JETAS, OKUPAS Y CORRUPTOS | Por Santiago López Legarda

El veterano periodista alcalaíno Santiago López Legarda vuelve la mirada hacia la política nacional para cuestionar el eslogan con el que Alberto Núñez Feijóo promete combatir a «jetas, okupas y corruptos». En esta tribuna, el autor contrapone la acusación a una reflexión sobre la picaresca, la hipocresía y la facilidad con que cada cual señala las faltas ajenas mientras pasa por alto las propias. Su recorrido termina con una irónica espera por el Gobierno del PP.

Foto de agencias
  • López Legarda cuestiona el eslogan de Feijóo y reclama coherencia a quienes denuncian jetas, okupas y corruptos, pero olvidan mirar sus filas./strong>

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaíno que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

Parece que en las campañas políticas y en la publicidad funcionan bien los eslóganes cortos, hechos de palabras contundentes y fáciles de memorizar. Recuérdese cómo martilleaba el Partido Popular contra el Partido Socialista con aquellas tres palabras que quedaron en la memoria colectiva: ¡váyase, señor González! También en la cocina de los populares se había guisado un poco antes este otro: paro, corrupción y despilfarro. Ahora, a menos de mes y medio de las elecciones generales, el señor Núñez Feijóo ha viajado a Barcelona para pedirle ayuda al ultra Albiol y ha señalado con un eslógan a los colectivos sociales que tienen que tener mucho miedo a la llegada del PP: los jetas, los okupas y los corruptos.

Esas tres categorías –jetas, corruptos, okupas– vienen a ser una versión actual y extrema de aquellos pícaros que tanta gloria dieron a la literatura española. Y no pienso solo en el Siglo de Oro. En una de las novelas más famosas de Camilo José Cela hay un jeta insuperable que atraviesa las páginas del libro dando sablazos a amigos y conocidos, siempre con el mismo argumento: ya sabré corresponder… cuando se muera mi padre. ¿Por qué han prosperado tanto en España, a lo largo de los siglos, estas hornadas de buscavidas?

No soy sociólogo ni historiador, pero me atrevo a pensar que la doctrina católica, tan arraigada entre nosotros, ha tenido algo que ver. Al fin y al cabo los pícaros y buscavidas, los corruptos y los jetas, son grandes pecadores, por definición, en todos los ámbitos. ¿Y qué les ha dicho la doctrina a estos transgresores? Puedes contravenir tanto como quieras y durante el tiempo que quieras las normas del buen cristiano, pero si al final te arrepientes, confiesas tus culpas y le entregas todos tus bienes a la Santa Madre Iglesia, serás perdonado y te vas al Cielo para toda la eternidad. No digo que esa doctrina sea directamente culpable, pero sí digo que algo ha tenido que influir.

Feijóo, como sabemos, no tiene poder para perdonar a jetas, okupas y corruptos, pero sí espera tenerlo para castigarlos. Cabe suponer que okupas no haya muchos entre sus filas, porque el Partido Popular tiende a ser el partido de los propietarios, es decir, el partido de la gente rica y con posibles, por decirlo a la manera antigua. Sin embargo, en materia de jetas y corruptos yo diría, para no ser injusto ni sectario, que en el Partido Popular hay al menos la misma cantidad o proporción que en el Partido Socialista y en el resto de la sociedad española. En toda la piel de toro, queridos lectores de Alcalá Hoy, no hay nadie que pueda dar lecciones a nadie. Ya lo dice el refranero: en todas partes cuecen habas.

De modo que el Presidente del Partido Popular, que pertenece a la España que sigue siendo católica, haría bien en volver a una relectura humilde del Evangelio: ocúpate primero de la viga en tu ojo y deja de señalar tanto la paja en el ojo ajeno. Claro que también podría ocurrir que el líder popular, dejándose llevar por una cierta soberbia, piense o crea sinceramente que su partido está libre no solo de okupas, sino también de jetas y corruptos.

Pudiera ser que Feijóo crea que los jetas son aquellos que se buscan la vida para encadenar bajas laborales con la aviesa intención de descuadrarles las cuentas a sus empleadores. A lo mejor para él los jetas son los actuales y futuros pensionistas que, en el colmo del egoísmo, esperan conservar el poder adquisitivo de sus pensiones. A lo mejor cree que los corruptos son los padres de familia que reclaman una plaza en la universidad pública para sus hijos, cuando podrían rascarse el bolsillo y llevarlos a una universidad privada. Y los okupas serían los que todos sabemos y además esos desalmados –inmigrantes en muchas ocasiones– que van en masa a los centros de salud reclamando una mejor atención, cuando podrían tomarse alguna caña menos y contratar uno de esos seguros de salud privados tan asequibles.

Si resultara que estas son las creencias del señor Feijóo, está claro que tiene una ardua tarea por delante; y lo único que podemos desearle es que la extrema exigencia de su alta misión no le desgaste tanto como ha desgastado a su antecesor. Y hasta me atrevo a decir que ya estamos un poco impacientes por conocer la composición del Consejo de Ministros que presidirá el señor Feijóo, en el que por supuesto no habrá silla para ningún jeta, ningún okupa, ningún corrupto. Tiempo al tiempo.

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