El monumento al Descubrimiento, conocido popularmente en Alcalá como “la piruleta” por el astrolabio que lo coronaba, ha sido desmontado definitivamente en los últimos tres días. La pieza, que durante décadas ocupó el centro de la Plaza de los Santos Niños frente a la Catedral Magistral, desaparece así del paisaje urbano histórico en plena recta final de la remodelación integral del espacio.
ALCALÁ HOY ha seguido gráficamente el proceso y puede confirmar que el conjunto escultórico ha sido retirado por fases, con apoyo de maquinaria pesada y camión-grúa. La base ha quedado vacía y el entorno inmediato ya forma parte de la nueva configuración de la plaza.
Además, el proyecto incluye la instalación de una escultura en bronce del emperador Fernando I de Habsburgo, nacido en Alcalá en 1503. El astrolabio de la Plaza de los Santos Niños se trasladará, con esta remodelación, al barrio de La Garena, donde será reinstalado en un nuevo emplazamiento aún pendiente de concreción pública definitiva.
La imagen tiene algo de simbólico y algo de irreversible. Donde hasta hace apenas unos días se alzaba la obra diseñada por Juan Antonio Palomo, ahora hay un vacío que cambia de forma radical la lectura del entorno. Por primera vez en décadas, el frente de la Magistral queda completamente despejado. Y ese vacío no es neutro: es una declaración urbanística.
Tres días que alteran una estampa histórica
Durante casi toda la obra, el monumento permaneció visible en el borde de la zona porticada de la plaza, desplazado de su posición central pero todavía reconocible en su integridad. Durante meses pareció una pieza en espera, como un ninot indultado pendiente de destino, mientras a su alrededor avanzaba la nueva pavimentación. La esperanza de que pudiera conservarse en el espacio no se desvaneció hasta las últimas semanas, cuando la base pétrea que sostenía el conjunto comenzó a ser desmontada y fragmentada, haciendo ya evidente que el traslado era irreversible.
El conjunto escultórico no era solo el conocido astrolabio circular que dio origen al apodo popular de “la piruleta”. Se asentaba sobre una rosa de los vientos tallada en piedra y estaba rodeado por tres pequeños pedestales o plintos con relieves en bronce dedicados a figuras vinculadas al descubrimiento y la exploración: Cristóbal Colón, el cronista de Indias Antonio de Solís y el navegante Pedro Sarmiento de Gamboa. Cada uno incorporaba su correspondiente leyenda conmemorativa. La alteración de la base durante la obra supone, de hecho, la desaparición de la configuración original del conjunto tal como fue concebido por su autor.
El desmontaje final no fue un acto ceremonial ni un momento institucionalizado. Fue técnico, rápido y ejecutado sin escenificación pública. Tras meses de espera, la retirada se produjo en apenas tres días. Las fotografías de esta redacción recogen el tránsito completo: la escultura aún en pie, la maquinaria aproximándose, la estructura intervenida y finalmente la plaza ya sin su elemento central. No ha habido despedidas oficiales. Solo un hueco.
Patrimonio frente a proyecto político
El Gobierno municipal enmarcó el traslado del monumento dentro de la reordenación integral de la plaza. El proyecto de remodelación, presupuestado en torno a un millón de euros y con un plazo aproximado de once meses, persigue renovar pavimentos con piedra natural, mejorar la accesibilidad, reorganizar zonas estanciales y potenciar la presencia monumental de la Catedral.
En esa misma lógica se encuadra la decisión de reemplazar el monumento al Descubrimiento por la futura escultura de Fernando I, una operación que no solo reorganiza el mobiliario urbano, sino que reorienta el relato simbólico del enclave: del imaginario del “Descubrimiento” a la reivindicación de una figura histórica nacida en la ciudad y vinculada a la Europa imperial del siglo XVI.
Pero la cuestión de fondo sigue siendo pertinente: ¿la renovación de un espacio histórico exige necesariamente desplazar los símbolos que lo han acompañado durante décadas? ¿O era posible integrar el nuevo proyecto respetando la obra de Palomo en su ubicación original?
Historiadores y voces vinculadas al estudio del patrimonio complutense defendieron que el monumento estaba concebido para dialogar con el entorno de la Catedral y con el eje fundacional de la ciudad. Cambiarlo de contexto altera su lectura urbana. No se trata únicamente de mover una pieza de bronce y piedra; se trata de desplazar un significado.
Además, el traslado a La Garena, junto al IES Francisca de Pedraz, abre interrogantes prácticos que aún no han sido detallados con claridad pública: condiciones exactas de reinstalación, calendario, conservación de todos los elementos originales y criterios de integración en el nuevo entorno. La falta de información concreta sobre estos aspectos alimentó parte de la controversia desde el anuncio inicial. En patrimonio, el cómo importa tanto como el qué.
Una plaza nueva, una memoria reconfigurada
Mientras tanto, la transformación física de la Plaza de los Santos Niños avanza. El nuevo pavimento ya dibuja una superficie más homogénea y continua. Las zonas de tránsito y estancia se redefinen. El frente catedralicio gana amplitud visual. El espacio parece más amplio, más limpio, más alineado con las intervenciones contemporáneas en cascos históricos.
El despeje del eje central responde a esa lógica: otorgar protagonismo absoluto a la Catedral y liberar perspectiva. Desde un punto de vista urbanístico, el resultado puede considerarse más ordenado. Desde el punto de vista simbólico, es discutible.
Porque más allá del debate académico, existe una dimensión emocional. “La piruleta” era punto de encuentro, referencia espacial, telón de fondo en fotografías familiares y recuerdo compartido. Su desaparición no provoca manifestaciones, pero sí una sensación de extrañeza. De repente, algo falta en la estampa habitual del centro histórico.
La ciudad cambia, es evidente. Ningún paisaje urbano es inmutable. Pero los cambios en enclaves fundacionales exigen pedagogía y explicación. No basta con ejecutar la obra; hay que construir el relato que la justifique ante la ciudadanía. En este caso, muchos vecinos han tenido la sensación de asistir a la transformación como espectadores tardíos, no como interlocutores activos.
Cuando finalicen los trabajos, previsiblemente entre finales de 2026 y comienzos de 2027, la plaza ofrecerá una imagen completamente distinta a la que conocíamos hasta 2024. Más accesible, más uniforme, más despejada. También privada de uno de los símbolos que la acompañaron durante décadas.
La “piruleta” iniciará una nueva etapa en otro barrio. La Plaza de los Santos Niños estrenará nuevo relato monumental, con Fernando I como pieza central. Y Alcalá, como tantas veces, terminará acostumbrándose al cambio.
Pero hoy el dato es incontestable: el monumento al Descubrimiento ya no está en su lugar original. Y cuando una ciudad mueve sus símbolos, no solo desplaza materia; reordena su memoria.

Como ya informó ALCALÁ HOY en Plaza de los Santos Niños: Alcalá entierra una cápsula del tiempo y desentierra una polémica, el inicio de las obras estuvo acompañado desde el primer momento por el debate sobre el traslado del monumento al Descubrimiento.
👉 Plaza de los Santos Niños: Alcalá entierra una cápsula del tiempo y desentierra una polémica















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a







¿Tan dificil era retocar o rehabilitar lo dañado y mantener ese monumento allí donde Arsenio Lope Huerta previó?
Curro era ante todo un gran alcalaino; gracias a él y a la sociedad de condueños a la que pertenecia y presidió, Alcalá tiene una universidad integrada en la ciudad, a la que ha hecho revivir.
No, no me parece ni medio bien ningunearle con este sinsentido y le pediría a la alcaldesa que lo reconsiderase.
Pues una tristeza. Una «ñapuza» más que atenta a la memoria histórica.
Porqué mover un símbolo, que para mí, llava toda la vida hay? Porqué apartarlo de lo que representa?
La reunión de Cristóbal Colón y la reina Isabel, ocurrió a escasos metros.
Fue donde donde se inició el lema «plus ultra».
Un crimen, en mi opinión.
Las cosas en alcala se hacen así, sin reflexionar. No hay un consejo de arquitectos, de sabios. Es todo ideológico e improvisado. La ciudad de las chapuzas y la cutrez. La plaza se hace en época del PP y tienen que quitar todo sello de una época anterior, Socialista. Es el comportamiento que tienen, por ejemplo, los perros cuando orinan sobre los orines anteriores. Mucho de pormishuevismo y de narcisismo. Así ha sido siempre Alcalá y así será siempre. Sean los unos o los otros.