- Familias describen ubicación de equipos solares junto a gas en el Salvador Dalí y piden aclarar responsabilidades y traslado fuera escolar.

La reciente instalación de equipos asociados a la planta fotovoltaica del CEIP Salvador Dalí, en Villalbilla, ha vuelto a encender la alarma entre familias del centro, que denuncian la ubicación de inversores eléctricos en la fachada del colegio, a escasa distancia de bombonas de gas y en un entorno con presencia habitual de alumnado.
Según relatan padres y madres del colegio, la colocación de estos equipos —vinculados a la comunidad energética impulsada por el Ayuntamiento— se habría realizado en el exterior del edificio escolar, en una zona accesible y próxima a instalaciones de gas. La situación, aseguran, genera una profunda preocupación por los riesgos potenciales en un espacio frecuentado diariamente por menores.
Las familias explican que este episodio no es un hecho aislado, sino la continuación de un conflicto que comenzó en 2025, cuando se instalaron placas solares en la cubierta del centro durante el periodo vacacional sin información previa suficiente a la comunidad educativa. Aquella actuación, recuerdan, se llevó a cabo sin reuniones informativas, sin documentación accesible y sin un acuerdo formal conocido por las familias, lo que provocó protestas y solicitudes de explicación que, a su juicio, nunca se resolvieron plenamente.
Padres y madres del CEIP Salvador Dalí consideran que la instalación actual de los equipos eléctricos confirma los temores que ya expresaron entonces sobre el proyecto municipal de comunidad energética en centros escolares. Sostienen que, lejos de tratarse de una actuación puntual, el colegio se está utilizando como emplazamiento permanente de infraestructuras energéticas vinculadas a terceros.
“Esto está instalado aquí, según el Ayuntamiento, por decisión de la dirección del centro. Pero aquí hay niños dentro”, señala una madre, que expresa su inquietud ante la posibilidad de incidentes eléctricos o relacionados con el gas. “Cuando venga la compañía eléctrica dirán que está aquí porque el colegio lo pidió. Y si ocurre una desgracia, ¿qué?”, se pregunta.
Las familias consideran especialmente preocupante la proximidad entre los equipos eléctricos de la instalación fotovoltaica y las bombonas de gas visibles en el mismo punto del recinto escolar, una coexistencia que califican de “incomprensible” en un entorno educativo. “Nos parece de locos. Hay menores en el edificio y en el patio. No se puede asumir ningún riesgo añadido”, insisten.
Padres y madres subrayan que no se oponen a las energías renovables ni a las comunidades energéticas, pero rechazan que su implantación se realice en colegios y sin garantías plenas de seguridad ni consenso de la comunidad escolar. A su juicio, el Salvador Dalí se ha convertido en el principal foco de un proyecto que debería haberse ubicado en otros edificios públicos sin presencia habitual de menores.
Por todo ello, reclaman explicaciones técnicas claras, documentación de seguridad y responsabilidades sobre la decisión de ubicar los equipos en ese punto del recinto escolar. También piden que se valore el traslado de las instalaciones fuera del entorno educativo o a emplazamientos municipales alternativos.

















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