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El Ayuntamiento, la Universidad y la Diócesis se unieron al luto, mientras los grupos municipales aplazaron el Pleno como gesto de unidad.

A las 12:00 en punto, frente a la fachada del Ayuntamiento complutense, se guardó un minuto de silencio convocado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Federación de Municipios de Madrid (FMM). El acto estuvo presidido por la alcaldesa, Judith Piquet, y contó con la presencia de la totalidad de la Corporación municipal, trabajadores del Consistorio y numerosos vecinos y vecinas que quisieron acompañar este gesto de respeto en un momento de profundo duelo colectivo.
No hubo proclamas ni discursos largos. Solo silencio. Un silencio que, en días como este, pesa más que cualquier palabra.
Un minuto de silencio que representa a toda la ciudad
Tras el homenaje, Judith Piquet compareció ante los medios en su doble condición de alcaldesa de Alcalá de Henares y presidenta de la FMM. En una intervención sobria, trasladó “en nombre de todo el Ayuntamiento y de toda la ciudad de Alcalá de Henares” el pésame a las familias de las personas fallecidas en “esta tragedia, en este terrible accidente”, y expresó su deseo de “pronta recuperación” para todas las víctimas que continúan hospitalizadas.
Piquet quiso agradecer expresamente “la rápida actuación y la labor que llevan desde anoche todos los equipos de emergencias”, citando a bomberos, Guardia Civil, Protección Civil, policías locales y sanitarios, así como la coordinación institucional desplegada, con la Junta de Andalucía “al pie del cañón” desde el primer momento. La alcaldesa destacó también la solidaridad mostrada por los vecinos de Adamuz y su entorno, que se volcaron con las víctimas, ofreciendo mantas, material y acompañamiento a las personas que iban llegando al pabellón habilitado como punto de atención.
Estas palabras, pronunciadas tras el minuto de silencio, resumen bien el tono de la jornada: cercanía, agradecimiento y una voluntad clara de acompañar sin protagonismos. El contenido íntegro de la comparecencia forma parte del mensaje institucional trasladado desde Alcalá en esta jornada de duelo.
La regidora confirmó además que el Ayuntamiento volverá a guardar un minuto de silencio en el próximo Pleno municipal, finalmente aplazado al martes de la próxima semana, a la misma hora de manera consensuada por todos los grupos políticos, PP, VOX, PSOE y Más Madrid, como gesto de respeto institucional ante el luto oficial decretado.
Una tragedia que ha conmocionado al país
El contexto explica la dimensión del impacto. El accidente se produjo el domingo 18 de enero de 2026, a las 19:45 horas, en las inmediaciones de la estación de Adamuz, en la línea de alta velocidad Madrid–Sevilla. Un tren Iryo 6189 que cubría el trayecto Málaga–Madrid Puerta de Atocha, con cerca de 300 pasajeros a bordo, descarriló en los desvíos de entrada a la estación. Los últimos vagones se salieron de la vía e invadieron la paralela en sentido contrario.

Apenas veinte segundos después, el convoy colisionó frontalmente con un Alvia 2384 que circulaba en dirección Madrid–Huelva a unos 200 kilómetros por hora. El impacto fue devastador: los primeros vagones del Alvia cayeron por un terraplén de entre cuatro y seis metros de altura y el resto del tren descarriló parcialmente, generando un escenario de destrucción extrema.
El balance oficial actualizado a lo largo del lunes eleva a al menos 40 las personas fallecidas y supera los 150 heridos, con decenas de hospitalizaciones y varios pacientes en estado muy grave, incluidos ingresos en UCI. En total, viajaban entre 480 y 500 personas en ambos trenes. Las labores de rescate, en las que intervinieron la UME, bomberos, Guardia Civil, servicios sanitarios y maquinaria pesada, se vieron dificultadas por la oscuridad inicial y el acceso a los vagones precipitados por el terraplén. La identificación de víctimas ha requerido pruebas de ADN en distintos puntos de Andalucía.
Se trata del primer gran accidente grave en la red de alta velocidad española, lo que ha incrementado la conmoción social y la atención mediática. El Gobierno decretó tres días de luto oficial y el presidente Pedro Sánchez visitó la zona cero, comprometiéndose a llegar “hasta el fondo” en la investigación de las causas. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya ha iniciado sus trabajos en un tramo que, según datos oficiales, había sido renovado en mayo de 2025 y es recto, lo que añade interrogantes sobre el origen del descarrilamiento inicial.
Alcalá responde desde la unidad institucional
En este contexto, la respuesta de Alcalá de Henares se articuló desde la unidad y la sobriedad. Además del minuto de silencio frente al Ayuntamiento, todos los grupos municipales acordaron aplazar el Pleno previsto para el martes, que se celebrará la próxima semana a la misma hora. Una decisión consensuada que refuerza la imagen de respeto institucional y evita el ruido político en una jornada marcada por el duelo.
La alcaldesa aclaró también que, hasta el momento, no consta ninguna víctima directa de Alcalá de Henares. “Que tengamos conocimiento, no hay ningún afectado de la ciudad de Alcalá de Henares; sí familiares de algún compañero, pero como ciudad no tenemos constancia”, señaló, expresando el deseo de que la ciudad no tenga que lamentar pérdidas directas.
El Ayuntamiento difundió asimismo un mensaje institucional en redes sociales en el que trasladó “su más sentido pésame y solidaridad” con las familias y allegados de las personas fallecidas, subrayando “nuestro respeto en estos momentos de profundo dolor”.
Universidad, diócesis y región, sumadas al luto
La jornada de duelo tuvo continuidad más allá del Consistorio. La Universidad de Alcalá convocó un minuto de silencio en todos sus campus, Alcalá, Guadalajara y Torrejón de Ardoz, celebrado en la ciudad frente al Colegio Mayor de San Ildefonso y presidido por el rector José Vicente Saz, acompañado por su equipo, profesorado, personal y estudiantes.
Desde el ámbito religioso, el obispo de la Diócesis de Alcalá, Antonio Prieto Lucena, pidió oraciones por las víctimas, los heridos y sus familias, subrayando su especial cercanía por su origen cordobés y destacando la respuesta solidaria de la parroquia de Adamuz y de la diócesis de Córdoba.
A nivel autonómico, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, decretó tres días de luto oficial, con banderas a media asta en los edificios públicos y un minuto de silencio del Consejo de Gobierno en la Real Casa de Correos. Además, efectivos de Protección Civil y del 112 se desplegaron en la estación de Atocha para atender a familiares y personas afectadas.
Alcalá de Henares cerró así una jornada de luto en la que la ciudad supo estar donde debía: en el silencio, en el respeto y en la cercanía. Sin estridencias. Sin discursos innecesarios. Acompañando a un país entero que aún intenta asimilar una tragedia que deja demasiadas ausencias y demasiadas preguntas abiertas.

















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