Tres años después: Piquet enseña la obra y Serrano pasa revista a la nueva Alcalá

Tres años después de conquistar la Alcaldía, Judith Piquet exhibió este viernes algunas de las principales obras de su mandato acompañada por Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid. Aparcamientos, plazas remodeladas, avenidas en transformación y grandes proyectos de futuro sirvieron de escenario para un recorrido que mezcló balance de gestión, reivindicación política y algún que otro mensaje con destinatario claro. Porque en Alcalá las obras avanzan, pero la precampaña también.

  • Piquet presume de inversiones históricas y Serrano asegura que el PP ha hecho en tres años más que el PSOE.
  • Cronica gráfica y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Cuando un partido cumple tres años de gobierno suele ocurrir una de estas dos cosas: o presume de lo que ha hecho o explica por qué no ha podido hacerlo. Este viernes, en Alcalá de Henares, la alcaldesa Judith Piquet optó claramente por la primera fórmula. Y para ello contó con un invitado de peso: el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, que aterrizó en la ciudad dispuesto a recorrer obras, inaugurar balances y repartir algún que otro recado político.

La visita tenía algo de examen de mitad de mandato y algo de campaña anticipada. Aún queda más de un año para las elecciones municipales, pero en política local el calendario empieza a acelerarse mucho antes de que aparezcan las urnas.

La primera parada fue el aparcamiento de Nuestra Señora de Belén, una infraestructura inaugurada en enero que suma 350 plazas y que el Gobierno municipal presenta como ejemplo de su política de recuperación urbana. Allí, Judith Piquet recordó que la parcela era hasta hace poco un espacio degradado, asociado a ocupaciones ilegales y vertidos de basura. Ahora, defendió, se ha convertido en un equipamiento útil para un barrio que llevaba años reclamándolo.

La alcaldesa aprovechó el recorrido para resumir la filosofía que, según sostiene, ha guiado estos tres años de gestión: actuar sobre los barrios, mejorar la movilidad y conectar esas zonas con el Centro Histórico.  No era casual que la segunda parada fuese la avenida de Guadalajara.

Porque si existe una obra que el Gobierno PP-Vox ha convertido en símbolo de su mandato es precisamente esa. La remodelación, presupuestada en 1,7 millones de euros, se ha transformado en la imagen más visible de la política de regeneración urbana impulsada por el Ejecutivo municipal.

Según explicó Piquet, la ciudad afronta una legislatura en la que se prevé movilizar cerca de 75 millones de euros en inversiones urbanas, una cifra que el Gobierno local presenta como el mayor esfuerzo inversor realizado en décadas.


Una ciudad convertida en escaparate

La comitiva continuó por otros escenarios que se han convertido en referencia habitual de los discursos municipales: la plaza de Cuatro Caños, las obras de la calle Teniente Ruiz y la renovada plaza de Cervantes. El mensaje era sencillo y perfectamente reconocible: enseñar obra ejecutada.

En política municipal los discursos pueden ser complejos, pero el asfalto nuevo, una plaza reformada o un aparcamiento recién inaugurado tienen la ventaja de que se fotografían bien y se entienden rápido. Piquet insistió en que la transformación urbana constituye el eje central de su proyecto y defendió que la actuación municipal no se limita al casco histórico sino que busca equilibrar inversiones entre el centro y los distintos barrios de la ciudad.

A ese relato añadió otra de las banderas habituales del Partido Popular: la reducción fiscal. La alcaldesa recordó la bajada de impuestos cifrada por el Gobierno local en cinco millones de euros y la presentó como una seña de identidad de la gestión popular.

Mientras tanto, Alfonso Serrano escuchaba, asentía y tomaba notas de un recorrido que formaba parte de una gira más amplia por municipios madrileños gobernados por alcaldes populares desde 2023.


Serrano certifica la transformación

Si Piquet ejerció de anfitriona, Serrano asumió el papel de inspector político. El número dos del PP madrileño aseguró que está recorriendo los principales municipios donde el partido conquistó alcaldías en las últimas elecciones para comprobar sobre el terreno la evolución de estos tres años.  Y en Alcalá fue especialmente generoso con las valoraciones. Según afirmó, lo realizado en la ciudad durante este periodo «podría justificar más de una legislatura».

El dirigente popular citó el aparcamiento de Luis Vives, la remodelación de la plaza de Cervantes, el futuro desarrollo de Roca y distintas actuaciones urbanas como ejemplos de una transformación que, a su juicio, ha cambiado el rumbo de la ciudad.

También quiso poner el foco en la dimensión cultural de Alcalá. Mencionó la Noche en Blanco, la programación cultural y el papel de la ciudad como referente turístico y patrimonial. Un argumento especialmente relevante en una ciudad donde la cultura se ha convertido históricamente en uno de los principales campos de batalla política.

Serrano fue más allá y recuperó una idea que el Partido Popular lleva meses utilizando con frecuencia: la de una Alcalá que, según su versión, habría permanecido «en letargo» durante los ocho años de gobierno socialista. La frase no es nueva, pero sigue siendo uno de los pilares del relato político popular.

Frente a una ciudad que consideran estancada hasta 2023, el PP contrapone una Alcalá en movimiento, llena de obras, proyectos e inversiones. Naturalmente, desde la oposición la lectura es muy distinta.

Otro de los mensajes que quiso subrayar Serrano fue el papel de la Comunidad de Madrid. Porque en la estrategia política del PP regional resulta tan importante destacar la gestión municipal como vincularla a las inversiones autonómicas. Por eso aparecieron durante el recorrido referencias al futuro intercambiador de transportes, al Plan Vive de vivienda, a los programas de inversión regional y a diversos proyectos impulsados desde el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

La idea de fondo es clara: presentar una administración autonómica y una administración local trabajando en la misma dirección. Una imagen que el PP considera especialmente rentable en municipios estratégicos como Alcalá de Henares.


Del balance municipal a la batalla nacional

Hasta ahí llegó la parte institucional. Pero un canutazo político rara vez termina donde empieza. Y si el recorrido había servido para hablar de aparcamientos, plazas y avenidas, las preguntas de los periodistas trasladaron rápidamente el debate a otros territorios mucho más ásperos.

Serrano aprovechó para cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez, denunciar los últimos escándalos relacionados con el PSOE y exigir responsabilidades políticas en asuntos vinculados a la Guardia Civil y al Ministerio del Interior.

El dirigente popular elevó considerablemente el tono, mezclando asuntos nacionales con referencias a la situación interna del socialismo madrileño y alcalaíno. La comparación no fue precisamente amable.  Mientras reivindicaba la estabilidad del proyecto popular, describió al PSOE como una organización atrapada en conflictos internos y problemas de liderazgo.

También hubo espacio para hablar de seguridad, vivienda, educación y climatización de colegios. Sobre este último asunto, tanto Serrano como Piquet defendieron que la instalación masiva de aire acondicionado en los centros educativos no es una cuestión tan sencilla como plantean algunos grupos políticos, aludiendo a limitaciones competenciales y técnicas.

Y, por supuesto, llegó la pregunta inevitable sobre las elecciones de 2027. Aunque todavía queda un año largo para la cita electoral, Serrano dejó una afirmación que no pasó desapercibida. Aseguró estar convencido de que, si hoy se celebraran elecciones municipales en Alcalá de Henares, el Partido Popular obtendría un resultado mejor que el conseguido en 2023.

Una declaración que, más allá de la confianza propia de cualquier dirigente político, revela cómo empieza a perfilarse ya el próximo combate electoral. Porque las máquinas siguen trabajando en la avenida de Guadalajara, las excavadoras continúan abriendo zanjas y los operarios colocan adoquines.

Pero la campaña, aunque nadie quiera admitirlo todavía, ya ha comenzado a calentar motores.  Y en Alcalá, como suele ocurrir, cada nueva plaza reformada, cada aparcamiento inaugurado y cada metro cuadrado de asfalto recién extendido forma parte también de una disputa mucho más amplia: la batalla por decidir quién contará la historia de estos cuatro años cuando llegue mayo de 2027.

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