

A lo largo del recorrido se representarán pequeñas escenas alegóricas sobre la muerte y resurrección de la cultura participativa, siempre desde el humor y la parodia. Una persona en cabecera marcará el ritmo de las acciones y las pausas escénicas.

La organización aclara que la Marcha Zombie cuenta con todos los permisos pertinentes y que su formato, aunque lúdico, es el de una manifestación cultural perfectamente legal. Los organizadores repudian cualquier acto violento u ofensivo, recordando que el espíritu del evento es “reivindicar desde el arte, el respeto y la risa”.

Quienes deseen acudir con niños y niñas pueden hacerlo sin problema: la convocatoria está pensada como una experiencia intergeneracional. “Ya tenemos nuestra propia comitiva de peques zombies”, bromean los organizadores, aunque aconsejan que los más pequeños vean antes el proceso de maquillaje “para que comprendan que todo es un juego y nadie corre peligro”.

El llamado Manual de Usuario, difundido entre los participantes, recuerda también que todo el mundo es bienvenido, sin importar edad ni ideología. Se trata de una manifestación pacífica, respetuosa y, sí, también bastante divertida. No se trata solo de disfrazarse: se trata de revivir la cultura de base y recordar que Alcalá sigue siendo una ciudad donde el arte late, aunque a veces lo quieran dar por enterrado.

Y por si aún quedaban dudas, el propio Cecilio, zombi portavoz del evento, lo explica en un vídeo, que puedes ver en esta noticia, con su característico humor negro: “El Ayuntamiento dice que somos una manifestación fraudulenta. No lo somos. Lo único fraudulento sería quedarse en casa viendo pelis de miedo en vez de salir a defender la cultura”.


Qué se reivindica (y cómo se va a vivir)

El fondo de la Marcha Zombie es tan serio como divertido: denunciar la desaparición de eventos culturales que daban vida a la ciudad y visibilizar la importancia de la cultura como tejido social. En el tramo final, frente al Ayuntamiento, se leerá un manifiesto colectivo y se realizará una última performance: la simbólica “resurrección” de la cultura participativa, antes de que cada zombi regrese a su tumba… hasta el año que viene.

Lejos de buscar la confrontación, el espíritu de la convocatoria es festivo, integrador y ciudadano. No habrá pancartas de partido ni consignas agresivas, pero sí ironía, ritmo y mucha creatividad. “No atacamos a nadie, dicen los organizadores, solo queremos que la cultura vuelva a respirar.”

Como en anteriores ediciones, se espera una gran afluencia de público y participantes, muchos de ellos artistas, músicos y vecinas y vecinos que han formado parte durante años de la programación cultural complutense. La Marcha Zombie es, en cierto modo, un homenaje colectivo a esa Alcalá participativa que no se resigna a perder su pulso.

En todo caso, más allá de la polémica y los comunicados cruzados, lo que ocurrirá este 31 de octubre será un ejercicio de creatividad ciudadana, una puesta en escena que mezcla arte y conciencia social. La Marcha Zombie volverá a llenar de vida las calles, recordando que la cultura no se destruye: se transforma, se reinventa y resucita, aunque tenga que hacerlo con los ojos hundidos y la cara llena de látex.

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