HECHOS PUNTUALES | Por Pilar Blasco

Pilar Blasco, licenciada en Literatura, firma esta tribuna titulada «Hechos puntuales», en la que cuestiona el lenguaje con que el Gobierno responde a asuntos de actualidad y denuncia, desde una posición abiertamente crítica, lo que considera ocultación y manipulación política. La autora toma como punto de partida la presencia de barcos marroquíes durante el episodio de Ceuta y amplía su reproche a las instituciones, los medios y la gestión de distintos acontecimientos recientes de la política nacional.

  • La autora denuncia lo que considera respuestas evasivas, silencios institucionales y una manipulación política que, a su juicio, atraviesa distintos episodios recientes.

Estos días hemos oído de boca de los componentes del gobierno Sánchez y sus terminales esa frase que no sabemos qué quiere decir. Como tantas veces, en ruedas de prensa, en entrevistas a y en el Congreso especialmente, esos mismos personajes contestan a preguntas importantes con exabruptos de ese tenor, el consabido y acordado entre los miembros del gobierno y afines del «Dónde vas? Manzanas traigo». Que debería ser penalizado por el reglamento de las Cortes, si fuera un parlamento legítimo y decente, no el circo en que lo han convertido los actuales ministros y diputados del PSOE. Y que debería ser motivo de espantada de la prensa, si esta no estuviera domesticada y sometida al capricho y la burla del poder omnímodo que se ha instalado en la política bananera que padecemos.

En ese contexto, a la pregunta de gravísima actualidad y contenido como es la presencia de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta los días de la invasión, la portavoz del gobierno, la señora Elma, esa que luego acompaña a los reyes a Ceuta como si tal cosa, contestó a las preguntas de la prensa sobre la noticia candente del día, que se trataba de «un hecho puntual, puntual». Y se quedó tan fresca como suelen quedarse ellos a fuerza de costumbre. Uno o varios buques, se supo dos meses después, que eran patrulleras, fragatas y hasta el buque insignia de la armada marroquí, los que vigilaron y controlaron la invasión.

A base de esas frases del diccionario politiqués, transmitidas con frialdad y cara de cemento, creen ellos que le quitan gravedad y tensión al asunto. Eso creen. Pero la noticia no ha dejado de crecer y detallarse —gracias a la prensa libre y valiente, cada vez más numerosa y eficaz— de manera que ya sabemos con pelos y señales, documentos e imágenes que el desembarco de ochentamil invasores procedentes de Marruecos fue una acción de guerra, a la que el estado español no ha respondido ni para bien ni para mal, ni se le espera. Digo el Estado al completo con todas sus instituciones civiles y militares inoperantes, de vacaciones, menos la Cruz Roja y las oneges, humanitarias con el invasor.

Las razones de estos disparates las imaginamos, las sabemos, los conspiranoicos informados, que somos millones. Los llamados fachas, ultras, etc. Algún día, otras generaciones de españoles conocerán como hecho histórico, manipulado en origen, la verdad de este llamado hecho puntual. Como se conocerán los autores intelectuales y estratégicos del 11M, los culpables dolosos de la Dana de Valencia, la desidia intencionada de las víctimas de Adamuz, los votos por correo del 23J, la generación milagrosa de nietos como los panes y los peces evangélicos por obra de una señora de sangre fría y sin vergüenza, hermana de ministro. La destrucción intencionada de los transportes ferroviarios españoles, en otro tiempo ejemplares, la destrucción de la industria y la agricultura españolas y europeas.

El hecho puntual de las joyas de Zapatero, la cátedra de Begoña, el enchufe del hermanísimo, las amnistías e indultos de delincuentes condenados. Los decretazos a discreción de Sánchez, las fortunas y negocios millonarios de conspicuos políticos (socialistas casi todos) al amparo del poder, muchos de ellos en Marruecos precisamente. Los fondos buitre y grandes tenedores entre personajes de la izquierda caviar, la que moviliza perroflautas en Sol en contra de los desahucios que ellos practican, mientras insultan en la plaza pública a empresarios honrados. El hecho puntual del novio de Montse Mínguez, el de la juez Viedma perseguida por la mafia del gobierno…

Estás mentiras y ocultamientos se mantienen en el presente por la consabida colonización y apropiación de las instituciones del estado y el fanatismo en vena de los votantes socialistas. Por las campañas de propaganda con motivos espurios (maricarmen), acampadas y manifestaciones sacadas de la manga en los momentos electorales, etc. Todo eso ya lo hemos visto. Lo que no habíamos visto los españoles de hoy en día es el hecho puntual de una invasión bélica y a nuestro gobierno alabando al enemigo.


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