- Alcalá no figura en la lista al Congreso; la agrupación sigue bajo una gestora y la candidatura municipal se resolvió sin primarias.

En 2023, el socialismo alcalaíno celebró una noticia que, al menos por unas horas, estuvo por encima de las diferencias internas: Javier Rodríguez Palacios, exalcalde de la ciudad, ocupaba el puesto número once en la candidatura del PSOE al Congreso de los Diputados por Madrid. Era un puesto de salida y, para muchos, un reconocimiento a Alcalá de Henares y a su agrupación socialista, una de las más numerosas de la Comunidad de Madrid.
La presencia de Rodríguez Palacios en las Cortes Generales significaba que Alcalá tendría una voz propia en el Congreso. El entonces dirigente socialista alcalaíno podía llevar allí asuntos de la ciudad y del Corredor del Henares, además de participar en la actividad parlamentaria nacional. La agrupación entendió aquel puesto como un logro compartido, aunque su titular fuera una persona concreta. Había un diputado alcalaíno y, por extensión, una representación que se vinculaba con la ciudad y con sus militantes.
Tres años después, el panorama es otro. La propuesta de candidatura del PSOE por Madrid para las elecciones generales del 29 de noviembre reúne 38 nombres. Ninguno pertenece a la Agrupación Socialista de Alcalá de Henares. La lista está encabezada por Pedro Sánchez y cuenta con ministros y dirigentes con trayectoria política nacional y regional. Es una candidatura amplia, con nombres de peso y con una estrategia que corresponde valorar al conjunto del partido. La reflexión que planteo aquí no pretende medir el valor de quienes la integran, sino preguntarse qué lugar ocupa Alcalá en ella.
La ausencia de un nombre alcalaíno llama la atención, además, por el momento en que se produce. La agrupación vive una etapa de especial tensión: desde marzo está dirigida por una gestora; las primarias municipales no llegaron a celebrarse, y la candidatura a la Alcaldía se resolvió sin que la militancia pudiera elegir entre distintos proyectos. A ese escenario se suma ahora que, al cerrarse la propuesta al Congreso, ningún afiliado de Alcalá aparece en la lista.
Javier Rodríguez Palacios ha defendido públicamente que su ausencia de las listas al Congreso responde a su voluntad de concentrar todos sus esfuerzos en recuperar la Alcaldía de Alcalá de Henares, evocando la frase «no soy diputado porque no quiero», que recuerda a la del líder del Partido Popular, Núñez Feijóo: «no soy presidente porque no quiero». Una explicación, la del candidato socialista, que no ha despejado las dudas de quienes cuestionan las circunstancias de su regreso a la política municipal, tras ser excluido del Congreso.
La decisión personal de no presentarse es legítima: cada político puede elegir dónde considera que puede servir mejor a su proyecto y a su ciudad. Pero la explicación no responde a otra pregunta, de carácter colectivo: si Rodríguez Palacios no quería ocupar ese puesto, ¿por qué no aparece otro militante alcalaíno en la candidatura? En 2023, su presencia se presentó como una oportunidad para Alcalá. En 2026, su renuncia no ha ido acompañada de una alternativa local.
Eso obliga a distinguir entre la representación de una persona y la de una agrupación. ¿La presencia alcalaína dependía exclusivamente de quien entonces era su secretario general, o el partido considera que la ciudad debe contar con una voz propia en sus candidaturas? La respuesta no está solo en la frase del candidato municipal, sino en la composición de la lista y en los criterios que han guiado su elaboración.
La asamblea socialista celebrada el 13 de octubre en la sede de la calle Río Miño añadió un matiz relevante. La militancia pudo votar propuestas para las listas al Congreso y al Senado, pese a que las instrucciones regionales permitían que no se celebrase esa votación. Los asistentes reclamaron participar y lo hicieron. Sin embargo, el resultado de ese proceso consultivo no se tradujo en la presencia de un socialista alcalaíno entre los 38 nombres de la propuesta al Congreso.
Entre los nombres planteados por la militancia figuraba Pilar Sánchez Acera, secretaria de Organización del PSOE de Madrid y número cuatro de la propuesta regional. Como ya relatamos en ALCALÁ HOY, fue la candidata que menos votos obtuvo entre las mujeres propuestas al Congreso. Algunos participantes interpretaron esas diferencias como una expresión de descontento político de una parte mayoritaria de la militancia alcalaína. Su trayectoria en los procesos internos del PSOE-Madrid es la de una persona de aparato, siempre alineada con Ferraz o con la dirección oficial, ahora encabezada por Óscar López. Como secretaria de Organización y número dos de López en el PSOE-Madrid, Sánchez Acera intentó evitar que Enma López consiguiera avales en las primarias socialistas.
Según desvelaron medios de comunicación, llamó a varios secretarios generales y personas influyentes de agrupaciones municipales para pedirles que no avalaran a Enma López y facilitar así que Reyes Maroto ganara sin necesidad de votación. La maniobra no prosperó: Enma López logró los avales y Maroto se impuso después por 1.045 votos frente a 841. En resumen, Sánchez Acera representa a la «fontanera» clásica del PSOE madrileño y de Moncloa: larga trayectoria orgánica, máxima confianza de Óscar López y ahora con proyección nacional en las listas del 29N. Su puesto número cuatro, detrás de Pedro Sánchez, Margarita Robles y Félix Bolaños y por delante de Fernando Grande-Marlaska, refuerza esa proyección. Óscar López ha anunciado que quiere dedicarse a la política madrileña.
El resultado de la asamblea merece atención, aunque conviene precisar qué significa. La votación no era una elección definitiva de la candidatura madrileña ni permite atribuir a cada participante una misma motivación. Sí muestra que los nombres propuestos no recibieron el mismo respaldo y que entre los asistentes hubo quienes expresaron su malestar con la dirección regional. Sánchez Acera ocupa un puesto destacado en la propuesta, pero fue la menos respaldada entre las mujeres que los militantes alcalaínos pudieron plantear.
La pregunta «¿Con Alcalá ya han cumplido?» resume parte de ese malestar. También podría formularse de otra manera: ¿Se ha cumplido con la ciudad o se ha resuelto el futuro político de una persona? La expresión «los favores se pagan» circula como una interpretación crítica de lo sucedido. No puede presentarse como un hecho probado; sí puede señalarse como una lectura que ha encontrado espacio en una agrupación donde se discuten tanto la ausencia de representantes locales en la lista como la elección directa del candidato municipal.
Lo comprobable es que Alcalá no figura en la propuesta al Congreso, que Rodríguez Palacios anunció que no concurriría y que la candidatura municipal se resolvió sin primarias. También es comprobable que la agrupación permanece bajo una gestora desde marzo y sigue pendiente de recuperar una dirección local elegida por sus militantes. No hace falta dar por ciertas todas las interpretaciones que circulan para reconocer que la suma de estas decisiones ha abierto un debate político legítimo sobre participación, representación e interlocución.
La lista al Congreso deberá completar su ratificación en los órganos del partido. Pero, más allá del procedimiento final, la ausencia de Alcalá plantea una cuestión que no se resuelve señalando que el candidato municipal prefirió centrarse en su ciudad. Si la presencia en las listas es también una forma de reconocer el peso de las agrupaciones, resulta razonable preguntar por qué la de Alcalá no cuenta con un nombre y qué criterios han guiado esa decisión.
A menos de ocho meses de las elecciones municipales de mayo de 2027, la discusión ya no se limita a quién encabezará la candidatura socialista. También importa cómo se reconstruirá una organización que lleva meses dirigida por una gestora, qué papel tendrá la militancia y qué capacidad de interlocución conservará Alcalá ante los órganos regionales y federales del PSOE.
En 2023, la agrupación celebró tener a uno de los suyos en el Congreso. En 2026, ninguno de sus militantes figura entre los 38 nombres de la propuesta madrileña. La renuncia de Rodríguez Palacios explica por qué él no está en la lista; no explica por qué no está otro socialista alcalaíno. Esa es la pregunta que permanece abierta y a la que la dirección del partido, tarde o temprano, tendrá que responder.















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