Atención transdisciplinar en ELA: la clave para preservar la calidad de vida

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) plantea necesidades muy diferentes a medida que avanza la enfermedad. Aunque actualmente no existe una cura, la atención médica y terapéutica puede contribuir a preservar durante más tiempo la autonomía y la calidad de vida. La coordinación entre neurología, fisioterapia, logopedia, nutrición, neumología, terapia ocupacional, psicología y otros profesionales permite adaptar los cuidados a cada paciente y atender de forma conjunta los síntomas y dificultades que van apareciendo.

  • La coordinación de diferentes especialistas permite adaptar los cuidados, controlar los síntomas y mantener durante más tiempo la autonomía de cada paciente.

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las motoneuronas, las células encargadas de transmitir las órdenes desde el cerebro a los músculos para que podamos movernos. Con el tiempo, impide tareas tan cotidianas como caminar, hablar, tragar o incluso respirar.

A día de hoy no existe una cura, pero la forma de abordar la enfermedad ha evolucionado. El objetivo médico no se limita a ralentizar su progresión, sino que también busca preservar la autonomía, el confort y la calidad de vida del paciente durante el mayor tiempo posible. Por eso, el Ministerio de Sanidad insiste en la importancia de ofrecer una atención integral desde el momento del diagnóstico.


Un traje a medida para cada paciente

La ELA no sigue el mismo camino en todas las personas. En algunos casos, los primeros síntomas aparecen en las piernas o los brazos; en otros, la dificultad comienza al articular palabras o al tragar. La afectación respiratoria también puede aparecer en diferentes etapas.

Por esta razón, abordar la ELA requiere un trabajo conjunto entre profesionales de distintas especialidades. Neurología, enfermería, fisioterapia, rehabilitación, logopedia, nutrición, neumología, terapia ocupacional y psicología pueden intervenir en función de las necesidades de cada persona. Las unidades multidisciplinares permiten coordinar estas actuaciones y evitar que cada síntoma se trate de forma aislada.

Si quieres profundizar en cómo se articulan estas intervenciones, puedes consultar este recurso sobre el tratamiento para la ELA para conocer los objetivos de las distintas terapias.


Ganar tiempo y autonomía en el día a día

Uno de los principales objetivos de la atención a las personas con ELA es conservar su independencia durante el mayor tiempo posible. La fisioterapia y la rehabilitación pueden ayudar a mantener la movilidad y prevenir algunas complicaciones asociadas a la inmovilidad.

Por su parte, la terapia ocupacional busca soluciones prácticas para la vida diaria. Adaptar el hogar, incorporar determinadas ayudas técnicas o modificar la manera de realizar algunas tareas.

Cuando comer o beber empieza a resultar complicado o aparecen atragantamientos, la logopedia permite establecer medidas para mejorar la seguridad y mantener una nutrición adecuada.


El control de los síntomas también es parte del tratamiento

El bienestar diario depende también de cómo se controlan los síntomas que pueden aparecer a lo largo de la enfermedad.

Los problemas respiratorios requieren un seguimiento específico y, cuando está indicado, pueden utilizarse medidas como la ventilación no invasiva. Del mismo modo, el exceso de saliva, los calambres, la espasticidad o el dolor pueden abordarse mediante diferentes tratamientos. Las opciones disponibles deben valorarse de forma individual y mantenerse bajo supervisión del equipo médico.


Cuidar a quien cuida

Un diagnóstico de ELA afecta también a la familia y puede aumentar progresivamente las necesidades de cuidados.

La información, el apoyo psicológico y la orientación social pueden ayudar al entorno cercano a afrontar los cambios que acompañan a la enfermedad.

En España, la Ley 3/2024 reconoce las necesidades específicas de las personas con ELA y establece medidas relacionadas con la atención a estas personas, incluyendo aspectos vinculados al reconocimiento de la discapacidad y la dependencia.

La ELA es una enfermedad compleja y progresiva, pero una atención coordinada permite adaptar los cuidados a las necesidades que van apareciendo.

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