El Val reúne a Alcalá entre flores, blusones, paella y devoción por su patrona

Alcalá volvió a reunirse este domingo en torno a la Virgen del Val con la misa mayor, la ofrenda floral y la tradicional romería en la explanada de su ermita. Cientos de vecinos, peñistas, autoridades y representantes de entidades alcalaínas compartieron una jornada de devoción, fiesta y convivencia, favorecida por el buen tiempo, en la que tampoco faltaron los premios a las peñas ni la multitudinaria paella solidaria organizada por Cáritas Diocesana de Alcalá.

Foto de Myriam Trujillo
  • La procesión de regreso de la Virgen del Val pondrá este lunes el broche solemne a unas fiestas marcadas por fe, color y solidaridad.
  • Crónica gráfica y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Alcalá de Henares volvió a encontrarse este domingo alrededor de su patrona en una de esas jornadas en las que la ciudad mezcla sin demasiadas complicaciones lo solemne y lo popular. La misa mayor y la ofrenda floral a la Virgen del Val compartieron escenario con blusones, mesas, concursos, premios y la tradicional paella solidaria de Cáritas. Cientos de alcalaínos llenaron la explanada y la alameda del Val aprovechando, además, una mañana de septiembre con temperatura casi veraniega.

La explanada de la ermita volvió a convertirse desde primeras horas en ese peculiar punto de encuentro en el que cabe casi toda Alcalá. Estaban quienes acudían fundamentalmente por devoción a la Virgen del Val, quienes llegaban dispuestos a pasar el día con su peña y quienes, como manda la tradición, combinaban ambas cosas sin encontrar contradicción alguna.

Mesas, banderas, blusones y provisiones fueron tomando posiciones mientras se acercaba la hora de la misa mayor. A un lado, la ermita y la solemnidad de la celebración religiosa. A pocos metros, las peñas preparaban una jornada que inevitablemente terminaría alrededor de una mesa. Porque en el Val la liturgia tiene desde hace mucho tiempo una prolongación gastronómica.

El buen tiempo ayudó. El verano parecía poco dispuesto a marcharse de Alcalá y regaló una mañana luminosa que permitió celebrar todos los actos con normalidad y disfrutar después de la romería sin que hubiera que mirar al cielo con preocupación.


La ciudad ofrece sus flores a la Virgen del Val

El obispo de la Diócesis de Alcalá, Antonio Prieto Lucena, presidió la solemne misa mayor celebrada en la explanada de la ermita ante cientos de fieles. Concelebró también el obispo emérito complutense, Juan Antonio Reig Pla, mientras que la Schola Cantorum volvió a poner la música a una ceremonia a la que lleva acompañando desde hace años.

  • Crónica gráfica de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Uno de los momentos centrales volvió a ser la ofrenda floral a la Virgen del Val. Numerosas entidades de la ciudad participaron en ese homenaje colectivo a la patrona complutense, llenando de flores el entorno de su imagen.

La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, realizó la ofrenda en nombre de la Corporación Municipal y estuvo acompañada por concejales del equipo de Gobierno y otros miembros de la Corporación. También asistieron representantes de las principales instituciones civiles y militares de la ciudad.

Entre ellos se encontraba el jefe de la Brigada Paracaidista, el general Pedro Luis Gutiérrez Alcalá, así como una representación de la Universidad de Alcalá encabezada por la vicerrectora de Relaciones Institucionales, Responsabilidad Social y Cultura. También estuvo presente el jefe de la Policía Local de Alcalá, Emilio Vivas.

El obispo centró buena parte de su homilía en la infancia, la adolescencia y la juventud, con una especial referencia a su iniciación cristiana y a la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.

Terminada la misa, la solemnidad fue dejando paso al otro ritual del tercer domingo de septiembre. Porque alrededor de la ermita aguardaban ya mesas preparadas, comida, bebida y cientos de alcalaínos dispuestos a convertir la mañana en sobremesa.


Blusones, premios y mucha comida alrededor de las peñas

Si la misa marca el momento solemne de la jornada, las peñas ponen buena parte de su color. Sus blusones volvieron a repartirse por la explanada y la alameda del Val mientras aparecían sobre las mesas tortillas, empanadas, aperitivos, guisos y esas provisiones que cada grupo lleva con la experiencia acumulada de muchas romerías.

También llegó el momento de conocer los premios del concurso de comparsas, entregados con la presencia de los concejales Antonio Saldaña, Lola López y Pilar Cruz.

El primer premio fue para la Peña El Juglar, mientras que Los Reincidentes consiguieron el segundo. Los Pichis se hicieron con el tercero y Los Jardineros con el cuarto. El quinto premio correspondió a la Asociación Cultural de Majorettes Ritmo y Bastón.

Hubo además espacio para otros reconocimientos y, sobre todo, para la vertiente solidaria que acompaña a buena parte de las actividades de las peñas alcalaínas. La Coordinadora de Peñas hizo entrega a la Asociación Holanda de la recaudación obtenida con el vermú celebrado durante las Ferias, mientras que la Peña Los Jardineros entregó a ASTEA el cheque solidario conseguido gracias a sus migas benéficas.

Y si había un punto de peregrinación paralelo al religioso, ese era el de la paella solidaria de Cáritas Diocesana de Alcalá. La iniciativa volvió a conseguir una magnífica respuesta y permitió unir el apetito propio de la hora con una finalidad mucho más importante: recaudar fondos para ayudar a quienes más lo necesitan.

No faltaron tampoco las comidas organizadas por las propias peñas. Cada grupo tiene sus costumbres, sus cocineros y hasta sus secretos culinarios, aunque al final la fórmula sea bastante sencilla: comida abundante, mesas largas y ninguna prisa por levantarse.

La imagen de la romería volvió a ser así la de todos los años y, precisamente por eso, la que muchos esperan encontrar. Familias enteras, grupos de amigos, peñistas de varias generaciones y visitantes ocasionales compartieron espacio en una jornada que tiene mucho de reencuentro después de las Ferias y antes de que septiembre empiece definitivamente a parecer otoño.

Policía Local y Protección Civil estuvieron también presentes durante toda la jornada, vigilando los accesos y velando por la seguridad de una concentración que reúne a centenares de personas en torno a la ermita y la alameda. Son esos imprescindibles “ángeles custodios uniformados” de la romería que trabajan mientras los demás comen, beben y disfrutan.


Una tradición de seis siglos que sigue reuniendo a Alcalá

La romería del Val tiene detrás bastante más historia que cualquiera de las fotografías que ahora terminan inmediatamente en teléfonos móviles y redes sociales. El cronista oficial de Alcalá, Vicente Sánchez Moltó, ha recordado en sus trabajos que existen ya en 1435 referencias a la denominada “caridad”, formada entonces por algo tan elemental como pan, vino y queso.

Han pasado casi seis siglos y, salvando las evidentes distancias, tampoco ha cambiado tanto el fondo de la cuestión. Se sigue acudiendo al Val para compartir comida, bebida y compañía alrededor de la patrona.

Han cambiado, naturalmente, los menús. También han aparecido los blusones de colores, los altavoces, las fotografías digitales y los vídeos que permiten que la romería continúe durante horas en las redes sociales. Donde antiguamente había pan, vino y queso ahora pueden encontrarse tortillas, empanadas, paellas, guisos y todo aquello que sea capaz de sobrevivir al traslado hasta una mesa de campaña.

Pero permanece la esencia de una celebración que combina de una manera muy alcalaína lo religioso con lo festivo. La misma persona que minutos antes permanece en silencio durante la misa puede estar después brindando con los amigos o haciendo cola ante una enorme paella. Y nadie parece encontrar en ello la menor incompatibilidad.

La Virgen del Val funciona además como uno de esos escasos símbolos capaces de reunir en un mismo espacio a instituciones, asociaciones, hermandades, peñas y vecinos de procedencias y sensibilidades muy diferentes. La ofrenda floral es probablemente la expresión más visible de esa transversalidad, con representantes de buena parte de la sociedad alcalaína pasando ante la patrona.


Este domingo volvió a ocurrir

La explanada y la alameda del Val fueron durante unas horas una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Hubo ceremonia religiosa, flores, autoridades, peñistas, premios, solidaridad, comida abundante y largas conversaciones alrededor de las mesas. También ese inevitable momento de la tarde en el que empiezan a recogerse manteles, aparecen bolsas y cajas y queda claro que la romería toca a su fin.

Pero las celebraciones de la Virgen del Val todavía guardan su último acto solemne. Este lunes 22 de septiembre, a las 19:00 horas, tendrá lugar la procesión de regreso de Nuestra Señora del Val desde su ermita hasta la Magistral-Catedral.

La Virgen estará acompañada por el obispo complutense, Antonio Prieto Lucena, y será portada a hombros por Damas y Caballeros Legionarios de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares. Junto a ellos marcharán autoridades municipales, representantes de las hermandades penitenciales y los estandartes de las Casas Regionales de la ciudad.

Será el camino de vuelta después de un fin de semana en el que Alcalá ha vuelto a encontrarse con una de sus tradiciones más arraigadas. Flores para la patrona, blusones para la fiesta, paella para la solidaridad y mesas para compartir. Una combinación que, cada tercer domingo de septiembre, vuelve a funcionar en el Val como hace generaciones.

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