Alcalá de Henares honra a las víctimas del 11M en un acto de memoria, dignidad y unidad ciudadana

Alcalá de Henares ha recordado este 11 de marzo a las víctimas del mayor atentado terrorista sufrido en España con un emotivo acto celebrado junto a la estación de Cercanías. Veintidós años después del 11M, la ciudad que perdió a 27 vecinos en aquellos ataques ha vuelto a reunirse para rendir homenaje a las víctimas y reafirmar su compromiso con la memoria, la dignidad y la defensa de la libertad frente al terrorismo.

  • La alcaldesa Judith Piquet presidió el homenaje, en el que las asociaciones de víctimas tuvieron mayor protagonismo con ofrendas florales y un manifiesto.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

La plaza situada junto a la estación central de Cercanías de Alcalá de Henares volvió a convertirse este 11 de marzo en un espacio de recogimiento, memoria y compromiso cívico. Veintidós años después de los atentados del 11M, la ciudad que perdió a 27 de sus vecinos en aquella mañana trágica volvió a reunirse para rendir homenaje a las víctimas, recordar su ausencia y reafirmar la defensa de la libertad frente a la barbarie terrorista.

Decenas de alcalaínos se congregaron en torno al monumento conmemorativo para participar en el acto institucional celebrado con motivo del Día Europeo en Memoria de las Víctimas del Terrorismo. Un acto sobrio y cargado de simbolismo que estuvo presidido por la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, acompañada por los portavoces de los grupos municipales y representantes de distintas instituciones civiles, militares y religiosas.

La ceremonia estuvo marcada este año por una novedad significativa: el mayor protagonismo otorgado a las asociaciones de víctimas del terrorismo, cuya presencia y participación fueron destacadas como el eje central del homenaje.


Una ciudad que no olvida

Cada 11 de marzo el calendario vuelve a detenerse para muchos ciudadanos. Así lo expresó la propia alcaldesa durante sus declaraciones a los medios tras el acto.

“Han pasado 22 años desde aquel 11 de marzo de 2004, pero es verdad que cada 11 de marzo parece que se para el reloj”, señaló Piquet, recordando cómo aquella mañana quedó grabada en la memoria colectiva. “Todos recordamos dónde estábamos o qué estábamos haciendo cuando supimos lo que había ocurrido, y cómo muchos de nuestros vecinos perdían la vida o siguen arrastrando heridas que aún hoy continúan curándose”.

El atentado del 11 de marzo de 2004, el mayor ataque terrorista sufrido en España y uno de los más graves de la historia reciente de Europa, segó la vida de 192 personas y dejó miles de heridos. Entre ellas, 27 eran vecinos de Alcalá de Henares, ciudad desde la que partieron varios de los trenes atacados aquella mañana. Por ese motivo, el homenaje que cada año se celebra junto a la estación tiene un significado especialmente profundo para la ciudad complutense. No se trata únicamente de un acto institucional: es también un ejercicio colectivo de memoria.

Aquella mañana de 2004 forma parte ya de la memoria íntima de varias generaciones de alcalaínos. Muchos de los trenes que partieron desde la estación de Alcalá de Henares se dirigían, como cada día, hacia Madrid cargados de trabajadores, estudiantes y personas que iniciaban su jornada con la rutina de cualquier jueves. La violencia irrumpió de forma brutal en esa normalidad cotidiana y dejó una huella profunda en la ciudad. Durante semanas, las calles, las plazas y los centros educativos de Alcalá vivieron un duelo colectivo que aún hoy sigue presente en la memoria de sus vecinos.

Desde entonces, el 11 de marzo se ha convertido en una fecha especialmente significativa para la ciudad complutense, que recuerda cada año a quienes perdieron la vida y a quienes continúan conviviendo con las secuelas físicas y emocionales del atentado.


El protagonismo de las víctimas

La principal novedad del acto de este año fue la mayor presencia de asociaciones de víctimas del terrorismo, invitadas a participar activamente en la ceremonia. Representantes de la Fundación Víctimas del Terrorismo, la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, la Fundación Rodolfo Benito Samaniego, la Asociación Dignidad y Justicia, la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo y la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León tomaron parte en el homenaje.

Cada una de estas entidades depositó una rosa blanca al pie del conjunto escultórico que recuerda a las víctimas del 11M, obra de los artistas Miguel Ángel Sánchez y Jorge Varas.

Antes de ese gesto simbólico, la alcaldesa, acompañada por los portavoces de los grupos municipales, Severien (PP), Víctor Manuel Acosta (Vox), Javier Rodríguez (PSOE),y Rosa Romero (Más Madrid), depositó una corona de laurel ante el monumento.

También han asistido, entre otras autoridades, el jefe de la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas, Pedro Luis Gutiérrez Alcalá; el general jefe de la Brigada de Torrejón, Alfonso María Reyes Leis; la vicerrectora de Estudiantes, Emprendimiento y Empleabilidad de la Universidad de Alcalá, Eva Senra Díaz; el vicario general del Obispado complutense, Alberto Raposo; el Comisario de la Policía Nacional, Vicente García San Juan; el comandante de la Guardia Civil, Héctor Mora; el jefe interino de la Policía Local, Gustavo Adolfo Rodríguez Rubio de la Torre; o el jefe de Protección Civil, David Arriaga.

Para el equipo de gobierno municipal, dar mayor visibilidad a las víctimas era una forma de situar en el centro del homenaje a quienes han sufrido directamente la violencia terrorista: “Queríamos: dar un mayor protagonismo a las verdaderas víctimas y que tuvieran un espacio especial y digno en este acto”, explicó la alcaldesa.


Rosas blancas, música y silencio

La ceremonia se desarrolló en un ambiente de recogimiento marcado por varios momentos cargados de simbolismo. Tras las ofrendas florales tuvo lugar la lectura del manifiesto institucional, un texto que recordó el dolor causado por el terrorismo y reivindicó el papel de las víctimas como referentes morales en la defensa de la libertad y la democracia.

“El 11 de marzo de 2004 nos obligó a vivir momentos de un sufrimiento indescriptible, lo peor que puede sucederle a un ser humano: perder a sus seres queridos”, recordaba el manifiesto. El texto subrayó además que, veintidós años después, la sociedad democrática mantiene intacto su rechazo a la violencia.

“Los demócratas, los tolerantes, los civilizados no hemos cambiado. Seguimos creyendo que la barbarie y el terror no tienen cabida en una sociedad como la nuestra”. Las víctimas del terrorismo, añadía el manifiesto, representan “la imagen más nítida de la lucha por la libertad, los derechos humanos y la democracia”.

Tras la lectura, la plaza guardó un minuto de silencio en memoria de quienes perdieron la vida aquel día. Un silencio denso, apenas roto por el viento y por la presencia respetuosa de los asistentes. La ceremonia contó también con el acompañamiento musical del Grupo de Cámara de la Orquesta Ciudad de Alcalá, que aportó un tono solemne al homenaje.


Memoria, dignidad y compromiso de ciudad

En el acto participaron también numerosos representantes institucionales y autoridades civiles y militares, entre ellos responsables de la Brigada Paracaidista, de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, de la Policía Local, de Protección Civil y de la Universidad de Alcalá. Durante el acto también se pudo ver una formación de agentes de Policía Nacional y Policía Local, así como voluntarios de Protección Civil, que quisieron sumarse al homenaje.

Para la alcaldesa, esa presencia institucional y ciudadana refleja la unidad de la ciudad frente al terrorismo. “Cada vez que me subo aquí y veo a toda la ciudadanía unida contra la barbarie, contra el terrorismo y contra cualquier forma de violencia, siento que ese es el mejor homenaje que podemos rendir a las víctimas”, afirmó.

Piquet subrayó además que el recuerdo del 11M no debe limitarse al duelo, sino que debe proyectarse como un compromiso permanente con los valores democráticos. No podemos ni debemos olvidar lo que pasó. Miramos hacia el futuro, pero lo hacemos recordando siempre a quienes ya no están”.

En ese sentido, el acto celebrado junto a la estación no solo cumple una función institucional, sino también pedagógica. Recordar lo ocurrido forma parte del compromiso democrático de transmitir a las nuevas generaciones el valor de la convivencia, la tolerancia y el respeto a la vida.

Muchos de los jóvenes que hoy viven en Alcalá no habían nacido cuando ocurrieron los atentados. Sin embargo, la ciudad ha asumido como propio el deber de explicar lo sucedido y mantener viva la memoria de las víctimas para evitar que el paso del tiempo diluya el significado de aquella tragedia.

Los nombres de quienes perdieron la vida siguen presentes en la memoria colectiva de Alcalá de Henares. Cada rosa depositada al pie del monumento, cada minuto de silencio y cada acto de recuerdo simbolizan la voluntad de una ciudad que se niega a olvidar.

Porque la memoria, en lugares como este, no es solo recuerdo: es también una forma de justicia y una afirmación de los valores que sostienen una sociedad democrática.

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