Pedro Sánchez y los señores del IBEX

"Hablemos un poco del Ibex, ahora que el exSecretario General del PSOE parece haberse sumado a las teorías conspirativas que con tanto ahínco defiende el Secretario General de Podemos cada vez que sube a la tribuna del Congreso" . El veterano periodista analiza en esta nueva entrega la posición de Pedro Sanchez tras la entrevista televisiva que le hizo Jordi Évole para concluir que "esos planteamientos pueden convertirle, por un lado, en el submarino de Podemos dentro del PSOE; y por otro, en el abogado de la causa nacionalista en Madrid. Sánchez va a dilapidar su capital político a la velocidad de la luz".

Pedro Sánchez dice haberse arrepentido de juzgar como populista la política defendida por Iglesias

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaino que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

Hablemos un poco del Ibex, ahora que el exSecretario General del PSOE parece haberse sumado a las teorías conspirativas que con tanto ahínco defiende el Secretario General de Podemos cada vez que sube a la tribuna del Congreso. El Ibex, como seguramente sabe una gran parte de la gente que va las urnas cuando hay elecciones, es un índice en el que están representadas las 35 mayores empresas de la Bolsa española y viene a ser un indicador bastante fiable de cómo evoluciona el mercado de valores en nuestro país.

Nació hace un cuarto de siglo, cuando la contratación de títulos comenzó a hacerse por medios electrónicos en lugar de los tradicionales “corros”, que tenían lugar en el edificio histórico de la madrileña plaza de la Lealtad y tanta animación procuraban a las mañanas de los jubilados del Barrio de Salamanca y por ahí. Vio la luz nuestro índice con un valor inicial de 3000 puntos y ahora anda medio arrastrándose en torno a los 9000, después de haber establecido su récord histórico – muy cerca de los 16000 puntos – en el otoño de 2007. Si se tienen en cuenta los dividendos distribuidos, los seguidores del Ibex han obtenido unos rendimientos de más del 8 por ciento anual. Pero este dato es como la famosa estadística del pollo: hay quienes se comen muslos y pechugas a mansalva, mientras otros no tienen un mal hueso de alita que llevarse a la boca.

Dentro del Ibex, mejor dicho, dentro de las empresas del Ibex habita la única y verdadera casta digna de tal nombre que a día de hoy tenemos en España. Imagine usted que de pronto tiene el poder de adjudicarse anualmente un premio de la Lotería Primitiva. Pues bien, algo así es el extravagante privilegio del que disfrutan los señores del Ibex, que aprueban para sí mismos unos salarios que pueden llegar a multiplicar por cuatrocientas o quinientas veces el salario medio de los empleados bajo su mando. El señor presidente del BBVA, por poner un ejemplo, llegó a ganar en un solo ejercicio, entre unas cosas y otras, unos 17 millones de euros. Calculen ustedes cuántos sueldos de directores de oficina hacen falta para sumar esa cantidad.

Pero dicho lo anterior, también hay que decir que dentro del Ibex, o de las empresas del Ibex, hay cientos de miles, millones, de señores y señoras que tienen unos ahorrillos, un fondo de inversión, un plan de pensiones o unas acciones que heredaron de la abuela que se entusiasmó con la publicidad de las “matildes”. Y es muy posible que todos estos ciudadanos ahorradores, o por lo menos la mayoría, sintieran el mismo horror que los grandes privilegiados cuando se supo, o se intuyó, que Pedro Sánchez estaba tratando de tejer una alianza de gobierno con los mimbres que estaban dispuestos a proporcionarle los señores de Podemos y los secesionistas de variado pelaje que calientan escaño en la Carrera de San Jerónimo.

El propio Sánchez ha venido a reconocer todo esto a toro pasado en la entrevista televisiva que le hizo Jordi Évole. Dice haberse arrepentido de juzgar como populista la política defendida por Iglesias, y acepta la tesis de España como nación de naciones, tan cercana a lo que defienden los que insultan gravemente a su partido desde la tribuna de oradores. Eso de la nación de naciones es una metáfora, o lo que sea, más indescifrable que el dogma católico según el cual la divinidad está compuesta de tres personas que constituyen un solo Dios verdadero.

De modo que con esos planteamientos, que pueden convertirle, por un lado, en el submarino de Podemos dentro del PSOE; y por otro, en el abogado de la causa nacionalista en Madrid, Sánchez va a dilapidar su capital político a la velocidad de la luz. Hizo muy bien el sábado día 29 en renunciar a su acta de diputado para no tener que abstenerse frente a Rajoy e iniciar el camino de la recuperación de la Secretaría General. Pero si no cambia de discurso lo más que conseguirá es provocar una escisión en el Partido Socialista para luego ir de número 2 de Podemos por Soria o quizá por Valladolid, como gesto de buena voluntad del magnánimo Iglesias.

Santiago López Legarda . Periodista ( prejubilado de Radio Nacional de España)

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