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Los socialistas cuestionan la viabilidad de las 5.000 plazas y exigen explicaciones, mientras el debate sobre movilidad vuelve al centro político local.
La política municipal tiene estas cosas: promesas que caben en un cartel electoral pero no tanto en un presupuesto. Y en Alcalá de Henares, el debate sobre el aparcamiento ha pasado en menos de tres años de los grandes números, 5.000 plazas subterráneas, a un terreno bastante más resbaladizo: el de las “dificultades económicas” y los estudios pendientes. Ahí es donde el PSOE ha encontrado filón para disparar con bala política.
Según los socialistas, el Gobierno municipal del Partido Popular ha terminado reconociendo lo que, a su juicio, era evidente desde el principio: que aquella promesa estrella de campaña en 2023 no tenía ni respaldo técnico ni viabilidad real. Traducido al lenguaje de la calle: que las 5.000 plazas eran más un titular que un proyecto.
De la campaña al despacho: cuando llegan las cuentas
Durante la campaña electoral, la entonces candidata y hoy alcaldesa, Judith Piquet, puso sobre la mesa una cifra redonda, ambiciosa y, sobre todo, muy vendible: 5.000 nuevas plazas de aparcamiento. Una propuesta que conectaba directamente con uno de los problemas más cotidianos de los vecinos.
El problema, o la hemeroteca, llega después. Tres años más tarde, el propio Ejecutivo local admite dificultades económicas para sacar adelante este tipo de infraestructuras, señalando el encarecimiento de los materiales como principal obstáculo. Y ahí es donde el PSOE aprieta: si ahora no salen las cuentas, ¿salían entonces?
Los socialistas sostienen que no. Que nunca hubo estudios de viabilidad económica, técnica o financiera que respaldaran una promesa de ese calibre. Y que, en consecuencia, lo que se presentó como una solución inmediata era, en realidad, una propuesta sin recorrido más allá de las urnas.
El PSOE saca pecho: planificación frente a propaganda
Frente a lo que califican como “anuncios vacíos”, el PSOE reivindica su etapa de gobierno como un modelo más terrenal: menos cifras espectaculares y más actuaciones concretas. Entre ellas, recuerdan la habilitación de más de 2.200 plazas de aparcamiento gratuito en superficie, una medida que, defienden, ofrecía soluciones inmediatas sin necesidad de grandes obras.
Pero no se quedan ahí. Los socialistas aseguran que dejaron avanzados estudios técnicos para aparcamientos subterráneos en puntos como Gran Canal, Estación-Ferraz, Juan de Guzmán o Marqués de Mondejar, además de una segunda fase con nuevas ubicaciones estratégicas.
La idea que intentan instalar es clara: había una hoja de ruta, progresiva y basada en criterios técnicos. No un gran titular, sino un plan por fases. Más Excel que eslogan.
El debate de fondo: prometer, poder y explicar
Más allá del cruce de reproches, el episodio deja una cuestión incómoda sobre la mesa: hasta qué punto las promesas electorales deben someterse a la misma lógica que la gestión real. Porque una cosa es detectar un problema, la falta de aparcamiento, que nadie discute, y otra muy distinta prometer miles de plazas sin tener cerrado el cómo, el cuánto y el cuándo.
El PSOE habla directamente de “engaño electoral”. El Gobierno municipal, por su parte, apunta al contexto económico y al encarecimiento de los proyectos. Entre una versión y otra, los vecinos siguen dando vueltas, literalmente, buscando sitio donde aparcar.
Y mientras tanto, la política local vuelve a demostrar que, en campaña, el papel lo aguanta todo… pero el hormigón, bastante menos.

















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