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La cita en la Plaza de Cervantes denunciará el bloqueo israelí y exigirá sanciones internacionales, sumando a Alcalá al movimiento global de apoyo a Gaza.
La Asamblea Alcalá por Palestina ha convocado una concentración para este martes 9 de septiembre, a las 19 horas, en la Plaza de Cervantes. Con esta cita, la plataforma se suma a las movilizaciones que se están multiplicando en todo el país en apoyo a la Global Sumud Flotilla, una expedición internacional de barcos cargados de ayuda humanitaria y solidaridad popular procedente de más de cuarenta países, que tiene prevista su llegada a Gaza el próximo día 20.
Para los convocantes, esta iniciativa supone un nuevo intento de abrir un corredor humanitario en un territorio sometido a lo que definen como “bloqueo criminal”. El comunicado subraya que dicho bloqueo impide la entrada de medicamentos y material de primera necesidad, condenando a la población a la escasez y al sufrimiento. La flotilla, advierten, no es únicamente un gesto de solidaridad: es también una denuncia política de alcance global, una forma de visibilizar que lo que ocurre en Gaza no es una tragedia accidental sino un plan de exterminio sistemático.
“El mundo está asistiendo al mayor genocidio conocido en este siglo y, sin embargo, los tratados internacionales que deberían activarse permanecen congelados”, sostiene el texto. Según la Asamblea, la comunidad internacional sigue mirando hacia otro lado mientras se ignoran sanciones, bloqueos económicos o rupturas de relaciones diplomáticas que, en otros conflictos, se aplicaron de inmediato. El ejemplo más cercano es el de Rusia tras invadir Ucrania: “No se sanciona al estado genocida de Israel en competiciones deportivas, no se le expulsa de eventos culturales, no se cierran plantas industriales israelíes de ningún territorio del mundo… como sucedió con Rusia cuando invadió Ucrania. ¿Por qué unos conflictos cuentan y otros no? ¿Por qué unos muertos importan y otros no?”, se preguntan los convocantes.
El comunicado no ahorra crudeza al describir la situación. Habla de miles de muertos por bombardeos indiscriminados sobre civiles que hacían cola para recibir ayuda humanitaria; de asesinatos cometidos por francotiradores contra población desarmada; de personas muertas por hambre y enfermedades que en otras partes del mundo serían curables; de hospitales y escuelas reducidos a escombros bajo la artillería; de desplazamientos forzosos que tampoco garantizan la seguridad porque las bombas terminan cayendo sobre los campos de refugiados. “No podemos esperar más —concluyen—, el mundo no puede seguir consintiendo esta masacre, este genocidio perpetrado por el estado criminal de Israel”.
Denuncia sin concesiones
La Asamblea exige garantías inmediatas de protección para la flotilla frente a las acusaciones de terrorismo vertidas por Netanyahu y su gobierno. Reclama la apertura de corredores que permitan la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, el embargo de armas y el fin de todo comercio armamentístico con Israel, así como la paralización de cualquier actividad económica con empresas que financien la maquinaria de guerra. “Se necesitan sanciones económicas y políticas que aíslen a Israel”, sostienen, al tiempo que piden la ruptura de relaciones diplomáticas por parte del Gobierno español y la expulsión de la embajadora israelí en Madrid.
El manifiesto va más allá de las medidas inmediatas y apunta a la justicia internacional: exige que Netanyahu y sus ministros sean llevados ante tribunales competentes por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Y advierte a los gobiernos europeos de que el caso palestino no puede convertirse en la reedición del drama saharaui, condenado al olvido en el desierto tras la ocupación marroquí. “Queremos garantías y compromisos de nuestros gobiernos de que el pueblo palestino no será el pueblo saharaui del siglo XXI, expulsado de su territorio tras la masacre, así como la recuperación de los territorios arrebatados a Palestina”, concluyen.
El tono es de urgencia. No se trata, dicen, de un llamamiento más, sino de una advertencia sobre la pasividad cómplice de los estados que continúan manteniendo relaciones con Israel mientras la población civil palestina es diezmada. En la cita de Alcalá, como en tantas otras que se suceden en ciudades de todo el mundo, se busca que el eco de la denuncia no quede acallado ni por la diplomacia ni por el silencio mediático.
Movilizaciones anteriores en Alcalá
La concentración del 9 de septiembre no es un hecho aislado. Alcalá de Henares acumula ya un año largo de movilizaciones en apoyo al pueblo palestino. En mayo de 2024, los estudiantes de la Universidad se sumaron a las protestas globales convencidos de que una ciudad universitaria no podía quedarse atrás en ese clamor. En septiembre del mismo año, cientos de vecinos llenaron la Plaza de Cervantes para denunciar lo que ya entonces se calificaba de genocidio.
En julio de 2025, apenas un mes antes de que arrancaran las Ferias, otra protesta volvió a reunir voces y pancartas bajo un mismo lema: basta de violencia. Y durante el propio pregón de las Ferias 2025, a cargo del Cuerpo de Bomberos, la Asamblea desplegó una bandera de tres por diez metros frente al Ayuntamiento. Fue una acción silenciosa y pacífica, pero cargada de fuerza simbólica: en medio de la fiesta, Gaza seguía presente.

















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Venga a apoyar a loz fiesteros de la flotilla, no son mas to..os porque no entrenan.
Y bien tapaditas, defendamos la libertad de quenes no quieren ni tienen democracia
Es posible que no me hallara en Complutum el día de la manifestación por los ataques de Hamas a Israel. También es posible que no hubiera tal manifestación por los israelís asesinados, niños, mujeres, probablemente violadas antes de ser asesinadas, ancianos, jóvenes con un futuro por delante…
Mientras tanto, no alcanzo a entender por qué los países árabes, Irán, Egipto, países musulmanes en general, no defienden ni acogen a los habitantes de la franja de Gaza. Debe ser que todavía recuerdan que Jordania terminó expulsando a los palestinos que acogió, porque llegaron a poner en peligro al propio país benefactor y que, después, llevaron al Líbano a la situación que tiene actualmente. Eso sí, en el Líbano se llaman «Hezbollah», mismos perros con distinto collar que dice nuestro refranero, pero que tampoco acogen a los habitantes de Gaza y su franja.
En fin, «la vie est comme ça»