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El Ayuntamiento intensifica tratamientos preventivos y retirada de nidos para reducir la presencia de procesionaria y evitar riesgos en parques.

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, continúa intensificando los trabajos de control y retirada de la procesionaria del pino en las zonas verdes de la ciudad con el objetivo de prevenir riesgos para vecinos, mascotas y usuarios de los parques.
El concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, ha explicado que “a lo largo de 2025 se han realizado cerca de 900 intervenciones en el arbolado para retirar la procesionaria del pino. Ahora, con la llegada de la primavera climatológica, seguimos trabajando para eliminar los nidos que van apareciendo en los pinos justo antes de su eclosión, con el fin de evitar posibles riesgos”.
Además, el Ayuntamiento ha reforzado la prevención durante los meses más fríos del año, periodo clave para actuar sobre los pinos. En concreto, entre enero y los meses de noviembre y diciembre de 2025 se realizaron 1.175 actuaciones fitosanitarias preventivas, destinadas a reducir la presencia de la plaga antes de su desarrollo.
El edil ha subrayado que la procesionaria es un problema recurrente en muchos municipios con presencia de pinos, por lo que el Ayuntamiento mantiene campañas periódicas de vigilancia, control y retirada manual de los bolsones que albergan a las orugas.
Riesgos para personas, mascotas y arbolado
La procesionaria del pino es una mariposa nocturna que, en su fase de oruga, está recubierta por unos pelos urticantes que pueden provocar reacciones alérgicas o irritaciones en la piel, especialmente en niños y animales de compañía. Incluso sin contacto directo, estos filamentos pueden dispersarse por el aire y causar molestias o lesiones cutáneas.
Estas orugas suelen anidar en pinos, abetos y cedros, formando los característicos bolsones blancos de seda que pueden albergar entre 100 y 300 ejemplares. Cuando las temperaturas comienzan a subir, descienden en fila desde los árboles, el comportamiento que da nombre a la “procesionaria”, para enterrarse en el suelo y completar su ciclo biológico, momento en el que aumenta el riesgo de contacto con personas y mascotas.
Además del impacto en la salud, la presencia masiva de esta plaga puede provocar la defoliación de los árboles, debilitando su estado sanitario y, en casos extremos, comprometiendo su supervivencia.
Para controlar esta plaga, los servicios municipales desarrollan distintas actuaciones a lo largo del año. Entre ellas destacan los tratamientos fitosanitarios preventivos, que actúan sobre el arbolado en fases tempranas del ciclo del insecto.
Asimismo, cuando los bolsones son accesibles, se procede a su retirada manual mediante pértigas y herramientas específicas, una técnica que permite eliminar directamente los nidos antes de que las orugas desciendan al suelo.
En los últimos años también se han utilizado métodos como la endoterapia vegetal, que consiste en introducir tratamientos en el interior del árbol aprovechando el flujo de la savia. Este sistema permite combatir la plaga con un impacto mínimo para el entorno y sin afectar a la salud humana ni al medio ambiente.
El concejal Vicente Pérez ha pedido precaución a los propietarios de mascotas y a las familias con niños, ya que la procesionaria se encuentra en los árboles y, con el aumento de las temperaturas, comenzará a descender al suelo.
Desde el Ayuntamiento se recuerda que no se debe tocar ni manipular las orugas, ya que sus pelos urticantes pueden provocar reacciones cutáneas o respiratorias.
En caso de detectar su presencia en calles, parques o árboles de titularidad municipal, el Consistorio recomienda comunicarlo a la Concejalía de Medio Ambiente para que los servicios técnicos puedan intervenir con rapidez.


















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