La Plaza de los Santos Niños se recompone: piedra nueva, historia antigua y un millón de euros en juego

La remodelación de la Plaza de los Santos Niños avanza y empieza a mostrar su futura imagen. La alcaldesa Judith Piquet ha visitado este jueves unas obras que ya superan el 40 % de ejecución y que, si se cumplen los plazos previstos, estarán finalizadas en torno al próximo mes de octubre. La intervención, con una inversión cercana al millón de euros, transformará uno de los espacios más simbólicos del entorno de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares.

Foto de Pedro Enrique Andrelli
  • Pavimento nuevo, accesibilidad, iluminación monumental y una escultura del emperador Ferdinand I, Holy Roman Emperor marcarán la renovación de este histórico espacio.
  • Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY

La Plaza de los Santos Niños, uno de los escenarios más reconocibles del casco histórico de Alcalá de Henares, vive desde hace meses una transformación silenciosa que empieza a hacerse visible. Este jueves, la alcaldesa Judith Piquet ha recorrido las obras de remodelación del interior de la plaza, una actuación largamente esperada que avanza, según los responsables municipales,  conforme al calendario previsto y que, si todo sigue su curso, estará finalizada en torno al próximo mes de octubre.

La visita institucional reunió a una nutrida representación municipal y eclesiástica. Junto a la alcaldesa estuvieron el obispo de la diócesis complutense, Antonio Prieto Lucena, así como los tenientes de alcalde Isabel Ruiz Maldonado y Gustavo Severien, el concejal de Patrimonio Histórico Vicente Pérez y el presidente del Distrito I Víctor Cobo.

La escena tenía algo de simbólico: autoridades civiles, Iglesia y patrimonio histórico confluyendo en uno de los espacios más antiguos y representativos de la ciudad, presidido por la imponente Catedral Magistral de Alcalá de Henares, auténtico faro monumental de la plaza.

Las obras, que cuentan con una inversión cercana al millón de euros y un plazo de ejecución estimado de once meses, se encuentran ya ejecutadas en torno a un 40 %. En los próximos días se abrirá parcialmente la zona occidental del espacio para facilitar el acceso al templo, un pequeño alivio para residentes, visitantes y fieles que durante meses han tenido que convivir con vallas, maquinaria y ese particular paisaje urbano que mezcla patrimonio del siglo XV con cascos amarillos del XXI.


Un pavimento que llevaba años pidiendo auxilio

La intervención responde a un problema que cualquiera que haya paseado por la plaza en los últimos años conoce bien: el pavimento estaba francamente castigado. Desniveles, piezas deterioradas y zonas irregulares convertían el tránsito cotidiano en una pequeña prueba de equilibrio.

Durante la visita, la alcaldesa recordó precisamente ese punto, señalando que la actuación busca recuperar un espacio emblemático de la ciudad.  Según explicó Judith Piquet, el objetivo es culminar un eje urbano y patrimonial de gran valor simbólico para Alcalá, reforzando el papel de la plaza como punto neurálgico de la vida ciudadana y turística.

En su intervención no faltó un leve mensaje político, algo inevitable en obras que llevan años debatiéndose,  al recordar que durante mucho tiempo no se había actuado en este espacio por la dificultad de alcanzar un acuerdo entre administraciones. El acuerdo al que se refiere la alcaldesa es el firmado entre el Ayuntamiento y el Obispado, propietario de parte del suelo del entorno de la catedral. Sin esa colaboración institucional, la intervención difícilmente habría sido posible.

Y es que la Plaza de los Santos Niños no es solo un espacio urbano: es también un mosaico de titularidades, competencias y sensibilidades históricas. Un pequeño resumen de lo que significa gestionar patrimonio en una ciudad que acumula más de dos mil años de historia.


Piedra natural y continuidad estética

El núcleo del proyecto consiste en la renovación integral del pavimento interior de la plaza mediante piedra natural. No se trata de una decisión meramente estética: busca mantener la coherencia con otras intervenciones realizadas en el casco histórico en los últimos años.

El nuevo diseño reproduce geometrías y despieces utilizados en actuaciones recientes, de manera que el conjunto mantenga una continuidad visual con el entorno monumental. Dicho de otro modo: la idea es que el visitante no perciba la plaza como una intervención contemporánea incrustada en el casco antiguo, sino como una evolución natural del espacio.

En ciudades patrimoniales como Alcalá, esa línea es delicada. Cada piedra nueva convive con siglos de historia y cualquier decisión urbanística suele despertar debates apasionados. No es casual que estas obras hayan sido observadas con lupa por vecinos, historiadores y habituales de la plaza.

Pero más allá de la estética, la intervención también tiene un objetivo muy práctico: mejorar la accesibilidad universal. El proyecto elimina barreras arquitectónicas y reorganiza el espacio peatonal para facilitar la movilidad. Algo especialmente relevante en una plaza muy transitada por personas mayores, turistas y visitantes que llegan a la Catedral Magistral o recorren el eje turístico que conecta la calle Mayor con el Palacio Arzobispal.


Iluminación, paisaje urbano y hallazgos arqueológicos

Otro de los aspectos destacados del proyecto es la renovación del sistema de alumbrado. Las nuevas luminarias serán más eficientes energéticamente y tendrán menor presencia visual, reduciendo el impacto paisajístico.

Además, las farolas se reubicarán estratégicamente para reforzar la iluminación monumental de la Catedral Magistral, lo que permitirá mejorar la perspectiva nocturna del edificio. No es un detalle menor. En ciudades patrimoniales, la iluminación forma parte del relato urbano. La forma en que un monumento se ilumina por la noche puede cambiar completamente su percepción.

Pero si hay un elemento que añade un punto extra de interés a esta obra son los restos arqueológicos descubiertos en 2022. Durante trabajos previos aparecieron estructuras murarias pertenecientes a distintas etapas históricas. En lugar de ocultarlas o retirarlas, el proyecto opta por integrarlas de forma pedagógica en el nuevo pavimento.  Parte de esas trazas serán reproducidas mediante pletinas metálicas enrasadas en el suelo, de modo que los visitantes puedan identificar su ubicación original mientras recorren la plaza.

La intervención se completará con señalética explicativa que permitirá interpretar la evolución histórica del entorno. Una forma elegante, y relativamente discreta,  de recordar que bajo cada metro cuadrado del casco histórico de Alcalá suele haber varias capas de historia superpuestas.


Zonas estanciales, arbolado… y un emperador alcalaíno

El proyecto no se limita a pavimentos y luminarias. También contempla la creación de nuevas zonas estanciales bajo el arbolado existente, que se conservará íntegramente. La idea es reforzar el carácter acogedor de la plaza, favoreciendo el descanso y la permanencia en el espacio público. Además, se creará una pequeña zona verde floreada que contribuirá a suavizar la imagen pétrea del entorno monumental. No es una revolución paisajística, nadie espera convertir la plaza en un jardín romántico, pero sí un intento de equilibrar piedra, vegetación y espacio ciudadano.

El elemento más simbólico de la intervención llegará al final de las obras: la instalación de una escultura en bronce del emperador Ferdinand I, Holy Roman Emperor. Fernando I de Habsburgo nació en Alcalá en 1503 y fue bautizado en la cercana Catedral Magistral. Con el tiempo se convertiría en emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, una figura clave de la Europa del siglo XVI.

Pese a su relevancia histórica, hasta ahora no contaba con una escultura propia en la ciudad.  La futura pieza buscará precisamente corregir ese vacío simbólico y reforzar la dimensión histórica del entorno. No deja de tener cierto encanto que uno de los emperadores más poderosos de su tiempo termine mirando, en bronce,  a una plaza donde hoy conviven turistas, estudiantes, terrazas y vecinos que cruzan camino del mercado o del autobús. La historia tiene esas ironías urbanas.


Un espacio pequeño con gran peso simbólico

La Plaza de los Santos Niños no es una de las más grandes de Alcalá, pero sí una de las más cargadas de significado. Aquí se cruzan el pasado romano de la ciudad, la memoria medieval, la presencia de la Catedral Magistral y el flujo turístico que llega atraído por el casco histórico declarado Patrimonio Mundial.

Cualquier intervención en este lugar, por tanto, tiene un valor que va más allá de lo urbanístico. Si el calendario se cumple, algo que siempre conviene decir con prudencia cuando hablamos de obras públicas,  la remodelación estará terminada en otoño.

Entonces la plaza volverá a abrirse completamente a la vida cotidiana de la ciudad. Y quizá dentro de unos años nadie recuerde exactamente cuándo se cambiaron las piedras o se reubicaron las farolas. Pero sí recordaremos que hubo un momento en que esta plaza —tan antigua como la propia ciudad,  decidió, una vez más, reinventarse sin dejar de ser ella misma.

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1 Comentario

  1. Dos apuntes criticos sobre una reforma necesaria:
    Me molesta que la escultura anterior, cuya instalacion ahí se la debemos a Curro, haya desaparecido; me parece un desaire a una persona que ha hecho tanto por su ciudad.

    Más me molesta aún que la plaza fuese inmatriculada por la Iglesia y que siga así, con la sociedad pagando su mantenimiento. Me parece un chiste que la iglesia nos de «su garantía» para el acceso público a la misma; sólo espero que más bien pronto que tarde la ley obligue a devolverla a donde siempre ha estado, el dominio público.

    • Opino lo mismo. El Ayuntamiento no debería gastar dinero en un suelo que se usurpó por inmatriculación fraudulenta, hasta recuperar la propiedad De hecho está prohibido el gasto en suelo privado por la Ley de Contratos de Sector Público.
      La escultura. anterior representa un astrolabio con la rosa de los vientos en homenaje a los descubridores situada en una ubicación próxima al Palacio donde se reunió Colón con la Reina. Acabará en cualquier sitio sin ninguna relación con el entorno.

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