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La procesión extraordinaria de la Virgen del Carmen coronada reunió a miles de alcalaínos en una jornada de fe, historia y emoción compartida.
- Crónica gráfica y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
La Virgen del Carmen, ya coronada canónicamente como Reina y Puerta del Cielo, recorrió en la tarde de este sábado las calles del casco histórico complutense en una procesión extraordinaria que se prolongó durante más de siete horas. Fue el momento culminante de un día histórico para la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Carmen, que culminaba así un proceso iniciado hace más de siete años y preparado con fervor por toda la comunidad carmelita de la ciudad.
Poco antes de las seis de la tarde, la imagen mariana salía desde la Catedral Magistral, donde por la mañana había tenido lugar la misa pontifical y el rito solemne de coronación presidido por el obispo de la diócesis complutense, monseñor Antonio Prieto Lucena. Bajo un cielo claro y un aire templado de octubre, la plaza de los Santos Niños se convirtió en un hervidero de devoción popular: cientos de vecinos aguardaban el paso de la Virgen, que aparecía en su trono recién engalanado, con corona, cetro y manto nuevo, mientras la banda de cornetas y tambores de San Sebastián de Padul (Granada) marcaba el compás de salida.
Era la primera vez que la Virgen del Carmen se mostraba a su pueblo con la corona que le había sido impuesta horas antes. Las calles del centro histórico, adornadas con banderas blancas, crema y rojigualdas, lucían un aspecto festivo. Desde los balcones colgaban escapularios, mantones y faroles, y no faltaban los vivas y las lágrimas discretas de emoción. La imagen, portada con solemnidad, avanzaba lentamente mientras el incienso se mezclaba con el sonido de los tambores y el tañido de las campanas de la Catedral.
Una procesión histórica
El cortejo, organizado con esmero por la Hermandad Sacramental, siguió un itinerario minuciosamente planificado que abarcó algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad complutense. Desde la plaza de Palacio, la procesión se encaminó hacia el oratorio de San Felipe Neri, donde fue recibida con cantos y aplausos, para continuar después hacia el convento de las Madres Dominicas, en la calle del Empecinado, y el de las Madres Clarisas, en Santa Clara.
Uno de los momentos más emotivos se vivió al paso por la iglesia de las Agustinas, donde las religiosas esperaban en la puerta principal entonando una oración. Desde allí, el cortejo avanzó hacia la calle Santa Úrsula, saludando a las Franciscanas Concepcionistas, que participaron activamente en la preparación de los actos de coronación. El paso se detuvo también en la calle Imagen, ante el único Carmelo activo en la ciudad, donde las monjas contemplativas respondieron al saludo de su Virgen con cánticos desde el interior del convento.
La calle Imagen, engalanada con 10.000 guirnaldas de papel que los vecinos habían colgado durante más de doce horas de trabajo, ofrecía un espectáculo de luz y color que quedará grabado en la memoria de la ciudad. El recorrido prosiguió hacia la iglesia de San Juan de la Penitencia, y desde la plaza de Cervantes tomó dirección a San Diego y Libreros, para llegar hasta la iglesia de Santa María, donde la Virgen del Carmen fue recibida por la Virgen de la Soledad Coronada, en un encuentro fraternal entre hermandades. La escena, enmarcada por el resplandor de las velas y la música procesional, fue uno de los instantes más sobrecogedores de la jornada.
Durante el recorrido tuvieron lugar varias petaladas, pero una de las más llamativas fue la de la calle Carmen Calzado, donde una lluvia de pétalos blancos cayó desde los balcones entre vivas y aplausos al paso de la Virgen ya coronada. El aire se llenó de perfume y júbilo, mientras los sones de las cornetas acompañaban el momento con solemnidad.
Las obras en la Puerta de los Mártires obligaron a modificar a última hora el recorrido previsto, lo que añadió un matiz improvisado a una procesión que, sin embargo, no perdió un ápice de emoción. Ya en el último tramo, la comitiva tomó por Beatas, San Pedro y San Pablo y Colegios, alcanzando finalmente la plaza de los Doctrinos, donde se encuentra el convento de las Carmelitas de Afuera, pasada la medianoche. Cientos de personas acompañaron a la Virgen en ese momento final, entre aplausos, lágrimas y un profundo silencio, cuando el paso cruzó la puerta del templo y la Reina del Cielo regresó a su casa.
Entre las autoridades que procesionaron junto a la Virgen se encontraban los tenientes de alcaldía, Víctor Acosta y Cristina Alcañiz, y los concejales del Partido Popular Antonio Saldaña, Lola López y Víctor Cobo, además de la edil de VOX Pilar Cruz. Todos ellos participaron en la comitiva junto a representantes de la Hermandad, religiosos y voluntarios.
La coronación de la mañana
Horas antes, en la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, se había celebrado la misa pontifical de coronación canónica, presidida por el obispo Antonio Prieto Lucena y concelebrada por numerosos sacerdotes, entre ellos el emérito Juan Antonio Reig Pla, quien fue quien aprobó en su día el proceso de coronación.
Durante la homilía, el obispo Prieto destacó que “la coronación de una imagen no es un gesto simbólico, sino un reconocimiento del amor fiel de un pueblo hacia María, la Madre de El Salvador”. En un momento de intensa emoción, el prelado subió al trono mariano y colocó la corona al Niño Jesús y después a la Virgen del Carmen, ante un templo abarrotado y una ovación contenida por el recogimiento de la celebración.
La alcaldesa de Alcalá, Judith Piquet, llevó las coronas junto a tres mujeres en representación de la Hermandad del Carmen, de la Orden Carmelitana y de las Siervas del Hogar de la Madre. También asistieron el segundo teniente de alcaldía y portavoz de VOX, Víctor Acosta, el portavoz municipal del PP, Gustavo Severien, y los concejales populares Esther de Andrés, Antonio Saldaña y Víctor Cobo, además de los ediles de VOX Antonio Peñalver y Pilar Cruz. El PSOE estuvo representado por los ediles María Aranguren y Enrique Nogués.
El Orfeón Complutense, con coro y orquesta, interpretó la Misa de Coronación de Mozart, envolviendo la ceremonia en un clima de solemnidad y belleza. La Virgen estrenaba, además de las coronas, un cetro de reina, un nuevo hábito donado por hermanos, una media luna de plata ofrecida por un devoto y un juego de escapularios de plata también donado. El manto que lució durante la misa fue prestado por la comunidad carmelita del Santo Ángel de Sevilla, mientras que la imagen portaba sobre el pecho la Medalla de Plata de la Ciudad de Alcalá de Henares, concedida a la Hermandad por unanimidad del Pleno municipal el pasado 7 de octubre.
Siete años de espera y cuatro siglos de devoción
La Muy Antigua e Ilustre Hermandad Carmelita del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nuestra Señora del Carmen fue fundada en 1630, y sus estatutos aprobados en 1631 por el Cardenal Infante don Fernando de Austria, arzobispo de Toledo. Su historia está profundamente ligada a la devoción mariana y al espíritu reformador de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, ambos vinculados a Alcalá.
La coronación canónica fue concedida oficialmente por el Obispado en 2017, tras un largo proceso iniciado con motivo del Jubileo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa. Desde entonces, la Hermandad ha desarrollado un amplio programa de actos formativos, culturales, religiosos y solidarios, que han implicado a toda la ciudad. Hubo conferencias, exposiciones —como la muestra sobre la historia de la Hermandad en la Capilla del Oidor—, conciertos, visitas de la imagen a colegios y parroquias, y un triduo preparatorio celebrado los días 14, 15 y 16 de octubre en el convento del Corpus Christi.
La noche anterior a la coronación, el traslado procesional de la imagen desde dicho convento a la Catedral reunió a centenares de fieles. El paso, adornado con flores blancas y velas, avanzó por las calles Colegios, Santa Úrsula, Gallo, Trinidad y Empecinado, acompañado de cánticos y oraciones. Era el preludio de un fin de semana que culminaría, al día siguiente, con la gran jornada de la coronación y la procesión triunfal.
Durante estos años, la Hermandad también ha impulsado una destacada labor social, recaudando más de 17.000 euros destinados a proyectos de ayuda a familias necesitadas y colaborando con instituciones locales de atención a personas vulnerables. “No queríamos que esta coronación fuera solo un acto litúrgico, sino un gesto de caridad y esperanza”, explicaron desde la Junta de Gobierno de la Hermandad.
Un día para la historia complutense
El 18 de octubre de 2025 quedará grabado como una de las fechas más significativas de la religiosidad alcalaína contemporánea. La ciudad, profundamente vinculada al espíritu carmelita desde el siglo XVI, volvió a demostrar su capacidad para unir tradición, fe y cultura en un mismo latido.
A lo largo del recorrido, pudieron verse representaciones de otras hermandades y cofradías de Alcalá y de localidades vecinas, así como autoridades municipales y numerosos voluntarios que colaboraron en la organización. Las campanas repicaban en cada templo visitado, y a su paso se escuchaban rezos, saetas improvisadas y aplausos.
“Ha sido una procesión de ciudad, no solo de hermandad”, resumía uno de los organizadores al término del acto. Y así fue: un día en el que Alcalá se reconoció en su historia, en su devoción y en la fuerza de una fe que sigue viva cuatro siglos después.
Cuando el paso de la Virgen cruzó, pasada la medianoche, la puerta del convento de las Carmelitas de Afuera, en la plaza de los Doctrinos, las luces se apagaron lentamente y el aplauso final estalló como una sola voz. Allí, entre incienso y emoción, la Reina del Cielo regresaba a su casa.























