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El Hospital Príncipe de Asturias fue uno de los cuatro centros españoles elegidos para acoger el estreno de Toy Story 5.

Por unas horas, los pasillos, consultas y habitaciones del Hospital Universitario Príncipe de Asturias quedaron en un segundo plano. La magia del cine tomó el relevo y convirtió el salón de actos del centro en una auténtica sala de estreno para cerca de un centenar de niños y niñas que pudieron disfrutar de Toy Story 5 el mismo día de su llegada a las pantallas comerciales.
No es habitual que un hospital figure en la lista de lugares elegidos para un estreno mundial. Mucho menos cuando se trata de una de las sagas de animación más populares de todos los tiempos. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió en Alcalá de Henares el pasado 18 de junio, cuando el Hospital Universitario Príncipe de Asturias se sumó a una iniciativa impulsada por Disney España, Pixar e Italfarmaco para acercar el cine a menores que, por motivos de salud, no pueden acudir a una sala convencional.
La propuesta permitió participar tanto a pacientes ingresados como a menores que mantienen seguimiento con los servicios de Pediatría o reciben atención educativa a través del Aula Hospitalaria en sus domicilios. Todos ellos compartieron una experiencia poco frecuente: asistir a una proyección exclusiva coincidiendo con el estreno oficial de la película en los cines.
La expectación comenzó mucho antes de que se apagaran las luces. Para muchos de los asistentes, Woody, Buzz Lightyear y el resto de personajes forman parte de su imaginario desde hace años. La posibilidad de reencontrarse con ellos antes que la mayoría del público convirtió la jornada en una pequeña fiesta dentro de un entorno donde, a menudo, las preocupaciones médicas ocupan el centro de la escena.
Durante noventa minutos, el Salón de Actos Doctor Félix Bravo dejó de parecer un espacio hospitalario. Las butacas se llenaron de familias, cuidadores y menores que siguieron las nuevas aventuras de los célebres juguetes en una pantalla improvisada para la ocasión. Risas, sorpresa y emoción sustituyeron durante un rato a las rutinas asistenciales.
El centro alcalaíno fue además uno de los cuatro hospitales españoles seleccionados para participar en esta experiencia, junto a La Paz, Niño Jesús y Sant Joan de Déu. Un reconocimiento que sitúa al Príncipe de Asturias dentro de las iniciativas más innovadoras relacionadas con la humanización de la atención sanitaria infantil.
La actividad encaja plenamente en la estrategia que desde hace años desarrolla el hospital para hacer más amable la estancia de los pacientes, especialmente de los más pequeños. Porque, aunque los tratamientos, las pruebas diagnósticas y la atención médica siguen siendo la prioridad, cada vez existe una mayor conciencia de que el bienestar emocional también forma parte del proceso de recuperación.
Y pocas cosas funcionan mejor para escapar durante un rato de la realidad que una buena película. Más aún cuando los protagonistas son un sheriff de juguete y un astronauta dispuesto a demostrar, una vez más, que la imaginación puede llegar mucho más lejos que cualquier cohete.
Por un día, el infinito no estuvo en el espacio. Estuvo en un salón de actos de Alcalá de Henares lleno de niños mirando una pantalla con los ojos muy abiertos. Y eso, probablemente, valió más que cualquier estreno de alfombra roja.
















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