Declaración institucional de la Universidad de Alcalá con motivo del Día Internacional de la Mujer

En la fachada del rectorado que se ha iluminado de color morado a partir de las 18:30 el rector de la UAH, José Vicente Saz, ha procedido a la lectura del comunicado institucional por el 8M y, posteriormente, se han entregado en el Paraninfo los premios ‘Francisca de Nebrija’ al mejor TFG, TFM y tesis doctoral en materia de igualdad.

  • La puerta del Colegio Mayor de San Ildefonso ha sido el escenario, una vez más, de la lectura del comunicado institucional de la Universidad de Alcalá por el 8-M.
Foto de la Universidad de Alcalá

En la fachada del rectorado (que se iluminará de color morado a partir de las 18:30), el rector de la UAH, José Vicente Saz, ha procedido a la lectura del comunicado institucional por el 8M y, posteriormente, se han entregado en el Paraninfo los premios ‘Francisca de Nebrija’ al mejor TFG, TFM y tesis doctoral en materia de igualdad.

“Igualdad de género hoy para un mañana sostenible” es el lema elegido, este año, por Naciones Unidas para conmemorar este 8 de marzo. Un mensaje que pone de manifiesto que debemos seguir trabajando en el presente para conseguir fortalecer el protagonismo de mujeres y niñas en nuestra sociedad, en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5, con el fin último de alcanzar un mejor futuro próximo.

En estos momentos de evolución social, no cabe duda de que las mujeres y las niñas son protagonistas eficaces que impulsan el cambio. Lo vemos a diario y ese protagonismo genera resultados más eficaces allí donde participan. Por tanto, convertir a mujeres y niñas en elementos sociales vertebradores supone mejorar nuestra sociedad y potenciar el crecimiento económico y el desarrollo a nivel mundial.

En las últimas décadas, hemos asistido a tímidos avances en este sentido. Si hablamos del acceso a la educación, hay más niñas que van a la escuela que hace 15 años y dos tercios de las regiones del mundo han alcanzado la paridad de género en la educación primaria. Aun así, en numerosos países, sectores y contextos, siguen sin ser escuchadas, no participan en condiciones de igualdad en la toma de decisiones y ni siquiera se les reconocen los derechos básicos.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el 70% de los 1.300 millones de personas que viven en condiciones de pobreza son mujeres. En las áreas urbanas, el 40% de los hogares más pobres están encabezados por mujeres. Son precisamente las mujeres las protagonistas en el sistema de producción mundial de alimentos y, sin embargo, poseen menos del 10% de la tierra. La mayor vulnerabilidad de las mujeres ante las crisis de todo tipo, como durante la pandemia o en las grandes catástrofes humanitarias; y su sufrimiento bajo yugos, como es el caso de las mujeres de Afganistán, nos comprometen a todas las instituciones.

Ante estas situaciones, resulta imprescindible el papel crucial que desempeñamos todas y cada una de las personas para promover la educación en valores, específicamente el de la igualdad. Tenemos que esforzarnos en mostrar a las niñas y las jóvenes de todas las etapas educativas todo su potencial y lo mucho que pueden aportar a la sociedad, al tiempo que debemos acabar con los numerosos obstáculos que dificultan el desarrollo de sus carreras profesionales por el hecho de ser mujeres y madres.

Las Universidades seguimos apostando firmemente por alcanzar la igualdad en el Sistema Universitario Español, tal y como queda reflejado en la estrategia “Universidad 2030” de la CRUE, que recoge medidas sobre conciliación corresponsable de la vida personal, familiar y laboral, tanto del Personal Docente e Investigador, como del de Administración y Servicios. Propuestas que buscan corregir desigualdades todavía presentes, como es el caso de la brecha salarial de género, derivada de realidades que siguen lastrando a las mujeres, como la mayor carga de trabajo en el hogar o su menor disponibilidad para involucrarse en nuevos proyectos. El compromiso de la Universidad de Alcalá con el alumnado y con toda la sociedad es parte esencial de nuestra propia estrategia.

Si no hacemos de nuestra sociedad una comunidad justa, equitativa, responsable y conciliadora, ese mañana prometedor, más sostenible en todos los sentidos, seguirá estando fuera de nuestro alcance. Conseguirlo está en muestras manos y pasa, ineludiblemente, por lograr la igualdad real.

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