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La BRIPAC acompañó a la Alcaldesa Perpetua hasta la Magistral en una procesión seguida por numerosos vecinos por el centro histórico.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
La Virgen del Val emprendió este lunes el camino de regreso desde su ermita hasta la Catedral Magistral, poniendo el broche solemne a los días grandes de las fiestas de la patrona. Vecinos, hermandades, autoridades y la Brigada Paracaidista acompañaron a la Alcaldesa Perpetua y Doctora de la Universidad en un recorrido que volvió a llenar las calles de Alcalá de tradición, música militar, emoción y devoción.
Después de pasar junto al Henares los días centrales de sus fiestas, tocaba volver a casa. A las siete de la tarde, Nuestra Señora del Val abandonaba su ermita para emprender el camino de regreso hacia la Catedral Magistral, desandando buena parte del recorrido que el sábado había llevado a la patrona desde el centro histórico hasta su santuario.
Y Alcalá volvió a salir a recibirla
Familias enteras, vecinos y devotos fueron ocupando las aceras a medida que avanzaba una procesión que tiene mucho de celebración religiosa, pero también de una tradición profundamente ligada a la historia de la ciudad. La Virgen del Val es patrona de Alcalá, pero también Alcaldesa Perpetua y Doctora de su Universidad, títulos que explican esa peculiar combinación de devoción, representación institucional y ceremonial que acompaña cada año su regreso.
La imagen volvió a ser portada al hombro por Damas y Caballeros Legionarios de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares, procedentes de distintas unidades, mientras la Banda de Guerra de la BRIPAC ponía la música militar a uno de los recorridos más reconocibles del calendario festivo complutense.
Junto a la patrona marcharon representantes de las hermandades penitenciales y de gloria, asociaciones y casas regionales con sus estandartes. También estuvieron presentes autoridades religiosas, civiles y militares y miembros de la Corporación Municipal, con la alcaldesa Judith Piquet al frente de la representación del Ayuntamiento.
Del Val a la plaza de Cervantes
Desde la ermita, la procesión fue dejando atrás el entorno del Henares para adentrarse poco a poco en la ciudad. El sonido de tambores y cornetas anunciaba la llegada del cortejo mucho antes de que aparecieran las andas y, a su paso, vecinos de todas las edades esperaban para contemplar a la patrona.
Era el camino inverso al realizado apenas dos días antes, cuando la Virgen salió de la Catedral para pasar el fin de semana en su ermita. Entre ambos recorridos quedaron la misa mayor, la ofrenda floral, la romería, los blusones de las peñas, la paella solidaria de Cáritas y toda esa mezcla de solemnidad y fiesta popular que cada septiembre convierte el Val en punto de encuentro de media Alcalá.
Uno de los momentos centrales volvió a producirse al alcanzar el casco histórico y llegar a la plaza de Cervantes. Allí aguardaban numerosos alcalaínos ante la fachada del Ayuntamiento para contemplar uno de los gestos más simbólicos de estas fiestas patronales.
Judith Piquet recibió a la Virgen en nombre de la ciudad y le hizo entrega del bastón de mando, símbolo de su condición de Alcaldesa Perpetua de Alcalá de Henares. La alcaldesa acompañó la procesión junto a concejales del Equipo de Gobierno, miembros de la Corporación y otras autoridades.
Es uno de esos momentos que se repiten cada septiembre y que, precisamente por repetirse, forman ya parte de la memoria colectiva de la ciudad. Cambian los alcaldes, los concejales y buena parte de quienes contemplan la escena desde la plaza. La Virgen vuelve, el bastón de mando regresa a sus andas y Alcalá renueva un ceremonial que atraviesa generaciones.
La BRIPAC despide a la patrona
Desde la plaza de Cervantes comenzó el último tramo hacia la Magistral. La procesión continuó por el centro histórico acompañada por vecinos que fueron sumándose al recorrido o aguardando su paso en las calles próximas a la Catedral.
La presencia de la Brigada Paracaidista volvió a aportar algunos de los momentos más solemnes. La vinculación entre la BRIPAC y la Virgen del Val forma ya parte inseparable de estas celebraciones y convierte su regreso en una ceremonia en la que la religiosidad popular complutense se mezcla con el ritual castrense. En la recta final, los paracaidistas rindieron honores a la patrona antes de despedirse de ella, mientras el cortejo se preparaba para completar los últimos metros hasta la Catedral Magistral.
Allí terminaba un viaje que había comenzado el sábado en sentido contrario. La Virgen volvía al templo después de haber pasado junto al río las jornadas centrales de su festividad, mientras detrás quedaban tres días de procesiones, flores, romería, música y encuentros alrededor de una tradición que sobrevive precisamente porque Alcalá continúa haciéndola suya.
Con la entrada de Nuestra Señora del Val en la Magistral se cerró el último gran acto solemne de las fiestas patronales de 2026. La música se apagó, las autoridades terminaron su recorrido y los vecinos comenzaron a abandonar poco a poco el centro histórico. La Virgen del Val ya estaba de nuevo en casa. Hasta septiembre del año que viene.
























