La poesía que cruza caminos: Galicia y el Henares se dan la mano en un encuentro con memoria

El pasado sábado 21 de marzo, coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía, la Asociación Galega Corredor do Henares celebró su IV Encuentro Literario junto a Verso Abierto bajo el título “La poesía y la emigración”. La jornada reunió en Alcalá de Henares a poetas, ponentes y público en torno a una temática cargada de memoria y emoción, en un acto donde palabra, música y tradición tejieron un puente cultural entre Galicia y el Corredor.

Fotos remitidas por Asociación Galega Corredor do Henares
  • El IV Encuentro Literario de la Asociación Galega puso voz a la emigración gallega con poesía, música y emoción compartida en Alcalá.
Fotos remitidas por Asociación Galega Corredor do Henares

Hay palabras que no entienden de kilómetros. Ni de estaciones. Ni siquiera de tiempo. Palabras que nacen en una aldea gallega, cruzan media España en maletas de cartón, o en la memoria de quienes emigraron y acaban brotando, décadas después, en una sala del Corredor del Henares. Eso fue, en esencia, el IV Encuentro Literario de la Asociación Galega Corredor do Henares: un viaje de ida y vuelta entre raíces y presente.

El pasado sábado 21 de marzo, coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía, la Asociación Galega volvió a levantar un pequeño puente invisible entre Galicia y Alcalá de Henares. Lo hizo de la mano del colectivo Verso Abierto, con una propuesta tan sencilla como poderosa: hablar, y sentir la emigración a través de la poesía. Y vaya si se sintió.


La emigración: memoria viva, no nostalgia

La temática elegida, “La poesía y la emigración”, no es un recurso literario ni una excusa estética. Es, en el caso gallego, una herida antigua que sigue latiendo. Una historia colectiva que se ha contado en cartas, en canciones, en silencios… y ahora también en versos compartidos.

Durante la jornada, se respiró esa mezcla tan gallega de melancolía y orgullo. Porque emigrar fue, para muchos, una necesidad; pero también una forma de resistencia. Y en ese equilibrio se movieron las intervenciones, cargadas de emoción contenida y verdad.

Las ponencias de José Fernández García y Francisco Javier Illán aportaron contexto, mirada y profundidad a un fenómeno que trasciende generaciones. No se trató solo de recordar el pasado, sino de entender cómo esa experiencia sigue moldeando identidades, incluso hoy.

La poesía tomó entonces el relevo, como no podía ser de otra manera. Sobre el escenario o, mejor dicho, en ese espacio compartido donde la palabra se vuelve cercana,  se sucedieron las lecturas de integrantes de Verso Abierto y de la propia Asociación Galega. Alejandro González, Elizabeth Salvatierra y Óscar Fernández, por un lado. Ángel Méndez, José André López y Maribel Díaz, por otro. Voces distintas, estilos diversos, pero un mismo hilo conductor: la emoción sin artificio. No hubo grandilocuencia. No hacía falta. Bastaba con escuchar para entender que aquello no era un recital más, sino una forma de mantener viva una historia común.

Porque si algo tiene Galicia, y quienes la llevan dentro,  es la capacidad de mezclar emoción y celebración sin que chirríe. La jornada se completó con las actuaciones de las cantareiras y del coro Vagalume, que aportaron ese aire tradicional que conecta directamente con la tierra.

Y también hubo espacio para lo festivo, para lo cercano, para lo cotidiano: la actuación de Miudiño y el sketch de humor de Mar y Naty pusieron el contrapunto necesario, ese guiño cómplice que rebaja la intensidad sin restarle profundidad.

La conducción del acto, a cargo de Manuel y Mar, contribuyó precisamente a eso: a que todo fluyera con naturalidad, sin rigideces, como sucede en las reuniones que importan.


Mucho más que un acto cultural

Entre el público, nombres conocidos de la vida social y política local como Antonio Saldaña, Nicolás Rodríguez, Horacio Rico o Luis Ramos,  acompañaron una jornada que, más allá de lo institucional, tuvo un marcado carácter comunitario.

Porque, en realidad, este tipo de encuentros no se miden por el número de asistentes ni por el programa. Se miden por lo que dejan. Y lo que dejó este IV Encuentro Literario fue algo difícil de cuantificar pero fácil de reconocer: la sensación de pertenencia.

Galicia, al fin y al cabo, no es solo un lugar. Es una forma de estar en el mundo. Y el Corredor del Henares, con su historia de migraciones, de acogida y de mezcla.  lo sabe bien.

El encuentro volvió a demostrar que la cultura, cuando es auténtica, no necesita grandes artificios. Basta con una sala, unas cuantas voces y una memoria compartida para que todo cobre sentido.

Y, entre versos, música y alguna sonrisa cómplice, Galicia volvió a estar por unas horas un poco más cerca de casa.

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