- El PP ofrece retirar la modificación presupuestaria si Vox negocia las cuentas y le emplaza a elegir entre gobierno u oposición.
La tensión entre los dos socios de Gobierno en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha escalado un peldaño más. Tras el duro comunicado difundido por Vox contra la modificación presupuestaria que el Ejecutivo municipal pretende llevar al próximo Pleno, el Partido Popular ha respondido públicamente ofreciendo una salida política que podría evitar la confrontación: retirar esa modificación si Vox se sienta de inmediato a negociar los presupuestos municipales pendientes desde hace meses.
La propuesta, lanzada este lunes por el PP de Alcalá, sitúa a Vox ante una decisión de enorme trascendencia política. Los populares plantean abrir una negociación inmediata para cerrar las cuentas municipales y llevarlas a aprobación en julio, advirtiendo de que, si no hay acuerdo, mantendrán la modificación presupuestaria y entenderán que su socio de gobierno ha decidido actuar como oposición.
La crisis evidencia el momento más delicado de la coalición formada por PP y Vox desde que Judith Piquet alcanzó la Alcaldía en 2023.
El PP responde a las acusaciones de Vox
El detonante ha sido la nota de prensa difundida por Vox, en la que la formación de Víctor Acosta cuestionaba la modificación presupuestaria prevista por el Gobierno municipal y reclamaba mayor transparencia sobre determinadas partidas económicas.
La respuesta popular no se ha hecho esperar. El PP asegura haber conocido ese comunicado apenas diez minutos antes de su publicación y rechaza de plano cualquier insinuación sobre posibles irregularidades o falta de transparencia en la gestión municipal. Desde las filas populares sostienen que, si algún grupo político tuviera conocimiento real de hechos irregulares, debería acudir a los tribunales en lugar de limitarse a realizar acusaciones públicas.
El mensaje constituye una de las respuestas más contundentes emitidas hasta la fecha por el socio mayoritario del Gobierno municipal hacia Vox. Los populares defienden que la modificación presupuestaria responde a necesidades concretas de la ciudad y resulta imprescindible para mantener la actividad municipal. Según explican, el expediente contempla actuaciones relacionadas con inversiones en aceras y asfaltado, mejoras en edificios municipales, incremento de medios para Policía Local y Protección Civil, así como el pago de atrasos derivados de las subidas salariales de los empleados públicos.
El PP recuerda además que esta modificación presupuestaria ya fue dictaminada favorablemente en la Comisión Informativa de Hacienda y Gestión Institucional, contando incluso con el voto favorable del propio concejal de Vox que participó en dicho órgano. Ese detalle es utilizado ahora por los populares para cuestionar el cambio de posición mostrado posteriormente por su socio de gobierno.
La oferta: retirar la modificación a cambio de negociar las cuentas
Lejos de limitarse a la confrontación, el Partido Popular asegura haber recogido la “mano tendida” que Vox dice ofrecer y propone una salida negociada. La oferta consiste en retirar del orden del día del próximo Pleno la modificación presupuestaria si Vox acepta sentarse esta misma semana a negociar el proyecto de presupuestos municipales.
Los populares afirman que Vox dispone del borrador presupuestario desde el pasado 5 de diciembre y sostienen que, durante estos seis meses, no ha presentado propuestas formales ni alternativas por escrito. La propuesta planteada por el PP incluye una reunión centrada exclusivamente en las cuentas municipales y los proyectos que afectan directamente a la ciudad, con el compromiso de alcanzar un acuerdo en un plazo máximo de diez días que permita elevar los presupuestos al Pleno de julio.
La formación de Judith Piquet considera que ha llegado el momento de despejar cualquier incertidumbre y conocer cuál es la posición real de su socio. Más allá del debate presupuestario, la nota del PP contiene una clara advertencia política.
Los populares sostienen que no resulta compatible formar parte del Gobierno municipal y, al mismo tiempo, votar junto a PSOE y Más Madrid contra iniciativas impulsadas por el propio Ejecutivo. En ese sentido, llegan a plantear abiertamente que Vox debe decidir si quiere seguir desempeñando un papel de partido de gobierno o si prefiere actuar como oposición.
Un Pleno decisivo para la estabilidad municipal
El comunicado utiliza incluso expresiones especialmente significativas al afirmar que “uno no puede ser socio de quien no confía” y que tampoco resulta viable mantener un pacto de gobierno si existe una actuación desleal entre los socios.Aunque ninguna de las partes habla oficialmente de ruptura, el tono empleado refleja un deterioro evidente de la relación política entre ambas formaciones.
La discusión trasciende el ámbito puramente económico. Lo que está realmente en juego es la estabilidad del Gobierno municipal en la segunda mitad del mandato. La modificación presupuestaria prevista por el Ejecutivo requiere apoyos suficientes para salir adelante y, en un Ayuntamiento donde PP y Vox gobiernan conjuntamente, cualquier desacuerdo adquiere una dimensión política considerable.
La posibilidad de que Vox vote junto a PSOE y Más Madrid abriría un escenario inédito desde el inicio de la legislatura y obligaría a replantear muchas de las dinámicas que han sostenido la gobernabilidad municipal durante los últimos tres años. Al mismo tiempo, la oferta lanzada por el PP deja abierta una vía para recomponer la situación y cerrar definitivamente unos presupuestos que siguen pendientes de aprobación.
Las próximas horas pueden resultar determinantes para el futuro político de Alcalá de Henares. Si Vox acepta la invitación del Partido Popular y ambas formaciones alcanzan un acuerdo presupuestario, la crisis podría quedar reconducida y permitir al Gobierno municipal afrontar la recta final del mandato con una mayor estabilidad institucional.
Si, por el contrario, la formación de Víctor Acosta mantiene su rechazo a la modificación presupuestaria y opta por votar junto a los grupos de la oposición, el conflicto podría convertirse en el episodio más serio de desencuentro entre los socios de gobierno desde 2023.
Mientras tanto, la ciudad asiste a un pulso político que va mucho más allá de una modificación contable. Lo que se está dirimiendo es la capacidad de PP y Vox para seguir gobernando juntos y ofrecer una mayoría estable en un Ayuntamiento donde ninguna formación dispone por sí sola de fuerza suficiente para sacar adelante las grandes decisiones.
Porque, más allá de los comunicados cruzados y de las acusaciones mutuas, la realidad es tozuda: para aprobar tanto los presupuestos como la modificación presupuestaria, el Gobierno municipal necesita entendimiento entre sus socios o, en su defecto, lograr el apoyo o la abstención de alguno de los grupos de la oposición. Y hoy por hoy, ninguna de las dos opciones parece sencilla.
















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